<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878</id><updated>2012-02-16T10:42:46.340-08:00</updated><category term='Mentiras piadosas'/><category term='10'/><category term='Un desesperado llamado al asesinato'/><category term='No tengo perdón de Dios'/><category term='Thomas Mann'/><category term='Melodrama sin calzones'/><title type='text'>El pornógrafo de México</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>89</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-3433690997534283029</id><published>2011-09-15T21:03:00.000-07:00</published><updated>2011-09-15T21:03:15.258-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='No tengo perdón de Dios'/><title type='text'>De la antología churrera del cine nacional: "El mexicano feo" de Alfredo B. Crevenna</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si conservas un miligramo de dignidad, no continúes leyendo estas líneas. La siguiente reseña puede causar un daño severo a tus facultades mentales.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los años ochenta, como todo el mundo sabe, representan la sima de la cinematografía nacional. Nadie sobrevivió realmente a esa década infausta. Raúl Ramírez es uno de los personajes perdidos entre los escombros de aquella época. Nació en la ciudad de México hacia finales de los años veinte. Sus primeros años se han extraviado en la noche de los tiempos, aunque no es difícil imaginar una infancia marcada por la disputa entre los valores tradicionales de la clase media acomodada y la reivindación de las clases populares propia del cardenismo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Raúl Ramírez desempeñó todos los roles posibles en la industria cinematográfica. Se inició como actor en los albores de la década de los cincuenta con una breve aparición en una cinta llamada &lt;em&gt;Marejada&lt;/em&gt;, donde interpreta a un avieso pasante de medicina, claramente la oveja negra de la clase, que se resiste a realizar sus pininos como médico en algún pueblucho de la costa mexicana. Sin embargo, fue su encuentro con el director alemán Alfredo B. Crevenna, hacia mediados de esa década, lo que&amp;nbsp;arrojó no sólo una increíble nominación al Ariel sino, además, el principio de una longeva relación laboral que daría origen a la filmografía de Ramírez como director de cine cutre durante los años ochenta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;em&gt;El mexicano feo &lt;/em&gt;es el título insigne de una de esas tantas colaboraciones entre Ramírez y B. Crevenna. Filmada a principios de los ochenta, la película cuenta la historia de un organillero borracho, irresponsable y machista. El centro de la acción se desarolla en una vecindad prototípica, donde abundan personajes pintorescos como, por ejemplo, una prostituta que se dice descendiente de la aristocracia italiana. El título surge de la comparación entre "el mexicano feo", interpretado por el propio Raúl Ramírez, y su compadre, también organillero, encarnado por Sergio Ramos "el Comanche". Mientras que uno es depositario de las peores vilezas atribuidas al carácter nacional (como el alcoholismo, la corrupción, &amp;nbsp;la flojera o&amp;nbsp;la xenofobia) el otro se muestra como ejemplo de superación personal, pues se ha sacrificado para mandar a sus hijos a la escuela e, inclusive, él mismo ha aprendido a leer a pesar de ser un hombre maduro. Las distancias abismales entre ambas familias son notorias durante toda la película y, sin embargo, la relación entre ellos nunca llega a deteriorarse. Los buenos compadres hacen las veces de ángeles de la guarda de esa otra familia tocada por la "fealdad" nacional.&lt;br /&gt;Raúl Ramírez, galán de muchas telenovelas de la primera época, se inclinó naturalmente hacia la comedia en sus incursiones como guionista y director de cine. Sus películas quieren ser sátiras contra los vicios sociales de los mexicanos. El personaje principal es un compendio de todas las malformaciones nacionales. Ramírez apuesta por un protagonista "negativo", es decir, depositario de los peores defectos, con la peregrina ilusión de ser realista. En ese sentido, esta película se emparenta con una obra clásica de la literatura mexicana como &lt;em&gt;El Periquillo Sarniento&lt;/em&gt;. Como en la novela de Lizardi, Ramírez parte de la figura del haragán para criticar a la sociedad de su época. El protagonista de la película, a diferencia de Pedro Sarmiento, tiene un oficio bien definido que le permite vagar a placer por las calles de la ciudad de México sin rendirle cuentas a ningún patrón. Sin embargo, eso cambia cuando se encuentra con un viejo amigo de la infancia que ha escalado en la pirámide burocrática hasta convertirse en legislador. La rancia camaradería entre ambos es más que suficiente para que "El Papas" tenga acceso a las prerrogativas del poder. Las oficinas de gobierno parecen el paraíso terrenal para un alma corrupta como la suya hasta que su antiguo compañero de banca se revela como un político honesto y lo echa a patadas del presupuesto.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El mexicano feo &lt;/em&gt;podría ser considerada en términos dramáticos como una farsa, sobre todo si tomamos en cuenta su visión de las relaciones entre el hombre y la mujer. De alguna manera, esta película denuncia el machismo del "mexicano" al oponerlo a la figura hogareña, sensible y responsable del compadre interpretado por El Comanche; pero no es sino al final de la cinta donde los berrinches machistas de "El Papas", siempre ridículos y exagerados, como la escena en la que intenta acuchillar al novio de su hija para lavar su honor mancillado, son silenciados por una "liberación femenina" consistente en el control del gasto familiar. Como en las viejas películas del cine mexicano, la familia sobrevive como núcleo indestructible, a pesar de las lacras sociales que la amenazan. No obstante, a diferencia de aquellas comedias donde Joaquín Pardavé interpreta al padre sometido por el matriarcado, en el script de Ramírez abundan las procacidades, el personaje principal no tiene nigún viso de nobleza y las situaciones son burdas, llenas de lugares comunes como el embarazo de la hija adolescente, o de escenas de cama para despertar el morbo de los espectadores. Es injusta la comparación entre dos épocas tan distintas, pero si la lleváramos al terreno de sus contemporáneos también saldría perdiendo frente a filmes que&amp;nbsp; persiguen igualmente la creación de una&amp;nbsp;sátira social, pero cuyo retrato de la pobreza nacional no se constriñe a una moralista enumeración de vicios y virtudes, sino a un examen realista, no por ello exento de humor, de las clases populares en plena crisis económica, como el que realiza José Estrada en la película &lt;em&gt;Mexicano, tú puedes&lt;/em&gt;. Es necesario hablar de ella en otra ocasión.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-3433690997534283029?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/3433690997534283029/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/09/de-la-antologia-churrera-del-cine.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/3433690997534283029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/3433690997534283029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/09/de-la-antologia-churrera-del-cine.html' title='De la antología churrera del cine nacional: &quot;El mexicano feo&quot; de Alfredo B. Crevenna'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-1462847976748017689</id><published>2011-09-09T22:45:00.000-07:00</published><updated>2011-09-09T22:45:33.630-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Melodrama sin calzones'/><title type='text'>Soledad: onanismo católico</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No me reprochas mi silencio. ¿Cómo debo interpretar el tuyo? ¿Como una recaída? ¿Como un signo de indiferencia? He pasado un verano de hastío. Sé que esa palabra te desagrada un poco. Por eso la uso, para tratar de activar alguna zona erógena de tu subsconsciente que te permite reaccionar ante mi inevitable ruptura con el mundo. No soy precisamente el tipo de persona que cambia de opinión según el clima, pero me parece que las heladas de los últimos días, mezcladas con mi abulia, han desconectado mi cabeza de la televisión para arrojarme nuevamente a los brazos de mi lector. Odias las confesiones indecorosas. Tampoco pude evitarla: no es que me siente mal esta soledad que ya se hizo crónica, es sólo que ninguna tara, por arraigada que se encuentre, resiste indemne a los estímulos extraños. No quiero ponerme críptico. Hace meses, una querida amiga, testigo de mi esterilidad intelectual, me invitó a escribir sobre una de mis pasiones más visibles. No te preocupes. Tengo planeado seguir escribiendo la crónica sobre nuestros días de gloria en la Universidad, pero eso puede esperar toda la vida. Alguna fuerza extranjera ha impedido que siga adelante en mi narración. Todavía no hago acopio de las agallas suficientes, necesarias, para emprender como se debe la vergonzosa relación de aquellos hechos. A decir verdad, estas líneas se proponen, de algún modo, recuperar el ritmo de la prosa, someter&amp;nbsp; los dedos nuevamente a la servidumbre del texto, dejarse llevar sin remedio por esta nostalgia de la escritura.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No voy a decir que fatigo bibliotecas en busca de inspiración. No les caigo bien a las bibliotecas. Sin embargo, una de ellas me sirvió de refugio durante una hora mientras hacía tiempo para&amp;nbsp;llegar puntualmente a una cita con algunos fantasmas. Insisto en que no quiero ponerme críptico. Me pregunto de dónde viene mi pasión por el cine. No es una pregunta difícil de responder. Pertenezco a una generación amaestrada por los medios electrónicos. Mi inclinación al cine está íntimamente ligada a ese destino. No es gratuito, en ese sentido, que mi cinematografía recurrente sea la mexicana. Mi primer recuerdo del cine mexicano no es estrictamente una película, sino una actriz, una de las más famosas de la Época de Oro del Cine Nacional (parece casi el nombre de una secretaría de Estado), Libertad Lamarque. Sinceramente, habría deseado que mi primer contacto con el séptimo arte fuera María Félix o el inmarcesible Tin Tan, pero, en el fondo, quizá fue lo mejor. Libertad Lamarque como anfitrión de mi primera incursión en el universo cinematográfico me garantizaba placeres porvenir que, de otro modo, hubieran pasado desapercibidos. Necesitaba instruirme en las lágrimas y el sufrimiento para después valorar en su justa dimensión al humorista y a la vampiresa. No podría saber de quién se burlaba Tin Tan en sus películas sin haber hecho escala antes en esos melodramas católicos protagonizados por La Dama del Tango. Me habría sido imposible comprender el tamaño de los pecados cometidos por María Félix en sus peliculas sin un previo adiestramiento en el estoicismo de las figuras maternas encarnadas por Doña&amp;nbsp;Libertad. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No podía caer en un fango distinto. He tomado conciencia paulatinamente&amp;nbsp;de mi indulgente formación católica. Nunca fui un mártir de la religión. Nadie se atrevió a inculcármela con métodos violentos. El catolicismo parece estar en el aire de esta ciudad. No es preciso asumirse o desligarse. Se inhala o exhala con la misma facilidad. No sé cuándo la vi por primera vez. Ignoro también la fecha en que derramé mis lágrimas iniciales en aras del melodrama nacional. El melodrama es un género sencillo de explicar. Se trata de una incansable lucha entre algunas almas nobles y otras viles. En las viejas películas mexicanas casi siempre los buenos son los pobres y los villanos los millonarios. Toda la gama de clases medias es simplemente ignorada por el melodrama. Suele, en cambio, ser atendida con frecuencia por la comedia, incluso por la comedia melodramática. Ya iré ampliando poco a poco el significado de estos términos que no son claros ni siquiera para mí. Debo decir, en este sentido, que el melodrama es el género por excelencia del cine nacional. La malsana obsesión por el llanto de nuestro cine alcanza inclusive a la propia comedia. Sólo las primcias de Cantinflas y Tin Tan se salvan de caer en el manoseado melodrama sin calzones, es decir, un melodrama descarado, impúdico diría yo, como el practicaban los guionistas de luminarias como Marga López y Libertad Lamarque. Ambas estelarizan la película de la que, se supone, me propongo hablarte. Estoy seguro de que has adivinado cuál es, pero no está de más refescarte un poco la memoria.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Soledad" (Miguel Zacarías, 1947) cuenta la historia de una sirvienta casada en falsas nupcias con su patrón. Desengañada por una boda de verdad entre su supuesto marido y una millonaria desalmada, Soledad huye de la hacienda donde ha sido burlada en medio de una tormenta característica de esta clase melodramas. La noche de amor con su burlador tiene consecuencias genéticas irreversibles. Soledad termina ganándose la vida en el arrabal de las carpas y los teatros de revista. Lejos todavía de convertirse en una estrella internacional del tango, Soledad es rastreada por la madre de su primer y malogrado amor. La desalmada anciana sólo quiere una cosa, arrebatarle a Soledad el producto de aquellos amores ignorantes de la lucha de clases para brindarle a la niña un porvenir dorado que le sería inaccesible de quedarse en la pobreza del arroyo farandulero. Soledad recibe a su otrora suegra en el inmundo tenderete donde cualquiera puede entrar a cambiarse de ropa. Un par de pelados se desnuda muy quitado de la pena ante los castos ojos de la encopetada señora, una pareja de tormentosos amantes riñe a madrazos&amp;nbsp;en el tendajón vecino, separado apenas de la escena por una cortina cuasi transparente. "¿Es esto lo que puedes ofrecerle a tu hija?" le pregunta la oportunista señora a una Soledad todavía protegida por el orgullo. Sin embargo, una extraña voz de la conciencia comienza a hacer estragos en la desgraciada Soledad. Una vez que ha echado a su suegra con lujo de insolencia, se transfigura en una loca frenética que sale corriendo para alcanzar el malhadado vehículo donde su hija viajará sin escalas de la miseria de arrabal a una de las nacientes zonas residenciales de nuestra ciudad. Veinte años después, Soledad ha cambiado su nombre de pila por uno de más cachete: Cristina Palermo. Después de una gira triunfal por América Latina, Cristina regresa a México sólo para enterarse de que su hija, Evangelina Covarrubias, se ha convertido en una muchacha malcriada en los Estados Unidos. Pese a lo cual, sigo enamorado de ella desde la primera vez que la vi. Lo mismo podría decir su bohemio novio Carlos, un compositor de tangos y canciones cursis, muy interesado en conseguir que Cristina Palermo, una cancionista internacional, interprete sus dramáticas creaciones; por ejemplo, aquella titulada con el mismo nombre de la película, donde Cristina dice frases como "mi existencia es una farsa donde danzan los siniestros&amp;nbsp;espectros de mi ayer" u cosa análoga. Prometo tomar notas la próxima vez. Marga López luce bellísima como Evangelina Covarrubias. El responsable de su actuación un tanto exagerada no es otro que Miguel Zacarías, el director de la película, aunque en Salón México actúa un poco igual en algunas de las escenas. Concediendo esta salvedad a la crítica maloliente, sólo me queda babear ante la escena en la que Marga es captada por la cámara en primer plano mientras usa una especie de velo en la cabellera parecido al de una virgen. Ésta es una de las imagenes imprescindibles en mi antología. A partir de ese momento, Evangelina le agarra inquina a la tal Cristina Palermo porque ha despertado en ella unos celos digamos que monstruosos ante el sucio y pervertido interés de su novio y de su propio padre "por esa cómica". Al final todos resultan unas blancas e inocentes palomas sólo porque los productores, los guionistas y el mismo público, eran demasiado hipócritas como para permitir lo contrario, un atentado contra las buenas conciencias, por ejemplo, como el que habría significado una atracción real de Carlos, el compositor, por la madre biológica de su prometida. Sin embargo, los mejores parlamentos de la cinta no se los dieron a Doña Libertangos, ni siquiera a Marga, sino a uno de los actores secundarios llamado Rafael Alcayde, quien encarna al figura de un avieso seductor sin escrúpulos, cuyo cinismo lo conduce hacia otra de las escenas memorables de la película donde intercambia sentencias y frases domingueras, como en un juego de tenis, con la protagonista y estrella de "Soledad". Libertad, en la venerable efigie de Cristina Palermo, formula una pregunta "¿Chantaje?" ante el inmoral pervertidor de menores que se le ha puesto enfrente. Él, en el colmo de la caballerosidad llevada a los extremos del mal, sólo atina a responder "¡Qué palabra tan desagradable! Sólo hay una que me desagrada más: escándalo." Fracasado en su intento de sobornar a la inmaculada Cristina Palermo, el seductor amenaza con revelarle toda la verdad a la virginal Evangelina y, no contento con ello, tronarle su cacahuatito a la menor oportunidad. Soledad, luego de ser abofeteada por su propia hija y pronunciar con azoro la frase diseñada ex profeso para darles por su lado a las respetables madres del auditorio, "¡Que Dios te perdone!·", impide con un revólver la deshonra de su amada hija. Ha sido, sin embargo, tan pero tan buena que el cielo decide premiarla no sólo con el amor de su hija, quien, casi por intuición descubre el parentesco entre ambas sino que, además, la misericordia de los argumentistas la salva de caer al tambo por homicidio al tomar la arbitraria decisíón de que el seductor herido por la mano criminal de una madre desesperada no perezca irremediablemente después del disparo, sino que salve la vida gracias a que la bala sólo alcanza a rozarlo. La iluminación de la última escena no deja lugar a dudas: Soledad abraza a su hija después de veinte años de sacrificios, la luz celestial baña en plenitud el rostro de la madre como una señal alarmante de recompensa divina. Por lo tanto, esta película representa fielmente lo que debe denominarse como&amp;nbsp;melodrama católico, donde los buenos son casi santos y no pueden sino creer en Dios, en tanto que &amp;nbsp;los malos, también creyentes aunque un poco descarriados, vuelven al redil por obra y gracia del omnipresente onanismo catolicista.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-1462847976748017689?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/1462847976748017689/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/09/soledad-onanismo-catolico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/1462847976748017689'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/1462847976748017689'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/09/soledad-onanismo-catolico.html' title='Soledad: onanismo católico'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-3264351531120457577</id><published>2011-06-23T21:29:00.000-07:00</published><updated>2011-06-23T21:43:16.101-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='10'/><title type='text'>La Ópera</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Marcelina se acurrucó en la almohada para tratar de conciliar el sueño. La herida en el vientre sanaría en pocas semanas. Según los doctores, quedaría como nueva. Maravilla, entre tanto, cuidaba a la criatura como si hubiera salido de ella misma. El niño lucía muy tierno en sus brazos. Maravilla jugó con su nariz, acarició su frente, besó los piececitos del recién nacido, lo bañó con agua templada, casi fresca. Se acercaba el verano. Marcelina no podría evitar que su hermana volviera a oírla roncar. Nunca habían dormido juntas, pero el defecto respiratorio de la hermana mayor fue de toda la familia conocido. Se hablaba de ello como de una leyenda. Acechaban los ronquidos de Marcelina en la noche como se acecha una bestia fiera en una plácida tarde de cacería. Maravilla se complació mucho cuando logró capturar a esa presa indomable. Marcelina, la perfecta, tenía un horrible defecto capaz de avergonzarla frente a quien fuera. Maravilla estaba harta de las virtudes casi teologales de su hermanita, de su estoicismo académico, de su brillante porvenir, de su sonrisa, de su cabello, de sus poros cerrados, de sus piernas esculpidas, de sus bien formadas caderas, de su abundante trasero, de su busto redondo y respingado, de su pedicure perfecto, de sus pies delicados, discretos, no huesudos como los de ella, de su piel apiñonada, de su biblioteca, de sus pretendientes, de sus novios formidables. Marcelina había sido bendecida, además, con una salud mental que nadie sería capaz de perturbar. ¡Qué diferencia con Maravilla, a quien la simple existencia de su hermana sumergía en la peor de las catástrofes emocionales!&lt;br /&gt;A ojos de su padre, Marcelina había puesto el listón muy alto para Maravilla. El viejo siempre soñó con darle la vida a un hombre de ciencia, un líder insobornable o un prosista de cepa; el hombre de estudios o de ingenio que la guerra le impidió ser. Si bien consideraba su oficio como una pedagogía irrenunciable, el periodismo nunca estuvo a la altura de su ideal académico o artístico. El viejo Rivas lamentó muchísimo no haber continuado por la senda de la creación, altos vuelos para los que su prosa le parecía imposibilitada. Marcelina, su primogénita, había perfeccionado su escritura en los años de aprendizaje con el Dr. Morelos, quien siempre le recomendó nutrirse de literatura clásica antes que de libracos escritos por historiadores mediocres o de pluma irrisoria. Marcelina, al principio, tomó nota. Esculcó la nutrida biblioteca de su padre en busca de las claves reveladas por Morelos, pero su novio de entonces sostenía que los muros paternos estaban llenos de charlatanes como Benito Pérez Galdós, que los grandes prosistas no habían sido nunca novelistas. Le recomendó a Marcelina tirar a la basura cualquier cosa que oliera a novela y defenestrar los libros de cuentos. Si acaso, podía conservar a algunos narradores de largo aliento como Balzac, Proust, Tolstoi o Dickens, para consultar en su ejemplo lo que no se debe hacer. No quería volverla a oír hablar de Dostoyevski. Se sulfuraría.&lt;br /&gt;Marcelina se tuvo que soplar las obras completas de Herodoto, Tucídides, Plutarco, San Agustín, Montaigne, Rousseau, Voltaire y Michelet, para quedar bien con su novio amargo. No podía permitirse ni una leve caída en los fangos de la poesía vanguardista. Una larga tradición de retórica clásica se postraba a sus pies. Marcelina se hartó pronto de aquel vodevil de ideas. Conservó la precisión de aquellos exegetas, pero no tardó mucho en incinerar a los ilustrados. No le quedaron ganas de revisitar a los escolásticos. Ni una frase más de Séneca o Platón. Marcelina le preguntó a Morelos por qué no había estudiado letras clásicas. “No lo sé. Tal vez porque es inútil criticar a los muertos.” Para Morelos, la labor más loable del hombre consistía en hacer pedazos a sus contemporáneos, en señalarles cuán lejos estaban, incluso, de la mediocridad modernista. Sin embargo, no tardarían en llegar los pepenadores, aquellos que decían encontrar perlas en medio del estiércol, los visionarios que reivindicaron por primera vez la literatura de la Onda y sus sucursales. Morelos se reía de ellos. Estuvo a punto de liarse a golpes con un melenudo de barba cerrada, pero terminó ahogando su rabia en una cantina con ínfulas de restaurante. Para su desgracia, Marcelina y su marido se encontraban también en el lugar, pero el actor representaba, por fortuna, el papel de cónyuge celoso y golpeador.&lt;br /&gt;Morelos se sintió satisfecho al presenciar el colosal bofetadón que el breve histrión le propinó a Marcelina, apenas a unas cuantas mesas de la suya. Sólo entonces se dio cuenta de que ya no la amaba, de que en realidad nunca la había querido; pero su heroísmo no podía dejarlo irse sin hacerse notar. Alguien tenía que limpiar la sangre de esos labios. Marcelina enjugó la sangre y las lágrimas en el pañuelo del Dr. Morelos; esa melcocha de sales minerales disueltas en agua tenía el sabor de por lo menos un lustro de matrimonio. Morelos no conocía la sensación, pero intuía los síntomas. Marcelina no quiso derrumbarse frente a él.&lt;br /&gt;-Déjame. Tengo que irme.&lt;br /&gt;-Tú y yo siempre nos hemos querido. Ese homúnculo con delirios de reyezuelo no podía separarnos por mucho tiempo.&lt;br /&gt;-No estoy lista para esta conversación. No es el momento.&lt;br /&gt;-No te pido una conversación, Marcelina. Necesito una promesa. ¿Nos volveremos a encontrar? Dónde tú quieras.&lt;br /&gt;¿Maravilla? ¿A quién le importaba Maravilla? Morelos apenas pudo contener la risa cuando se imaginó el berrinche que armaría. La había dejado plantada en un hotel de Reforma o de Avenida Juárez, ya ni se acordaba. Faltaban algunos años para que Maravilla dejara de fumar. El tabaquismo la salvó de tirarse al precipicio con todo y sus botas nuevas. Morelos era un cínico, un farsante. Todas sus sospechas eran ciertas. Sólo se había acercado a ella para recuperar a su hermana. ¡Marcelina, siempre Marcelina! No por favor, no deberías ser tan estricta. Quizá tuvo un contratiempo que le impidió avisarte que no iba a poder. Por qué tienes esa horrible manía de pensar siempre lo peor de las personas. Debes cambiar esa manera de ser que no te llevará sino al cadalso, a las páginas centrales de la nota roja, a las vías del ferrocarril o al escarpado destino de las almas embarradas en el pavimento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-3264351531120457577?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/3264351531120457577/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/06/la-opera.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/3264351531120457577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/3264351531120457577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/06/la-opera.html' title='La Ópera'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-7831927505525434156</id><published>2011-06-21T19:50:00.000-07:00</published><updated>2011-06-21T19:56:55.499-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='10'/><title type='text'>La raza cósmica</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Pompis Osorio se había quedado dormido bajo un árbol de las Islas. Me lo encontré sin querer a la salida de la clase de Evangelina Morazán. Nadie en su sano juicio se tomaba la molestia de perder el tiempo de esa miserable manera, pero siempre he sido un ñoño insoportable al que le repugna faltar a sus obligaciones, por muy engorrosas o soporíferas que puedan parecer ante los demás. Evidentemente, mi primo no pensaba igual. Roncaba como un lirón bajo los incipientes rayos solares de aquella mañana de diciembre. Las lagañas de su desvelo eran su única compañía en medio de aquel desierto matutino. Dormir, o intentarlo, en casa de Lenia se convirtió en una joven costumbre que no le convenía del todo. Su suegro era bastante permisivo y generoso, pero Pompis extrañaba su cama en el Canal de Garay. El sofá de Los Malo era demasiado incómodo y, además, tenía que distraer el sueño mientras esperaba los ronquidos del arquitecto, portadores del salvoconducto para ultrajar la recámara de la camarada Lenia. El pretexto de que mi primo vivía por donde el diablo se quitó los calzones había convencido al arquitecto Malo de recibir a Pompis como un huésped de la casa. Tampoco costó demasiado trabajo. Enrique Malo estaba encantado con las inquietudes políticas de su futuro yerno. No así el resto de la familia, a la que las credenciales de mi primo poco o nada satisfacían. En sus sueños guajiros, la familia Malo había proyectado que la pequeña Lenia contrajera matrimonio con algún extranjero, de preferencia un príncipe europeo, para que de esa manera siguiera mejorando la raza. Naturalmente, los genes mestizos de Pompis Osorio representaban una amenaza para sus propósitos eugenésicos. Era tan así que inclusive la despiadada parentela de Lenia Malo habría preferido verla unida a las barbas de un joven pretendiente de origen hebreo que resignarse a una boda con ese engendro putrefacto proveniente de la raza de bronce.&lt;br /&gt;-¿No te quedaste en casa de Lenia? ¿Dónde pasaste la noche entonces?... ¿Pompis?&lt;br /&gt;-Es horrible, Aldo, horrible. ¡He cometido alta traición!&lt;br /&gt;-¿De qué demonios estás hablando? ¿Por fin golpeaste a tu mamá?&lt;br /&gt;-Traicioné a Lenia. Volví a acostarme con Artemisa.&lt;br /&gt;-¡Pompis!&lt;br /&gt;-¡Lo sé!&lt;br /&gt;-Pero… ¡Pompis!!!!&lt;br /&gt;-Lo sé. Lo sé muy bien.- Pompis Osorio se tomaba la cabeza, desesperado.&lt;br /&gt;-¿Por qué hiciste eso? ¿Qué te indujo a regresar a esas lonjas?&lt;br /&gt;-No lo sé. A veces siento que un alma siniestra se apodera de mí. Me odio cuando eso pasa. Te juro que ni yo mismo me soporto. Me sentía ruin, bajo, mezquino, pero aún así seguí adelante. No quiero volver a verme en un espejo. No sabes cuánto me desprecio…&lt;br /&gt;-Bueno, bueno, no lo tomes tan así. Tal vez no sea lo más correcto, de acuerdo, pero los tiempos han cambiado, la promiscuidad es socialmente aceptada y, de hecho, promovida por algunos círculos de intelectuales libertinos. Quizá, en el mejor de los mundos posibles, todavía sientes algo por la gorda Artemisa.&lt;br /&gt;-¡Noooooo! Ni lo digas. Eso sería terrible. ¡Terrible! Dónde quedaría mi ética. Dónde mi amor propio y mi responsabilidad social. No sabes cuán importantes son para Lenia la ética y la dignidad humana. Esto que le he hecho es una canallada. No tiene nombre.&lt;br /&gt;-Tienes razón. ¡Es una putada lo que le estás haciendo!&lt;br /&gt;-¿Verdad que sí? ¿Qué puedo hacer? No quiero ir por el mundo haciendo chingaderas como ésta. Quiero rehabilitarme, comulgar. Necesito ayuda.&lt;br /&gt;-No te preocupes. Tengo la solución. ¡Confiésaselo todo a Lenia!&lt;br /&gt;-¿Crees tú que sea conveniente?&lt;br /&gt;-Sin duda alguna. Ella preferirá mil veces a un hombre arrepentido, de rodillas a sus pies, que vivir en el engaño por más tiempo. Anda, te estás tardando. ¡Corre! ¡Ve! ¿Qué esperas? A luchar por ese amor. ¡Largo!&lt;br /&gt;No paré de reír en toda la tarde. Recordaba los gestos, los ademanes, las palabras sin sentido de Pompis Osorio, e inmediatamente me daban ganas de ponerme a patalear de la risa. ¿Qué oscura lógica se ocultaba detrás de su infidelidad? ¿Una humillación soterrada a la que el subconsciente no dejaba respirar? La abuela Malo fue una de las principales detractoras de Pompis durante su campaña hacia el noviazgo formal con la sibarita. La vieja folclórica era en realidad una gachupina fanática del arte indígena o indigenista, no hacía distinción. Una gran cantidad de objetos precortesianos que atestaban su casa de San Jerónimo y la hermosa piel morena de su servidumbre recordaban al instante un atlas étnico de la República Mexicana. No obstante, los mestizos eran para ella seres repulsivos procedentes de ayuntamientos salvajes entre indias de casta inferior y soldados de poca monta. A pesar de que, en vida, su marido se cansó de explicarle que el mestizaje era la razón de ser de la especie humana, ella se empeñaba en acomodar la historia a su gusto e, inclusive, pasaba por alto que sus hijos hubieran nacido de la unión entre un mexicano y una española. “Es la misma sangre”, se empecinaba, “por nuestras venas corre una genealogía de heroísmo revolucionario.” Pero su colmo era aquel que se atreviera a insinuar, pese a su narizota, sus ojeras de hurí, su moruna piel oxidada, la presencia de linaje árabe en sus blasones sanguíneos. Todo el que diera crédito a esa infamia podía ir perfectamente a tomar por culo.&lt;br /&gt;Debo reconocer que ese prurito por demostrar la limpieza de sangre no era propiedad privada de la abuela de Lenia Malo. Originaria del Bajío, de rasgos indígenas, Emma Roldán también había luchado sin tregua durante su vida por pertenecer al clan de las rubias de categoría. Por temor al látigo de su marido, no se tiño el cabello sino hasta los cincuenta años, pero a lo largo de todo ese tiempo su complejo de Marilyn Monroe nunca dejó de latir. Emma insistió por una buena temporada de su juventud en retocarse con rímel un supuesto lunar en el cachete. Siempre lamentó nuestra tez broncínea y maldijo por lo bajo a su difunto padre por haberle heredado ese color de piel de porquería. Emma, para blanquearse, recurrió a los procedimientos más heterodoxos que la alquimia racista le podía proporcionar. Un día, presa de una compulsión para la que jamás ha probado medicamentos, estuvo a punto de envenenarnos, a ella misma y a nosotros, con el espantoso hedor de una solución con sulfato de amonio, gracias a la cual nuestra carne luciría blanca y lisa como los pétalos de un lirio. Nuestras madres la reprendieron con calor, pero Emma Roldán nunca aprendió la lección. Su misión en la vida no parecía ser otra que aclarar esa bochornosa mancha morena en su piel.&lt;br /&gt;Seguramente, Pompis Osorio había recabado todos esos traumas de infancia para utilizarlos como recurso contra su maltratada autoestima, cuando, una vez más, el tribunal superior de su conciencia se decidiera a juzgarlo. ¡Ingrato! ¿No se daba cuenta de que su piel cobriza lo convertiría muy pronto en un líder carismático que dominaría a las masas sociales con esa simple apariencia de moreno apocado? Miles de hombres y mujeres le darían su voto por el mérito solitario de parecerse a Juan Pueblo. Otros miles de burócratas aprovecharían su carisma para vivir del erario otros quinientos años más. Naif Osorio no tardaría en convertirse, de la noche a la mañana, en el profeta que la raza cósmica necesitaba. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-7831927505525434156?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/7831927505525434156/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/06/la-raza-cosmica.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7831927505525434156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7831927505525434156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/06/la-raza-cosmica.html' title='La raza cósmica'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-3398735027213293981</id><published>2011-06-20T19:14:00.000-07:00</published><updated>2011-06-20T19:16:31.825-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='10'/><title type='text'>La casita de Tlalnepantla</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Guadalupe no duró mucho tiempo en el hospital. No había camas disponibles. Doña Pola, su madre, hizo esfuerzos sobrehumanos para convencer a su hijo de trasladar a su hermana hasta la vieja casa de la Doscientos desde la clínica del seguro ubicada en el municipio conurbado de Tlalnepantla. Esa excursión de regreso a los orígenes remitió a Guadalupe a sus primeros años como mujer casada cuando fatigó ese recorrido en innumerables ocasiones. El largo trecho entre la Vía Gustavo Baz y el Eje 3 Oriente facilitó esa revolución de la memoria. Ulises, su primer marido, le había regalado una estufa de gas para conmemorar su aniversario de bodas. Embaucados por el amor, se casaron en plena adolescencia y, como era lógico, antes de cumplir los treinta habían transigido voluntariamente con el fracaso. Guadalupe fingía una dicha que no corroboraban sus amargas noches de soledad, cuando se empotraba en el insomnio ante la frecuente ausencia de su esposo. Ulises ya no era el típico marido hogareño que su suegra le había prometido; al contrario, se dedicaba a cumplir misiones especiales dentro del escuadrón de asesinos y torturadores auspiciado por el gobierno durante la década de los setenta. Guadalupe ignoraba las hazañas de su cónyuge y no tuvo tiempo de sufrir las consecuencias. Ulises murió como un héroe en el cumplimiento de su deber una fría madrugada de febrero, la víspera del natalicio de su hijo más pequeño.&lt;br /&gt;Emma Roldán, por su parte, molió a preguntas el cerebro de Aldo Pereira. En cuanto se enteró de lo acaecido en la casita de Tlalnepantla, se echó al cuello de la conciencia de su nieto con ansias de estranguladora. Aldo había dejado de ser un niño y ya sabía lo que hacía. Eso le quedaba claro. Pero Guadalupe… Emma no podía creer semejante felonía de parte de su comadre. De cualquiera lo habría creído menos de ella. Finalmente, Aldo era hombre, no había de qué sorprenderse. Pero que Guadalupe Santiago hubiera resultado una feroz asaltacunas ni en su peor pesadilla lo había considerado. Quiso ir a gritarle sus verdades en plena convalecencia y Aldo Pereira se ofreció a acompañarla. No encontraba otra manera de que lo dejaran entrar en la casa de la Doscientos. Cuando fue sorprendido en el nido de sus amores clandestinos con Guadalupe, nadie se llamó a engaño. La pareja de amantes había tenido un encuentro pasional de proporciones bíblicas. El infarto de la señora Guadalupe no era sino el castigo necesario, desde el punto de vista de ese dios iracundo y asesino, para los nefandos ayuntamientos que habían tenido lugar en esa crujía. La casita de Tlalnepantla se había convertido en alcahueta de los esporádicos encuentros sexuales entre Guadalupe Santiago y Aldo Pereira. Aldo consiguió la rendición de la carne mallugada, pero de aquella orgía sólo la lujuria podía decirse satisfecha. Guadalupe necesitaba algo más que un tórrido romance subterráneo. Requería el artificial endulzante amoroso que Aldo Pereira insistía en regatearle. Es cierto, Guadalupe estaba empeñada en conseguir el amor de Aldo, pero a condición de que fuera un amor secreto, guardado bajo siete llaves contra el qué dirán. Por nada del mundo se exhibiría ante la opinión pública como una venerable degenerada. Si Aldo gustaba de saciar sus apetitos con su cuerpo, adelante, ella nunca se opondría a complacerlo, pero el chico no haría una pira con los escombros de su reputación. Le habría quedado aún algo de decencia, de no atravesarse en su camino la fatalidad de una noche desgraciada.&lt;br /&gt;Para ser sinceros, Aldo Pereira la habría dejado morir en la reyerta de las sábanas, pero Guadalupe le suplicó, con el último aliento, que por el amor de dios se hiciera cargo de llamar a un médico. Aldo no traía crédito en el celular y en la casita aquella de Tlalnepantla hasta el teléfono les habían cortado. Los hijos de Guadalupe abandonaron paulatinamente tanto la casa como a su madre, sin el menor remordimiento en la conciencia. Guadalupe dejó de pagar las cuentas como protesta ante el abandono. Cansada de hablar con las paredes y las plantas, enemistada con los vecinos por viejas culpas de sus hijos, coronada por su segundo marido en sus propias narices, no tomaría la decisión de mudarse con su madre sino hasta la intempestiva muerte de su canario. Dispuesta siempre al heroísmo, Guadalupe se inmoló entonces en cuidados para la anciana. La casita de Tlalnepantla parecía haber dado todo de sí.&lt;br /&gt;Nadie contaba con pruebas para afirmarlo, pero una hipótesis defendía que la desvergüenza de Guadalupe se había originado una tarde nublada de diciembre en la que El Guachi decidió sacar a pasear a su nueva familia por las banquetas de la Doscientos. Ella los saludó con una sonrisa agónica. Murió un poco, después de esa visión perturbadora. El Guachi se veía muy guapo, todavía le quedaba algo de cabello y, para colmo, la calvicie no le sentaría nada mal. Su mujer era prudentemente atractiva, y hasta le habría parecido simpática si no le hubiera bajado el marido a la mala, embarazándose justo en el momento en que al Guachi le despertó el instinto paternal y Guadalupe ya no estaba en condiciones de parir chayotes. El Guachi seguía usando las camisetas ceñidas al cuerpo, pero su abdomen había decrecido en forma exponencial. Pobrecito. Junto a ella nunca habría adelgazado. Su barba crecida delataba descuido o exceso de seguridad. La sonrisa sincera que le ofreció al pasar por el zaguán de Doña Pola permitía inclinarse por lo segundo. El Guachi y su orgullosa familia caminando por esa calle representaba uno de sus sueños de alcoba hecho realidad en la vida de otra mujer. Guadalupe, en cambio, tendría que conformarse con la condena social por haberse atrevido a fornicar con el nieto de su comadre, y aguantar los malos modos de las aliadas de Emma Roldán, entre ellas la madre del Guachi, su querida ex suegra, quien, por supuesto, siempre la adoró.&lt;br /&gt;Guadalupe no necesitó muchos brazos ajenos para bajarse del coche de su hermano. Su semblante disuadió a todo el mundo de hacerle preguntas incómodas. ¿Qué hacía Aldo Pereira en la casita de Tlalnepantla cuando a ella le dio el ataque? Emma Roldán iba decidida a sacarle la sopa, aunque fuera con tirabuzón. No se iría de la Doscientos sin haber escuchado esa confesión de labios de su comadre, se lo había prometido a sí misma; pero un consejo de almas razonables le recomendó abstenerse de interrogatorios. Aldo Pereira causó sensación en la casa de Los Santiago. No hubo mirada réproba que no se dirigiera hacia su cínica sonrisa de solterón. Así que había sido él el causante de aquel infarto al miocardio de Guadalupe. ¡Quién lo creyera! La mayoría de los presentes no habría dado un peso por su heterosexualidad, pero ahora casi se persignaban ante su audacia. Otro en su lugar no se hubiera parado por esos lares ni en un millón de años, pero Aldo se sentía obligado a hablar con Guadalupe para poner en claro lo ocurrido en Tlalnepantla. No estaba dispuesto a seguir mintiéndole al mundo. Quería gritar que se había enamorado de ella. Incluso, llegó a considerar hacerla su esposa. Aldo se creía en la obligación de lavar un honor más que percudido, pero Guadalupe, más práctica, más adulta, simplemente se impuso la tarea de negarlo todo. Aldo se desilusionó un poco ante la actitud defensiva de Guadalupe. Por un momento se había imaginado que la bomba arrojada en Tlalnepantla ocasionaría daños irreversibles en sus relaciones; sin embargo, la proverbial asaltacunas no daba acuse de recibo. Se había atrincherado en la excusa de un Aldo Pereira con dotes de electricista que le estaba ayudando a escombrar la casa. Aldo no se atrevió a contradecirla para no herir la susceptibilidad de los marranos. Después de todo, tal vez fuera lo más conveniente. Hacer de cuenta que nada había ocurrido en la casita de Tlalnepantla, olvidarse para siempre de su noche oscura en un hotel de Pantitlan. Guadalupe no podía ni mirarlo a la cara. Había llegado la hora de despedirse. Sí, sería mejor que se fueran, la piara de Doña Pola no estaba dispuesta a compartir el pan y la sal con Emma Roldán y su nietecito consentido. Los muy homófagos habían encargado un miserable kilo de carnitas. Un escandaloso en el timbre los hizo salivar. Lástima, falsa alarma, el redondo espécimen que no se cansaba de timbrar no era el jugoso lechón que habían soñado para el almuerzo. Aníbal, el segundo hijo de Guadalupe, cruzó impaciente el umbral de aquella puerta.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-3398735027213293981?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/3398735027213293981/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/06/la-casita-de-tlalnepantla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/3398735027213293981'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/3398735027213293981'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/06/la-casita-de-tlalnepantla.html' title='La casita de Tlalnepantla'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8303725861913799764</id><published>2011-06-07T21:36:00.000-07:00</published><updated>2011-06-07T21:39:03.544-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='10'/><title type='text'>La novela del crítico</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Maravilla abrió las cortinas. El sol decembrino comenzó a lamerle las piernas. Envidioso de los rayos solares me acerqué a la ventana para recordarlas mejor durante mis poluciones nocturnas. Una especie de policía de la fidelidad maltrató mi lascivia con una mirada represora. “¡Ha de ser un santo el cabrón!”, pensé. “Como si a él nunca se le hubiera antojado una vieja que no fuera la suya.” ¡Que fuera a paseo! Guadalupe y yo éramos libres. Nunca nos pertenecimos. Me atrevo a pensar que se acordaba de su difunto esposo cuando hacíamos el amor. Mi parecido con el muerto (aunque ella lo negara) volvía inevitable la conjetura. Nunca me llamó por su nombre durante el acto, pero no me habría sorprendido si lo hubiera hecho alguna vez.&lt;br /&gt;¡Pobre Maravilla! Tu estilista te profesa un desprecio infinito. El aroma que despide tu cabello guillotinaría cualquier conato de pasión oscura, si no se tratara de mí. Green Peace te raparía como castigo a tu desaforado consumo de aerosoles. ¿Habrás leído mi texto? Espero que no te hayas limpiado el culo con él.&lt;br /&gt;-Vas a tener que perdonarme las boronitas. Tuve un ataque de insomnio y no resistí la tentación de comerme una caja entera de galletas con coca cola.&lt;br /&gt;-¿Seguro te sientes bien? ¡Galletas con coca cola! Por eso no duermes. ¿De qué sirve que seas vegetariana?&lt;br /&gt;-Tuve una crisis. Se me acabaron las pastillas para dormir y no hubo más remedio que ponerme a leer todo lo que cayera en mis manos. Toma, sólo te hice algunas correcciones…&lt;br /&gt;Maravilla no había corregido absolutamente nada. El texto seguía inmaculado como la pelambre de una virgen. Arrojé al basurero aquel amasijo de papelería ilegible y deambulé por los caminos. El Dr. Morelos tenía razón. Escribir ficción no me dejaría nada bueno. Debía encaminarme por el sendero académico y olvidarme de estupideces. Como el novato de las fuerzas básicas que era, pensaba que la cátedra se había divorciado del sentido del humor. Me equivocaba. Morelos producía más mala leche que cualquier vaca sagrada famosa por su irreverencia, pero no era un payaso ni un iconoclasta consuetudinario. Su violencia verbal jamás iba acompañada de una carcajada. Era seca y mortal, como un cuchillo afilado. Morelos creció rodeado de almas malévolas que desgranaban insultos y sarcasmos sin la menor pretensión de estilo. Despedían una maldad natural, casi orgánica. Sus abuelos, responsables en gran parte de su crianza, se mataron mutuamente con dagas psicológicas de acero inoxidable. Morelos aprendió bien la lección.&lt;br /&gt;Tachado desde el colegio como un íncubo con mañas de cordero, no fue sino su ingreso a la Escuela Nacional Preparatoria el que terminaría por convertirlo en un ave dañera. Morelos se vengaba de Dios y de la sociedad sin necesidad de dedicarse al crimen. Siempre se comportó como un alumno modelo. Jamás reprochó la constante ausencia de sus padres. Acompañó a su abuela a la misa de todos los domingos hasta que su muerte acabó también con aquella sana costumbre familiar. Su abuelo lo instruyó en innumerables oficios que Morelos aprendió con hambre de principiante. Soportaba los regaños de los viejos con el estoicismo del héroe. ¿Dónde estaba su daño? En la lengua, en el comentario pertinente, en la pulla vertida, como hierro caliente, en las heridas recién abiertas o en carne viva. Sus compañeros le tenían miedo, pero no por una fuerza bruta de la que carecía, sino por su saludable capacidad para lastimarlos. No vivió del todo como un apestado porque las más hábiles entre sus víctimas lo utilizaban como un arma para desquitarse de los enemigos. Morelos era el oráculo. Siempre decía la verdad.&lt;br /&gt;-¡Qué mal gusto el tuyo de usar papel reciclado! Tienes que prescindir de esas maneras proletarias. ¡Pues si no estás en la UAM!- me recriminó en su cubículo, cuando acudí a verlo en busca de consejo. Morelos se había quedado en la época romántica de la Universidad, cuando la masa advenediza no se había mezclado todavía con los criollos de albo plumaje. Presumía su calidad de pionero de la Ciudad Universitaria, una suerte de arcadia del conocimiento, entonces, donde a la mayoría de los pastores se les podría augurar una especie de futuro. Morelos contuvo magistralmente su bilis negra hasta que a sus abuelos se les ocurrió la espantosa idea de morirse. Con su padre lejos, entregado a su arte en sabía Dios qué dionisíaco puerto, Morelos no tuvo más remedio que alojar sus huesos rotos en la palaciega casa de su madre. Nunca padeció diarreas de literato. En la vida atosigó a alguien con la monserga de sus textos. Escribía en silencio, para sí mismo, ensayos o crónicas alrededor de la vida cotidiana, estampas de su soledad. Morelos se sentía más solo que nunca en aquel entonces, pero ignoraba que esa sensación de abandono que lo corroía no había hecho sino entrar en la adolescencia. Abominó de todos los vicios, incluidas las mujeres, hasta el momento aciago en que conoció a Marcelina Rivas Cacho.&lt;br /&gt;Marcelina se dedicaba a devorar libros de Historia con la misma ansiedad de su finado abuelo, el ferruginoso cronista de algún pueblo de Canarias, que presidía el panteón de Marcelina como un Dios. Morelos también se habría inclinado por la Historia, gracias al ejemplo de un extraordinario maestro de la Prepa, de no ser porque el gen sanguinario que lo gobernaba terminaría arrojándolo en los brazos de la crítica literaria. ¿Qué mejor manera de vengarse de los escritores que ajusticiando su poesía o su narrativa en el paredón de los epítetos y las maldiciones? Compartía con Marcelina el rigor del análisis textual y una incipiente saña para detectar errores ortográficos y de sintaxis. Marcelina y Morelos tenían todo para convertirse en una sádica pareja de maestros regañones, sin embargo, ella cojeaba de una dulzura en el trato que la hiciera pasar las de Caín en sus primeros pasos como profesora de secundaria.&lt;br /&gt;Marcelina se decepcionó terriblemente de la enseñanza cuando empezó a notar que sus alumnos se dormían durante la clase. Nadie estudiaba. Ninguno de ellos se tomaba en serio nada. Los conocimientos teóricos de la novel maestra gozaban de una salud de atleta, pero sus estrategias pedagógicas sufrían los estragos de una severa desnutrición causada por su juventud e inexperiencia. Poco a poco, logró esquivar los obstáculos en la carrera de la docencia con una fórmula secreta aprendida en los laboratorios de su relación con el Dr. Morelos Xicoténcatl. Morelos había adquirido con los años una leve incontinencia verbal que desmentía su fama de crítico pertinente. Marcelina lo atormentaba con salidas misteriosas que alborotaban a la bestia salvaje de los celos. En ese trance, Morelos se atrevía a insultarla de la manera más soez, más banal, más fácil que se le ocurría. Ya no era un amargo loco con cuchillo, sino un patán con ametralladora. Claro, también era lo suficientemente jactancioso como para reírse de los celosos y sus dramas, pero en los Dardanelos de su conciencia no dejaba de navegar una débil barca abarrotada de angustia. Marcelina había encendido un romance con el actor principal de una puesta en escena universitaria. Morelos, maestro de la contención y el ascetismo gestual, liberó involuntariamente ante la noticia a una vieja perra encadenada en el desván: siempre había soñado con convertirse en un histrión. Durante muchos años, sustituyó su vocación dramática con el poder de la palabra exacta, dicha en la intimidad del aula. Como maestro, poseía dones naturales para manipular a esas pequeñas hordas de adolescentes. Psicólogo intuitivo, dominaba a la perfección el arte de atemperar las emociones, las propias y las de los alumnos. Morelos se creyó tocado por los dioses hasta que Marcelina lo dejó por la vulgar marioneta de un dramaturgo. El resto de la historia se conocía públicamente, la Dra. Marcelina Rivas Cacho casó en primeras nupcias con el susodicho actor. ¿Qué hizo Morelos al respecto?&lt;br /&gt;-Esperar. Urdir con paciencia el jaque al rey digno de un maestro.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8303725861913799764?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8303725861913799764/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/06/la-novela-del-critico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8303725861913799764'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8303725861913799764'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/06/la-novela-del-critico.html' title='La novela del crítico'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-4888671827303684810</id><published>2011-06-04T20:38:00.000-07:00</published><updated>2011-06-04T20:40:34.396-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='10'/><title type='text'>Copilco</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Lenia Malo solía retrasarse, pero tenerlo tres horas esperándola ya podría considerarse una afrenta. Pompis Osorio había llegado temprano. Una viejita le puso un listón en el pecho: sería el estigma. Ajeno a los discursos que le servían de fondo a su soledad, se sugirió a sí mismo buscar el desayuno. Lenia, conmovida hasta la rabia por la arenga de su líder, encaminaba al licenciado hacia su refugio particular sito en alguna de aquellas populosas calles. Pompis Osorio no quiso imponerle su presencia. Lenia tendría sus razones para haberlo dejado plantado en los columpios. Pompis lo sabía muy bien. Toda causa, sobre todo la causa de los pobres, bajo cuyo signo Lenia había nacido, siempre pisotearía la precaria dignidad del amor. Aterrorizado, supuso que su camarada jamás se le entregaría realmente. Vislumbró, en un momento de lucidez extrema, que Lenia nunca dejaría de pertenecerle al partido. ¿Era eso lo que deseaba de la vida? ¿Compartir a su amor con un partido político? ¡Basta! Por supuesto que estaba exagerando. El tálamo y la república no se agrupaban en distintos campos semánticos. Decisiones de vital importancia para la historia de la humanidad se habían tomado en el lecho de dos amantes. Pompis se sintió predestinado a correr la suerte de la consorte. Lenia poseía un don de mando que a todas luces parecía inmarcesible. ¡Cómo no lo había pensado antes! Lenia Malo había sido instruida para encabezar la regeneración del pueblo mexicano. Algún día Lenia gobernaría la patria y, detrás de esa gran mujer, se requería la abnegada sumisión de un hombre enamorado.&lt;br /&gt;-¿Nos acompañas?- la sílfica voz de ese ángel exterminador de abulias lo despertó de su lisonjera visión.- Perdóname pero es que había un tráfico espantoso. Ya sabes. Apenas y pudimos llegar al mítin. ¿Lo escuchaste?&lt;br /&gt;-Eh… sí,… claro,… ¡por supuesto!&lt;br /&gt;-Tenía muchas ganas de que lo escucharas. No es un gran orador, pero… ¡Adivina! Mi papá dice que le recuerdas mucho a Andrés Manuel… Cuando era joven, por supuesto.&lt;br /&gt;El arquitecto Enrique Malo le ordenó a su chofer que fuera tan amable de virar hacia la izquierda. La reunión en la residencia de sus amigos franceses había comenzado hacía ya varios minutos. Pompis no debía creer que se trataba de un almuerzo formal. ¡Para nada! Era inútil que quisiera bajarse del coche. “No seas ranchero, hombre. Te van a caer muy bien.” Pompis insistió en que no se sentía presentable como para asistir a reuniones de ninguna índole. “¿Quieres decir que nunca te arreglas para mí? ¿Vienes a verme en cualquier facha?” La inoportuna pregunta de su amada Lenia lo desarmó de excusas. “Ya te dije que no te preocupes. No son franceses en realidad. Así les decimos de cotorreo… y por su ascendencia, claro.” Pompis sudaba frío ante el inminente contacto con la sangre azul, pero, después de todo, su suegro y Lenia tenían algo de razón. Si Pompis Osorio pretendía convertirse en la primera dama de la nación, debería comenzar a deshacerse de sus anticuados complejos. Ya lo habían dicho los revolucionarios franceses. Todos los hombres somos iguales. No cabían esos remilgos en la sangre de un futuro jefe de Estado.&lt;br /&gt;En un abrir y cerrar de puertas se encontraron ya en la lujosa residencia de los Casaubón. Lenia no escatimó en elogios para la casa, incitando a Pompis a que diera su insignificante aprobación. El arquitecto Malo estrechó los brazos de los anfitriones con una sulfúrica sonrisa de triunfo. Pompis no lo entendía. ¿Qué demonios estaban celebrando? Habían estado a punto de enjaular a su candidato en las mazmorras de la Federación. Lenia presentó a Pompis como su prometido. El arquitecto, como un novel colaborador. Pompis Osorio no había metido todavía ni las manos en sus enjuagues, pero ya podían perfectamente encarcelarlo como un conspirador más contra el régimen. “Quita esa cara. Estamos entre amigos. Parece que te viniste a meter a Los Pinos.” ¿Cómo sabía Lenia que Pompis los había soñado en Los Pinos durante toda la mañana? ¿Leía su mente? ¿Tanto se amaban? Pompis sonrió con la estúpida satisfacción del deber cumplido. Creía comenzado su ascenso hacia la Rotonda de los Hombres Ilustres.&lt;br /&gt;De pronto, Pompis Osorio se avergonzó de sí. Bastaban unos grises minutos en una casona de San Ángel para que su pútrida alma se sintiera alojada en Palacio Nacional. No, señor. Se estaba equivocando. Lenia tenía la boca llena de verdad. Aquella no era una aristocrática coronación, era un simple desayuno con los conocidos de su suegro. El arquitecto Malo era muy respetado en ese núcleo de anabaptistas de izquierda donde de un momento a otro comenzarían a llover pestes sobre el prójimo. Marcelo era un malagradecido. “Por favor, si ni siquiera es de la familia.” Andrés Manuel López Obrador no era un modelo de rectitud. Ellos le sabían muchas cosas. Pompis se sentía perdido y asoleado en medio de una manifestación de confusiones. O sea cómo. ¿Marcelo no pertenecía a su familia? ¿López Obrador era un priista de Satán? ¿En qué zahúrda lo habían metido? Afortunadamente, el arquitecto Malo, su suegro, no participaba todavía en la conversación. Cuando llegara su turno, ya verían esos difamadores napoleónicos.&lt;br /&gt;-Por favor, muchachos, no vinimos a hablar de política. Vamos a divertirnos.&lt;br /&gt;-¿Divertirnos? Esto no es un congal. Déjanos platicar en paz.&lt;br /&gt;-Mi padre decía -sentenció el arquitecto- que si una sobremesa entre hombres públicos no terminaba en una balacera, entonces no era una sobremesa.&lt;br /&gt;-¡Amén!- gritaron todos los comensales y aplaudieron la moción de desorden del civilizado arquitecto.&lt;br /&gt;-Sin embargo, -aclaró Lenia- mi abuelo siempre citó esa frase de Voltaire como una metáfora de la discusión, su sentido original, no como una invitación a echarse de balazos.- El entusiasmo se arrastró por los suelos.&lt;br /&gt;-Ustedes saben muy bien lo que creía mi padre. Todo cambio verdadero sería por obra y gracia de la Revolución. La “revolución” mexicana no fue más que una farsa burguesa. Los trabajadores de México serían los verdaderos adalides de la Revolución social.&lt;br /&gt;-Papá, no empieces con eso. Mi abuelo nunca creyó en el socialismo.&lt;br /&gt;-Hija, por favor. ¡Tú qué vas a saber!&lt;br /&gt;-No me subestimes, papá. He leído los documentos de mi abuelo. Jamás abogó realmente por el socialismo. Esa es una fantasía que a tu cerebro le gusta reciclar.&lt;br /&gt;-¿Me quieres decir entonces por qué carajos te puso Lenia?&lt;br /&gt;-Tú me bautizaste, padre. Asume tus responsabilidades.&lt;br /&gt;-¿Qué estás diciendo? Me pones en vergüenza. Nosotros nunca te bautizamos… ¡Dios me libre! Jajajajajaja… Simplemente fuimos al Registro Civil, una institución republicana, y, tu madre y yo…&lt;br /&gt;-¡Es un decir, papá! Bautizar a alguien no necesariamente implica entregarlo a una religión. Es un verbo que ha trascendido su connotación piadosa. De hecho es una palabra de origen griego que, a la letra, significa “sumergir”.&lt;br /&gt;-OK. Yo nunca te “sumergí”, querida hijita, en esas hediondas aguas bautismales. Jajajajajajaja&lt;br /&gt;Pompis Osorio estaba seguro de que en cualquier momento su novia Lenia se largaría de aquella conversación infamante, pero sólo alcanzó a escuchar que balbuceaba un casi imperceptible “me rindo”, visiblemente presa del fastidio. No reconocía esa paciencia en su amada. Lenia no toleraba que le negaran la razón. Claro, estaba en presencia de su padre. Pero aún así, en muchas otras ocasiones la había visto perder los papeles incluso ante el arquitecto Malo. ¿Acaso todo aquello no era más que un sueño, el coyotito que se había apoderado de él en los columpios de un parque de Copilco? No, no era preciso que se pellizcara. Esa reunión no podía ser más que un sueño. No era concebible que tantas mentiras emergieran durante la vigilia. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-4888671827303684810?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/4888671827303684810/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/06/copilco.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4888671827303684810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4888671827303684810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/06/copilco.html' title='Copilco'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-6266664124857299075</id><published>2011-06-03T20:44:00.000-07:00</published><updated>2011-06-03T20:46:22.292-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='10'/><title type='text'>Nocturno de Pantitlan</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Nos encontraríamos en el Centro. Soy la clase de estoico que puede esperar durante largas horas la llegada de su amante. La incertidumbre es un placer que domino. No traía el dinero suficiente como para apostarme toda la tarde en el café. Necesitaba hacer acopio de cinismo para zafarme de las miradas incisivas de las meseras. “No, señorita. No voy a largarme todavía.” Guadalupe no podía dejarme plantado otra vez. Sería inadmisible. La señora sabía muy bien que yo la estaba esperando en un inmundo café de chinos donde sólo me acompañaban las cucarachas. Abandonarme en ese santuario de la higiene oriental parecía un lujo reservado para una ingrata descomunal como ella, capaz de dejarme vestido y alborotado en casi todos los restaurantes cutres del centro de la ciudad. Quizás estaba esperando que la invitara a un bar decente, digno de su alcurnia, de su alcoholismo; pero mientras no me diera las nalgas, ni un centavo mío iría a parar a las arcas de esos sátrapas de la nouvelle couisine. Tendría que ser ella la encargada de pagar las cuentas de esos banquetes orgiásticos. Yo ya no tenía ni cara para permanecer un minuto más en ese miserable café de chinos. Caminé con la cara al sol, llovía, a sabiendas de que yo no era el responsable de aquel delito. Guadalupe Santiago se había burlado de mí, una vez más, con la mayor impunidad posible. No admitiría a la lluvia como excusa. Ese humilde chipi chipi no lograría causar estragos ni siquiera en el drenaje de la ciudad de México.&lt;br /&gt;¿Regalarle otra llamada? Debo confesar que pasó por mi mente, pero ni eso se merecía la desgraciada. Todo el dolor de mis célibes testículos podía irse perfectamente a la chingada. Lo sabía. No era necesario que su torpeza lingüística me lo viniera a recordar. Al demonio con las mujeres y su proverbial indecisión. Si estaba condenado al exilio erótico, con gusto haría mis maletas en ese mismo instante. No sería el primer seglar con síndrome de abstinencia. Más me valía no acercarme a la desesperación. Mi carne tenía que ser más fuerte que la del común de los mortales.&lt;br /&gt;En el horizonte, Guadalupe caminaba despacio con un lastre amoroso abarrotado por los años. Nos miramos. No estábamos enamorados, no sean estúpidos. Sólo éramos un par de locos que había soñado con una postal cinematográfica como aquélla durante toda su vida. Discutimos acaloradamente en la Plaza de la Solidaridad. No me cabía en la cabeza que la maldita señora se hubiera tomado la molestia de acudir a nuestra cita sólo para lastimarme. Parrafadas de estrechez sentimental antecedieron a un monumento a las lágrimas en pleno cruce con Paseo de la Reforma. Ni mi hastío ni mi avidez sexual se sentían responsables de esa bochornosa exhibición de fragilidad. ¿Quién se creía Guadalupe Santiago? ¿Un adalid del estoicismo y la renunciación? ¡Acabáramos! En ese mismo instante, mis genitales se dispusieron a partir hacia otros rumbos. Sin embargo, maldita sea, mis oídos serían secuestrados por palabras que no voy a reproducir aquí. Su invitación a consumar un pecado, extraída indudablemente de una de mis películas favoritas, habría sido suficiente para retenerme en aquel muladar infestado de ratas, pero Guadalupe fue más sabia, menos espectacular, increíblemente dramática: todo lo que mi calentura necesitaba para arrojarse a sus pies. Pero… un momento. ¡Alto ahí! No recordaba haberle hablado de amor. ¿A qué ridícula estafa espiritual estaba reduciendo la señora Santiago mi invitación original a celebrar los fastos de la carne y el deseo en una reproducción en miniatura de las saturnales romanas? Guadalupe me vio lanzarme a sus pechos con el hambre ancestral de Rómulo y Remo, pero ella no era una loba. Su inmoral necesidad de afecto no me permitiría bregar en el escote sin culpa. Exigía una onerosa mirada furtiva, un encuentro ocular que no le convendría a nadie.&lt;br /&gt;Recorrimos la noche por las calles del Centro. Habríamos querido hacer el amor frente a un monumento histórico, pero el miedo a un posible asalto y el hedor a orines internacionales nos empujaron hacia la boca del metro. El caluroso viaje acabó de romper el turrón. Salimos de Pantitlan convertidos en criminales. Ninguno de los dos tenía idea de su destino. Obedecíamos a potencias extranjeras que pretendían imponernos un imperio hormonal. Guadalupe quiso caminar por las avenidas. Ya no tenía miedo y había perdido la vergüenza. Conocía un cuchitril sensacional en donde podríamos compartir nuestras deyecciones sin recato. Cruzamos una pequeña tribu de trolebuses mal estacionados por el apagón. Ni una gota de luz en las calles, sólo velas encendidas en el horizonte. Guadalupe no se sabía callar. Consideraba prudente solapar detrás de su verborrea todas las porquerías que se me habían ocurrido desde que entramos al hotel. Se suponía que tendríamos que estar muriéndonos de frío, pero el calor de lo prohibido alentaba más y más nuestra dulce caída en las garras de la concupiscencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-6266664124857299075?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/6266664124857299075/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/06/nocturno-de-pantitlan.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6266664124857299075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6266664124857299075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/06/nocturno-de-pantitlan.html' title='Nocturno de Pantitlan'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-4915613047892480854</id><published>2011-06-03T20:30:00.000-07:00</published><updated>2011-06-03T20:32:13.429-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='10'/><title type='text'>Literatura comprometida</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;-¿Y ese milagro?&lt;br /&gt;-Lenia se largó a Acapulco con sus amigas de la prepa.&lt;br /&gt;-¿Con sus amigas?&lt;br /&gt;-No empieces a meter cizaña. Me acabo de enterar.&lt;br /&gt;-O sea, ni siquiera te avisó. ¡Qué buena onda!&lt;br /&gt;-No te confundas, Pereira, Lenia es libre de hacer con su culo un papalote, y yo también.&lt;br /&gt;-No te hagas, Pompis. En el fondo, tu espíritu cursi y romántico espera que la camarada Lenia te jure fidelidad eterna y forme una bonita familia mexicana contigo, pero no creo que ella comparta esa aspiración. No te sorprenda que regresando de Acapulco te cuente que se tiró a su mejor amiga en el Revolcadero.&lt;br /&gt;-Me hablas como si fuera un machito moralista que quisiera encerrarla en el castillo de la pureza.&lt;br /&gt;-Pues así se conduce, señor. ¿Qué quiere que le diga? Soy un mero testigo de sus topes con la hipermodernidad… Ay, ya, yo no sé para qué te azotas. Esa güerita cagaleche no vale ni un latigazo. Eso te pasa por juntarte con lopezobradoristas. ¿No te das cuenta de que sólo te están utilizando?... Claro, a los perredistas coyoacanenses les encanta reclutar resentidos sociales como tú. Mientras ellos viven a toda madre en sus casonas, ustedes se encargan del trabajo sucio.&lt;br /&gt;-Si depusieras un poco la concha, te darías cuenta de que en este país no puede haber más que resentimiento e indignación.&lt;br /&gt;-¡No me digas! ¿Y qué piensas hacer? ¿Volverte guerrillero? ¿O venirte a vivir al Che? Ya te veré mugroseando por esos pasillos de Dios.&lt;br /&gt;-¿Qué no tienes conciencia social? ¡Deja de hacerte el hedonista!&lt;br /&gt;-Yo no reivindico ninguna bandera, no me insultes. Además, yo no soy el que sale con una perredista burguesa que se contradice cada que abre la boca.&lt;br /&gt;-La contradicción está en la naturaleza humana.&lt;br /&gt;-Ay, no mames. ¿Estás hablando en serio?&lt;br /&gt;-Si te crees tan inteligente, ¿por qué te empecinas en conquistar a una ruca de camino al asilo? ¿No puedes ser una persona normal?&lt;br /&gt;-Yo me cojo a quien me da la gana. Me vale madres si te parece o no.&lt;br /&gt;-Eso está claro. Eres un valemadrista que tarde o temprano acabará siendo cómplice del poder con tal de no arriesgar sus privilegios y seguir saciando sus apetitos, sin importar cuán torcidos sean éstos.&lt;br /&gt;-Te repito que me tuerzo a quien se me antoja.&lt;br /&gt;-No se puede discutir contigo.¡ Todo lo tomas a guasa, chinga!&lt;br /&gt;-¿Quién eres tú y qué le hiciste al verdadero Pompis? Te estás convirtiendo en un revolucionario de pacotilla, pero mírate, tomándote una coca cola. Ese brebaje imperial es nocivo para la salud de los rojillos como tú.&lt;br /&gt;-Yo no voy a quedarme cruzado de brazos delegando en otros mis deberes para con la Patria.&lt;br /&gt;-¿A qué clase de cofradía te metiste? Te desconozco. Antes te reías de mis chistes. Ahora discutimos por tus pretensiones de tomar la Bastilla y asaltar el cuartel Moncada al mismo tiempo.&lt;br /&gt;-No simplifiques las cosas, Pereira. Mis preocupaciones son sinceras y aunque no sepa cómo actuar, estoy seguro de que algún día encontraré la manera de hacer algo por mi país.&lt;br /&gt;-¡Bravo! ¡Qué bárbaro! Vas que vuelas para diputado.&lt;br /&gt;-¡Cállate, no quiero seguir hablando contigo!&lt;br /&gt;-¡Espérate! ¿A dónde vas que más valgas? ¡Intolerante! ¡Asalariado! ¡Reaccionario!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-4915613047892480854?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/4915613047892480854/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/06/literatura-comprometida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4915613047892480854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4915613047892480854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/06/literatura-comprometida.html' title='Literatura comprometida'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-6969702934882077877</id><published>2011-05-31T20:15:00.000-07:00</published><updated>2011-05-31T20:17:16.524-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='10'/><title type='text'>"La musa mercenaria"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Maravilla Rivas Cacho pretende abrir una lata de chiles. Obviamente se corta. Con los dedos heridos, intenta quebrar un huevo en el lavabo. Vuelve a fracasar. En realidad, no soy tan mala en la cocina. Algo me está pasando, pero no me preguntes qué. Ni yo ni mi psiquiatra nos arriesgaríamos a un diagnóstico. ¿A quién quiero engañar? Lo mío es la literatura. No voy a renunciar a mi vocación por carecer de cocinera. Algún día encontraré otra maestra del arte culinario como la que hemos perdido, aunque la barriga de mi marido siga extrañando el sazón de la otra hasta la muerte. No me preocuparé más por su alimentación. Que pidan comida china. No puedo permanecer ni un segundo más en esta cocina. La página en blanco me espera.&lt;br /&gt;Será mejor abrir con una escena en la playa: diálogos subversivos que escandalicen a las amigas de mi madre. Ellas no se pierden ni una telenovela. ¿Qué tal una playa nudista? Mario me persigue, con la greña alborotada, por toda la costa. Narrar los funerales de su pájaro despertaría el morbo de los lectores, la mayoría amigos comunes, que de inmediato le preguntarían si es verdad que padece disfunción eréctil. Siempre han sido especialmente crueles con nosotros, pero yo no tengo la culpa de que los tecnócratas priistas me nombraran directora de literatura en el Instituto cuando regresamos de los Estados Unidos. Es mentira que me casé con Mario para obtener ese puesto. Sus amigos en el partido no tuvieron nada que ver en mi designación.&lt;br /&gt;Querida, recuerda que debes evitar las digresiones, sobre todo si se relacionan con tu vida íntima. No estás escribiendo otra de esas apasionantes novelas sobre los años sesenta. Esto es una telenovela. Tienes que apegarte a los cartabones del melodrama clásico. No, me niego, yo no voy a seguir tejiendo sobre lo mismo. Tengo entre manos una historia nueva. La triste historia de una jovencita enamorada de su profesor. No me mires con esos ojos. Pienso darle un tratamiento distinto. ¿Quieres que enumere los argumentos de telenovela que parten de esa misma premisa? No, no quiero. Quiero que te largues. Nunca me dejas trabajar en paz. Siempre vienes a atormentarme con tus tonterías. No he visto ninguna de esas telenovelas que te obsesionan. No voy a plagiarlas si es eso lo que te preocupa. Me preocupa tu reputación, querida, pero no es para que te pongas así. Te desconozco. Nunca habías reaccionado de esa manera. Tienes razón, perdóname. No fue mi intención lastimarte. ¿De verdad no quieres que te cuente mi idea?&lt;br /&gt;Lucía es una bella estudiante de literatura enamorada de un apuesto profesor de la Facultad… Nadie va a aprobar eso… Un día, la culta muchachita, que ha pasado la mañana trabajando para colaborar con los gastos de su casa, se queda dormida sobre un libro en la biblioteca… ¿Qué demonios?... Sus malévolos compañeritos se burlan de ella. La consideran una señorita burguesa porque ignoran que trabaja para mantener a su familia. Ellos, en cambio, son perversos cerebros ideologizados: acuden a marchas, celebran mítines, han acuñado la espantosa frase “2 de octubre no se olvida”… ¿De qué época estamos hablando?... Rechazada por tales lumbreras del pensamiento marxista, Lucía corre por los pasillos de la Facultad en busca de consuelo. Sergio, el varonil Sergio Fernández, la espera como una estatua en el final del camino para tropezarse con ella fatalmente… ¿Sergio?... Llevo horas engañándome frente a la hoja en blanco, y, cuando al fin los hados han conspirado a favor de mi pluma, los esfínteres me traicionan traperamente: Querida, ¿me dejarías ir al tocador? ¡No te vayas! Oye, ven. Lo dije de broma. Regresa, maldita musa. Mereces que te trate a palos. ¡Engreída, libidinosa, sólo te vienes a asomar a mi escote! Claro, debí suponer que eras lesbiana.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-6969702934882077877?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/6969702934882077877/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/la-musa-mercenaria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6969702934882077877'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6969702934882077877'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/la-musa-mercenaria.html' title='&quot;La musa mercenaria&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8416569682510428172</id><published>2011-05-31T20:12:00.000-07:00</published><updated>2011-05-31T20:17:40.985-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='10'/><title type='text'>Morelos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como de costumbre, el Dr. Morelos Xicoténcatl salió temprano de su modesta residencia en San Ángel. A pesar de haberse desvelado calificando los precarios ensayos de sus alumnos, amaneció regio, como si no le hubieran pasado ya seis décadas encima. Catedrático de la Universidad por más de treinta años, Morelos se había ido decepcionando gradualmente del magisterio debido al pésimo nivel académico que, semestre tras semestre, presumía la matrícula de Letras Hispánicas. El rigor se ha vuelto un desconocido para ustedes, nos decía, se les hace muy fácil inscribirse con los trasatlánticos más célebres de Facultad sin reparar en que, a la larga, lamentarán haber desperdiciado todo lo que la universidad pública les ofrece. Fuera de estos muros, se supone que nuestras aulas son un foro de discusión continua donde los alumnos son adoctrinados para derrocar al sistema. Me dan pena los que piensan así. Ignoran que tal cosa ha dejado de ocurrir desde hace mucho tiempo. Hoy, la Facultad de Filosofía y Letras compite intelectualmente con la de Trabajo Social.&lt;br /&gt;La crema y nata de nuestros egresados, continuó, anhela becas de maestría y doctorados en el Colegio de México. No los culpo, dijo, acercándose a una de nuestras compañeras, se han dado cuenta de que nuestra escuela es el camino más cercano al desempleo y tratan de asegurar la chuleta sin lastimar su dignidad académica.- Artemisa no se dio por aludida, pero todos en el salón cuchicheaban alrededor de su porcina figura. –El resto -prosiguió Morelos-, la masa estudiantil que conforma el grueso de nuestra matrícula elige cursar las licenciaturas que aquí se imparten engañada por la pereza mental, esa seductora hetaira que subestima la literatura como objeto de estudio. Una vez descubierto el embuste, las consecuencias son diversas: algunos abandonan, otros se cambian de carrera, pero los más deciden embarcarse en las susodichas naves viajando de noche por este océano. Pocos, muy pocos, llegan a nuestras clases con la ilusión de convertirse en verdaderos hombres de letras.&lt;br /&gt;Morelos habló demasiado aquella mañana de noviembre. Si le dábamos tanta flojera como seres humanos para qué nos pedía trabajos, cuál era el objeto de solicitarles ensayos a analfabetas funcionales con credencial universitaria. Lenia Malo, esa estúpida arribista de rastas rubias, se declaró en contra del discurso del Dr. Morelos.&lt;br /&gt;-No creo que encasillar o clasificar a los alumnos como si fueran ganado sea la actitud que debe asumir un profesor universitario. Usted critica severamente a los estudiantes, pero qué pasa con los maestros. ¿Quién los califica a ustedes?&lt;br /&gt;-Acabo de decir que algunos de los maestros de esta Facultad no son dignos de pertenecer a ella…&lt;br /&gt;-Pero diga nombres… o sea, porque si vamos a refugiarnos en especulaciones, sería mejor no decir nada.&lt;br /&gt;-¿Quiere nombres, señorita Malo? Maravilla Rivas Cacho, ese es un nombre. Evangelina Morazán, ¿le gusta este otro nombre? Podría seguir, pero no sería ético.&lt;br /&gt;-¿Considera usted muy ético lo que acaba de decir? Son sus colegas, debería usted guardarle un poco más de respeto al gremio.&lt;br /&gt;-Créame, camarada Lenia, esta es la mejor manera que conozco de respetar a mi gremio.&lt;br /&gt;Morelos se guardó su habitual sonrisa socarrona y abandonó el aula cantando una tonadilla incomprensible. Artemisa encendió un cigarro. ¿Quieres?- le preguntó a una Lenia Malo desencajada por el coraje. No podía creer la rabieta que le había hecho pasar ese maestrucho de quinta que no sabía nada de nada. Tranquilízate, le suplicó Pompis, así es Morelos, ya lo conoces. Además, a ti qué más te da, si tu ensayo fue de los mejores. ¿Qué más me da? ¿Estás hablando en serio? ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? ¿Tú crees que yo voy por la vida como una alimaña egoísta a la que no le preocupan los demás? ¡Si tú eres así, felicidades! ¡No te quiero volver a ver en mi vida! La camarada Lenia se levantó furiosa del pupitre para echarse a llorar en los pasillos. Pompis Osorio salió corriendo detrás de su amada. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8416569682510428172?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8416569682510428172/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/morelos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8416569682510428172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8416569682510428172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/morelos.html' title='Morelos'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8776025827871854311</id><published>2011-05-29T20:33:00.000-07:00</published><updated>2011-05-29T22:15:13.926-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Thomas Mann'/><title type='text'>Doktor Faustus: el abismo plutónico</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La Segunda Guerra Mundial se convirtió en el juguete favorito de los escritores en el siglo XX. No hubo pluma que no se sintiera siquiera tentada a someter ese videojuego al más fiero escrutinio. Thomas Mann, en su búnker residencial, asistió al diseño y lanzamiento del juego más famoso de todos los tiempos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Serenus Zeitbolm, el narrador de &lt;em&gt;Doktor Faustus&lt;/em&gt;, podría ser un personaje de Juan Villoro. Serenus, como Mann, vivió la guerra en calidad de testigo. La biografía del testigo es necesariamente la de otro, el protagonista de la vida que ha decidido no vivir. Sergio Pitol ha escrito que Mann decidió llevar una vida testicular, ser la sombra de su obra. Nadie podría reprocharle decantarse por Adrian Leverkühn en detrimento de convertirse en una comparsa del nacionalsocialismo. Thomas Mann no tenía necesidad de beberle los alientos a ningún dictadorzuelo. Su buena estrella le permitió encerrarse a escribir el mundo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mann, como los grandes novelistas de la historia, puede ser considerado un demiurgo, pero el narrador de &lt;em&gt;Doktor Faustus&lt;/em&gt; no es más que una simple rémora de su amigo Adrian Leverkühn, la garrapata intelectual que se cree con derecho de contar una vida que no es la suya. Los narradores todos podrían encajar en esa clasificación y, sin embargo, siempre habrá alguien que los disculpe en nombre de la dificultad que entraña reordenar el universo. No hay disculpa posible: un narrador es una alimaña insoportable que pretende saberlo todo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El ascetismo entre los narradores no es novedad, pero &lt;em&gt;Doktor Faustus&lt;/em&gt; no sólo es narrada sino protagonizada por un eremita intelectual. Adrian Leverkühn es un ermitaño tan recalcitrante como su amigo Serenus, o quizá más, aunque pertenece a un bando distinto. Mientras Serenus es un humanista de hueso colorado, un docente sin mancha de protagonismo, Adrian es un artista, un asceta de signo diabólico. A diferencia del Fausto de Murnau, un sabio manchado de egoísmo y vanidad, el Fausto de Mann es un hombre poseído por el maligno desde la infancia. Su larga entrevista con el demonio hacia la mitad de la novela es el típico caso de un desdoblamiento de la personalidad. En &lt;em&gt;Doktor Faustus&lt;/em&gt;, el demonio es el genio del artista. Mann cifró en su protagonista el conflicto que lo habitaba: renunciar a la vida, incluso al amor, para consagrarse al dictado del genio. El amor redentor del Fausto de Goethe es una maldición en el universo de Leverkühn. El Fausto de Mann pudre todo lo que ama.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El narrador, Serenus Zeitblom, hace correr en líneas paralelas la historia de su amigo y la de Alemania. La decadencia física y moral de Leverkühn coincide con el hundimiento de la sociedad alemana. Adrian Leverkühn es una métafora para designar el espíritu alemán (la lengua, la música, la arquitectura) cuya defunción marca el ascenso del nacionalsocialismo. Serenus Zeitblom vio en los esbirros del nacionalsocialismo a los asesinos del espíritu alemán. Ellos nunca estuvieron de acuerdo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8776025827871854311?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8776025827871854311/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/doktor-faustus-el-abismo-plutonico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8776025827871854311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8776025827871854311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/doktor-faustus-el-abismo-plutonico.html' title='Doktor Faustus: el abismo plutónico'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8395276303021484913</id><published>2011-05-28T21:04:00.000-07:00</published><updated>2011-05-28T21:05:38.751-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='10'/><title type='text'>Los perros de la lujuria</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Guadalupe Santiago tenía unas ganas inmensas de beberse un trago, pero se había prometido a sí misma que nunca más volvería a tomar. Ningún hombre valía la pena de convertirse al alcoholismo. Desde que el Guachi la abandonó, la vida le opuso una resistencia que había sabido vencer con los años. La cocina económica que montó con sus ahorros le permitía hacerle a otros giros comerciales como el de la venta de basura por catálogo entre sus conocidos y los comensales frecuentes. Su vida era tan aburrida como un partido de la liga italiana hasta que las insinuaciones de Aldo Pereira comenzaron a producirle escalofríos. Temerosa de las calamidades que podría acarrearle esa monserga adolescente, había decidido despreciarlo diplomáticamente, sin sospechar que tales desdenes atizaban el fuego en el que se abrasaba un Aldo Pereira demasiado caliente como para dejarse intimidar por el rechazo. Convencida de que su pretendiente sufría los estragos de una simple calentura, esperaba la noticia de su noviazgo con una niña de su edad como se aguarda la muerte. Después de todo, en el patio trasero de su conciencia, la vanidad reinante le ordenaba que no extinguiera ese fuego. Esas palabras de amor, aunque falsas, habían destapado una caja de Pandora que ni las buenas maneras ni la vergüenza podrían sellar con sus perezosos intentos.&lt;br /&gt;¿Por qué tenía que pasarme esto a mí?, llegó a preguntarse Guadalupe, mientras hacía cuentas en la barra del comedor. Justo cuando la menopausia parecía haberla dejado tranquila, una enfermedad venérea denominada Aldo Pereira había llegado para alterar su fisiología nuevamente. Guadalupe había descubierto en sí misma, durante el tacto mamario, malsanos deseos de que fueran las manos de Aldo las que exploraran los recovecos de sus generosas pechugas. Pero más allá de los retorcidos apetitos de su cuerpo, se encontraba la lealtad a la que obliga una amistad de más de cuarenta años. ¿Qué pensaría su comadre si supiera que en la cochambrosa cocina de una maldita pederasta como ella se preparaba a fuego lento un romance genital con su nieto favorito?&lt;br /&gt;Aldo Pereira y Pompis Osorio eran los consentidos de Emma Roldán. Cuando la visitaban, su abuela los atendía como a reyes, dándoles cínica preferencia sobre el resto de los nietos. Aldo, en especial, había crecido asido de sus faldas desde que sus padres se separaron, como si la abuela quisiera compensar con su afecto las broncas que el niño presenciaba en casa. La televisión los volvió inseparables. Todas las tardes, Aldo volvía corriendo de la primaria para sentarse junto a ella y presenciar los azotes de Libertangos Lamarque. Al anochecer, como preludio a un sueño tranquilo, no podían perderse un solo capítulo de la escabrosa telenovela para adultos ni los titulares sangrientos de los noticiarios. Para colmo, Aldo Pereira tarareaba la música ranchera como si fuera la letanía. Emma Roldán lo había hecho a su imagen y semejanza.&lt;br /&gt;Desde su retorno al nido, la presencia de Guadalupe era frecuente en las comilonas dominicales de la familia Beltrán-Roldán; sin embargo, a raíz del acoso de Aldo, la comadre había preferido ahorrarse sus visitas o, en caso de hacerlas, procurar que fueran entre semana para evitar un encuentro incandescente con Aldo Pereira. El ardiente jovencito se había convertido a la audacia y era capaz de insinuársele en plena sala cuando su abuelita se levantaba a preparar el café. En ocasiones, Guadalupe no podía ocultar su arrobo y la inquietaba que un signo como ese delatara ante Pereira la reacción en cadena que sufría su sistema nervioso. Sólo en el silencio del hogar, concentrada en el tejido, lograba evadirse un poco de su inminente caída en el dulce pecado de la carne, pero mientras estaba en el mercado, aturdida por el ruido, en su cabeza no dejaban de ladrar los perros de la lujuria. Con sólo imaginar la reluciente armadura de su caballero, Guadalupe sentía ganas de quitarse los calzones. Pero ella no iba a traicionar a una amiga. Se convertiría en santa, se flagelaría si llegara a ser necesario, con tal de conservar ilesa la eterna complicidad que la unía con su comadre. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8395276303021484913?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8395276303021484913/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/los-perros-de-la-lujuria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8395276303021484913'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8395276303021484913'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/los-perros-de-la-lujuria.html' title='Los perros de la lujuria'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8510115154718624044</id><published>2011-05-28T20:51:00.001-07:00</published><updated>2011-05-28T20:51:57.859-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='10'/><title type='text'>Maravilla Rivas Cacho</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Una de la tarde con quince minutos: Maravilla Rivas Cacho acostumbra llegar un poco retrasada a su clase de las doce. Las sesiones con su analista la dejan muerta y, en las madrugadas, la ansiedad la saca de la cama para abandonarla en la lectura hasta que Dios amanece y su marido le repite: Maravilla, vete a acostar. Como siempre, soy el único imbécil que se quedó a esperarla. Todavía recuerdo con orgullo la tarde en que llegó al cinco para las dos y me encontró apostado estoicamente en mi pupitre: el pasillo central de la Facultad de Filosofía y Letras se encontraba totalmente abarrotado, caminábamos a vuelta de rueda mandando besos y fingiendo sonrisas para los conocidos a los que no nos daba gusto volver a ver. De entre la masa informe de rostros desconocidos o irritantes, sólo uno tenía la capacidad de amargarle la semana entera a Maravilla.&lt;br /&gt;Se conocieron durante una conferencia en la Feria del Libro de Minería donde sus contertulios la tildaron de reaccionaria frente a las cámaras. Maravilla, tan de izquierda, tan progresista ella, no pudo quedarse callada y arremetió contra la vida sexual de los famosos marxistas, postrándolos un par de largas horas en el baño de palacio. El doctor Morelos Xicoténcatl había asistido a la conferencia casi por casualidad, atraído por las piernas de una de las ponentes. -¿Cómo supiste que ese par son amantes?- le preguntó. -Mi mejor amiga andaba con uno de ellos cuando los descubrió amándose en su propia casa. -¡Qué horror!- Morelos se carcajeó como un condenado. -Te conozco a ti también. Anduviste con mi hermana.-replicó. – ¿Maravilla? ¿En serio eres tú? La última vez que te vi eras una chiquilla de tobilleras.&lt;br /&gt;-No volvimos a vernos hasta que regresé de Estados Unidos –dijo Maravilla, mientras una gigantesca pizza de champiñones resplandecía en sus ojos negros. Me había invitado a comer con ella como premio a mi paciencia de hagiografía. Según sus propias palabras, no solía revelar intimidades en público, pero el desafortunado encuentro con su némesis abrió nuevamente las cicatrices de una vieja historia de amor. Para ser sincero, ya estaba harto de convertirme en oreja para las cuitas amorosas, pero la más elemental cortesía no me dejaba más remedio que escuchar: El doctor Morelos nunca debió retroceder en el tiempo de su agenda telefónica para buscar el número de las hermanas Rivas Cacho. ¿Qué buscaba un hombre comprometido como él en la enmarañada cabellera de Maravilla?&lt;br /&gt;Maravilla se convirtió entonces en un bombardero de recuerdos: sobreviví a las primeras semanas de su relación, cuando Morelos todavía disimulaba sus verdaderas intenciones; según ella, el doctor había diseñado toda una estrategia militar para causar la capitulación de un enemigo, pero Maravilla nunca pudo darse cuenta de que ella no era el blanco de los torpedos. Siempre naif, se sintió halagada con la sola idea de erigirse en quintaesencia de la mujer fatal: sus encantos eran tales que hasta un catedrático de la universidad, para colmo ex novio de su hermana, había caído rendido a sus plantas desde la primera cita. Sin duda, Morelos se dejó llevar por sus impulsos cuando decidió conquistar a Maravilla, pero flirtear con la novelista no significaba para nada algo parecido a un sacrificio. Maravilla es una belleza criolla, algo escurrida para mi gusto, pero con unas piernas marmóreas que debieron noquear la conciencia del maestro. Si a veinticinco años de lo ocurrido la maestra sigue despertando la libido de algunos incautos como yo, no me puedo imaginar la revolución hormonal acaecida en el vientre del doctor Morelos a principios de los años ochenta.&lt;br /&gt;Maravilla se fue de la lengua bien y bonito durante nuestro coloquio. Nunca me hubiera imaginado penetrar tan a fondo en el acervo sentimental de un maestro. Quizá la verborrea de Maravilla no fuera de mi incumbencia, pero sus piernas lo eran sin duda alguna. Maravilla Rivas Cacho se parecía demasiado a las mujeres que habitaban mis sueños de alcoba, pero yo no podía romper la cuarta pared del aula universitaria: nuestra tarde de juerga en Benedetti´s Pizza no implicaba ni mucho menos una invitación para romperla; si acaso, apenas un presagio, un ligero asomo de las pasiones a las que se podía entregar una mujer cuando una prohibición estaba de por medio. Maravilla tenía vedado el corazón de Morelos por el simple hecho de que le había pertenecido a su hermana, pero el amor es un engendro desobediente que siempre mete las manos donde no se debe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8510115154718624044?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8510115154718624044/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/maravilla-rivas-cacho.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8510115154718624044'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8510115154718624044'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/maravilla-rivas-cacho.html' title='Maravilla Rivas Cacho'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-6802115416181180299</id><published>2011-05-25T20:56:00.000-07:00</published><updated>2011-05-25T21:05:36.590-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='10'/><title type='text'>Caminata nocturna</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Se cansó de esperar un coche ecológico. Pompis Osorio regresó caminando a su departamento. Nadie en su sano juicio se atrevería a dar un paso en el Periférico Oriente más allá de las doce de la noche, pero nuestro héroe de bronce se creía esculpido para conmemorar hazañas mucho más célebres que una modesta caminata nocturna. Lenia Malo no se había curado del susto todavía. No pensé que vivieras tan lejos, amor, le había dicho en el camino como preludio a su abandono en la boca del metro. No hay bronca, bebé, el metro se va de volada.- respondió el imbécil. Si bien Pompis había conseguido lo que los secuestradores aún no lograban, Lenia ya no estaba dispuesta a arriesgar el pellejo en el Canal de Garay tan sólo por cuidarle las talegas a su amante. ¡Ni qué estuviera tan bueno!&lt;br /&gt;La primera vez que le dio un aventón hasta su casa había sido una muestra de solidaridad con su nuevo amor, pero llevarlo diario ya implicaba una codependencia. Cada quién necesitaba su espacio. La suya era una relación abierta donde el viento fresco nunca dejaba de soplar. Si Pompis tuviera carro sería diferente. Entonces él tendría que llevarla a ella. Pero no podía comparar una hermosa calle arbolada de Coyoacan con el estercolero de graffiti donde vivía. Ese páramo de tinieblas no podía ser seguro a ninguna hora del día, por más que Pompis se ufanara de nunca haber visto nada raro. Claro, a él le parecía muy normal que los micros se pararan en cada esquina, que no hubiera más que zarrapastrosos por las calles de su barrio, que los peatones se atravesaran el Periférico como almas en busca de una muerte violenta que purgara su tediosa vida terrenal. Pero Lenia nunca transigiría con asesinar cristianos, por muy jodidos que éstos estuvieran. Cómo podía pensar eso de ella. Al contrario, se había horrorizado cuando en una reunión, de más pequeña, había escuchado la propuesta aterradora de esterilizar a las mujeres de los barrios populares. Indignada, salió en defensa de los derechos reproductivos de la mujer. Alegó que todos los seres humanos teníamos el mismo derecho a procrear los hijos que nos diera la gana. Calificó de criminal una política en ese sentido y juzgó de vileza el comentario de la lengua viperina, que, apenada, se justificó con el viejo truco de que era una broma. Lenia intuyó que, en el fondo, el escritorcete ese creía firmemente en lo que había dicho, pero le habían faltado huevos para sostenerlo en medio de aquella comunidad de científicos sociales y progresistas biempensantes. Pompis estuvo de acuerdo. Era monstruoso decidir sobre las personas de esa truculenta manera. Tan sólo pensarlo le producía escalofríos. Vicente Fox podría ser tan sólo un bigote, un sátrapa catolicista, un gato con botas, pero nunca lo creería capaz de caer tan bajo. Esas prácticas eugenésicas eran propias de un Hitler, de un Passolini (sic), no de un católico moderado como el presidente.&lt;br /&gt;¿Católico moderado?, reviró Lenia Malo. Fox era un hijo de puta capaz de eso y más. El yunque estaba detrás de él y esos sí que eran peligrosos. Se habían propuesto instaurar el reino de Dios en tierras mexicanas y no pararían hasta conseguirlo. Pompis no los conocía, pero Lenia sabía perfectamente cómo se las gastaban. Si atacaban con tanto ahínco a López Obrador era porque veían en él al nuevo Juárez, un republicano de cepa que los regresaría a sus templos y los obligaría a guardar un voto de silencio en aras del estado laico, un término que a los cristeros les repugnaba. ¿Laico? México no era un Estado laico, decían ellos. Eso lo inventó Juárez para destruirnos, para hacernos callar. Pero no lo consiguió y hemos renacido, hemos renacido porque nadie puede hacer callar la voz de Dios. Sí, así se expresaban, esa era su forma de atacar los principios de una república democrática como la mexicana, con sermones. Reino de la falacia, eso era el discurso religioso en México. Los actos de fe podían perdonárseles a las abuelas, pero no a un Estado moderno. La religión católica debería guardar la discreción que observaban las otras, abandonar ese tonito de religión superior; de lo contrario, en las nuevas condiciones del mundo, no le auguraba otro destino más que el de la extinción. ¿Tú crees que algún día se acabe la religión católica?- preguntó Pompis Osorio, intrigado. -Por el bien de México, ojalá, y que sea pronto.&lt;br /&gt;Lenia tenía muchos puntos a los ojos de Pompis. El catolicismo era la razón principal de nuestro retraso. En otros países progresistas, donde se respetaba por igual a todas las religiones, el pensamiento y la tecnología iban a la vanguardia. En cambio aquí, no se podía mover un dedo sin la voluntad de dios, del dios católico, para ser más precisos. Emma Roldán, su abuela, era el ejemplo perfecto de la mochería mexicana: decía temer a dios de dientes para afuera, pero en realidad se había cansado de pecar toda su vida. Era normal, su condición humana la hacía proclive a enamorarse de más de un hombre, a tener hijos de esas relaciones, pero a quién le importaba eso, por qué esa pretensión de ocultar un pasado que sólo a ojos cristeros podría resultar bochornoso. Amar era la cosa más natural del mundo, había pensado Pompis, mientras acariciaba el cabello rubio de su amante. Lenia era su mujer y debería estar orgulloso de que así fuera porque pocos hombres podían presumir, en México, de ser amados por una mujer tan brillante como ella. No sólo había heredado la inteligencia y la conciencia política de su abuelo, sino que, además, conservaba la sensibilidad y la bonhomía propias de su sexo. Lenia, como las heroínas románticas de antaño, estaba dispuesta a sacrificarse a sí misma por un ideal, pero, a diferencia del acto egoísta de aquellas mujeres, la voluntad de su amada no se rendiría ante un hombre ideal, ante un príncipe hermoso, sino ante las causas más sagradas de la historia de la humanidad: la justicia y la reivindicación de los desposeídos.&lt;br /&gt;¿Tenía razón Aldo Pereira? ¿Por eso andaba Lenia con Pompis? ¿Para exhibirse ante el mundo como una justiciera social coherente a quien no le importaba el status de su compañero? ¿Para sentirse superior frente a un hombre y halagar su gen feminista? Pompis no lo creía. Lenia le había demostrado estar muy por encima de esas canalladas ideológicas. Creía en la justicia, en la libertad, era una mujer de ideales, no una perversa cómica detrás de una careta, como se la pintaba su primo. Por eso la amaba, porque era sensible e inteligente al mismo tiempo. Su feminidad y coquetería no eran incompatibles con su lucidez. Estaba muy bien informada. No en vano había crecido en el Círculo Rojo, donde nadie podía vivir en el error por mucho tiempo. Pompis no podía sino creer en lo que Lenia le dijera. Sin duda, a ella le asistía la razón.&lt;br /&gt;Su caminata nocturna se había prolongado durante mucho tiempo, pero avanzaba poco hacia su destino. El frío del sereno amenazaba con resfriarlo, pero ni un alma automotriz se aparecía por las calles, sólo ráfagas de gasolina sin amor por el prójimo, sólo ese extraño rumor que se le hacía cada vez más sospechoso y más cercano. ¿Quién andaba por ahí? ¿Una bicicleta a esas horas? ¿Sería un ladrón? Después de todo, Lenia tenía razón. A quién se le ocurre vivir en Iztapalapa, el peor lugar sobre la tierra, la escoria geográfica más grande del mundo. Tenía razón Aldo Pereira. ¡Qué lejos estaban del mundo real, donde ocurría verdaderamente la historia del país, el epicentro de la vida nacional! Iztapalapa era el patio trasero de la ciudad de México. Sólo a un maldito ingenuo como él se le ocurría caminar por esas sucias calles en la madrugada. Ahí estaban las consecuencias, unos bandidos ciclistas le arrebatarían la cartera y quizá la vida por su estúpido capricho de no llamar a un taxi de sitio. De mucho le servirían sus ahorros en el inframundo, en la tierra de los muertos a la que lo enviarían esos emisarios del lumpen.&lt;br /&gt;Pompis Osorio se trabó en la disyuntiva interna de correr o aguantar el atraco estoicamente. –Súbete, carnal.- El ciclista asaltante no venía solo, como Pompis había presentido, lo acompañaba un delincuente más. No me hagan nada, pensó en decir Pompis Osorio cuando se dio cuenta de que otras parejas de ciclistas pasaban de largo a una velocidad constante. Miró con atención el estampado en la camiseta de su presunto agresor y confirmó que se trataba de una imagen de la Guadalupana. -¡Súbete! ¿No quieres que te demos un raid?- Pompis se negaba a creerlo, pero era verdad, la pareja de muchachos que se le había acercado sospechosamente le estaba ofreciendo un aventón sincero, sin fines de lucro ni de extorsión. No lo pensó dos veces más y se trepó a la bicicleta del peregrino con la vista clavada en el horizonte. La noche era clara. Había llegado la hora de creer. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-6802115416181180299?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/6802115416181180299/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/caminata-nocturna.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6802115416181180299'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6802115416181180299'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/caminata-nocturna.html' title='Caminata nocturna'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-3017340007231536559</id><published>2011-05-24T20:22:00.000-07:00</published><updated>2011-05-24T20:24:27.898-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='10'/><title type='text'>Guadalupe Santiago</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La mañana dominical en que Guadalupe Santiago regresó a nuestras vidas, el ala carroñera de la familia Beltrán se disponía, fiel a sus viciosas costumbres, a devorar gentes después del almuerzo. Las almas sensibles, mientras tanto, implorábamos a todos los dioses salir ilesos del desolladero. En ese momento, Guadalupe se me apareció en el zaguán con una enorme bolsa de mandado. Traía guaraches y una ceñida blusa sin mangas que me dejó sin aliento. Había regresado a la casa de su madre después de veinticinco años de hacer su vida en el norte de la ciudad y lo primero que se le ocurrió fue visitar a sus viejas amigas.&lt;br /&gt;Su comadre Emma Roldán había sido especialmente despreciada por su memoria, pero ese olvido era completamente arbitrario. Se conocían de cuarenta años atrás, cuando su comadre llegó a la ciudad de México para alojarse en la casa de un hermano mayor. Guadalupe no había puesto un pie en la adolescencia, cuando, a pesar de que Semita ya era una joven señora divorciada, trabaron una sólida amistad fundada en la agitada vida sentimental de mi abuelita: su tormentoso romance con un hombre veinte años mayor alimentaba la romántica imaginación de Guadalupe, quien, espectadora privilegiada de un melodrama de carne y hueso, no vaciló en volverse cómplice de la sufrida protagonista.&lt;br /&gt;Entre abrazos y lloros, Emma y Guadalupe se sentaron a la mesa. La insaciable familia Beltrán vio en el reencuentro espiritual de dos almas gemelas una vil oportunidad para atascarse otra vez. Durante la sobremesa, me enteré de que el primer marido de Guadalupe había muerto hacía casi treinta años. Nuestra conversación se tornaba más íntima en la medida en que mis parientes se levantaban del comedor para evitar la narración de tan insignificante vida. Incluso mi abuelita me abandonó a mi suerte entre la palabrería sin fin de su comadre. Guadalupe fingía indiferencia ante las constantes deserciones y se aferraba a mi curiosidad con agradecimiento. La buena mujer no sospechaba las malsanas intenciones que ocultaba detrás de una charla amena en la que me interesaba por la vida y milagros de sus cuatro hijos varones: mi timidez con las mujeres comenzó a parecerme ridícula a raíz de los relatos pornográficos de Pompis Osorio. ¿Qué recónditos deseos despertaban las nalgas de mi primo, que las mías no pudieran al menos igualar con sólo asomarse al mundo? Guadalupe vino a engrosar una larga lista de candidatas que sucumbiría ante sus credenciales.&lt;br /&gt;-Eres la niña de sus ojos, ¿verdad?- Guadalupe señaló a mi abuela con esa mirada risueña que la caracteriza.&lt;br /&gt;-No se crea. Semita sólo se quiere a sí misma.&lt;br /&gt;-¿Cómo crees? Mi comadre adora a su familia.&lt;br /&gt;Pompis se acercó a la mesa para fastidiarme. A eso se dedican las ladillas como él. Su presencia me recordó que estaba tratando de ligarme a la comadre de nuestra abuela, pero ¿a quién le importaba? La remota posibilidad de tirarme a esa bestia de chocolate macizo acabó con lo que me quedaba de vergüenza.&lt;br /&gt;-Es que estoy desesperado. La vida está tratando de convencerme de que el amor no existe, ¿usted qué cree?&lt;br /&gt;-Ten paciencia. Algún día conocerás a la niña de tus sueños.&lt;br /&gt;-Eso no es cierto, Guadalupe. Perdóneme que se lo diga, pero yo ya no tengo remedio. La dolorosa experiencia que sufrí cuando era un adolescente me amargó para toda la vida- Guadalupe sonreía. Supongo que le causaba gracia que hablara como un cascarrabias a los veintidós años.&lt;br /&gt;-Es que usted no sabe. Me enamoré perdidamente de una maestra de la secundaria…&lt;br /&gt;-Eso suele pasar...&lt;br /&gt;-Pero mi maestra era ya vieja, le digo, y ni siquiera estaba tan bonita como usted.-Guadalupe dejó de reírse y me miró directamente a los ojos.&lt;br /&gt;-Mira, así como me ves, he tenido muchos pretendientes más jóvenes que yo; pero la verdad, a estas alturas, me daría vergüenza andar con un jovencito.&lt;br /&gt;-Aistá, me ha dado la razón.&lt;br /&gt;-Bueno. No pierdas las esperanzas de hallar una mujer que te siga la corriente.&lt;br /&gt;-¿Usted realmente cree que una mujer madura se fijaría en un badulaque como yo?&lt;br /&gt;-Uy, mijito. Si vieras la de casos que conozco. Eso es mucho más común de lo que tú piensas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-3017340007231536559?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/3017340007231536559/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/guadalupe-santiago.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/3017340007231536559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/3017340007231536559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/guadalupe-santiago.html' title='Guadalupe Santiago'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-1132227564374530985</id><published>2011-05-21T21:52:00.000-07:00</published><updated>2011-05-21T21:54:37.644-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='10'/><title type='text'>"Oh, Siddharta Gautama, tú tenías razón"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Aldo Pereira volvió a dormirse en el micro. Hacinado en un rincón del asiento trasero, cabeceaba contra los cristales cuando le ganaba el sueño durante el viaje. Casi siempre, la noche lo agarraba en la mitad del recorrido, atorado en el tránsito de Periférico y Vaqueritos. -¡Joven! ¡Despierte, joven! ¡Ya llegamos!- trató de advertirle una compasiva señora, pero el joven la ignoró amodorrado. -¡¡¡Servidos!!!- gritó entonces el chofer. Aldo se despertó avergonzado. Nunca había pasado por un trance público tan bochornoso. Humillado por la sonrisa burlona del microbusero, se escurrió de la escena tan rápido como pudo con unas ganas inmensas de que la tierra se tragara al chafirete con todo y su montón de fierros viejos. La incuria de la ciudad de los palacios podría, tal vez, arrugarle un poco su elegante traje a cuadros, pero nunca lograría tocarle ni un solo pelo a su espíritu de flaneur.&lt;br /&gt;Aldo Pereira se había impuesto la misión, a todas luces decrépita, de revisitar ciertas costumbres modernistas. Manuel Gutiérrez Nájera, uno de sus ídolos de entonces, habría aprobado sin reservas el rancio apostolado que estaba emprendiendo. Si México deseaba realmente sumarse a las filas del primer mundo y la democracia republicana, su primera tarea debería consistir en revalorar su glorioso pasado porfirista. Las calles polvorientas de la cuna de la mexicaneidad no coincidían en modo alguno con su atuendo. La discordancia entre el nuevo milenio y su carrete era tan flagrante que todos los transeúntes parecían querer crucificar su mal gusto en el Cerro de la Estrella; pero a Aldo no le importaba, o le importaba poco, apenas lo suficiente como para deshacerse del malhadado carrete a la menor manifestación de escarnio. Para venerar a los héroes de su parnaso personal no era necesario transigir con el ridículo. Sí lo era, en cambio, acudir a su lectura, empaparse de su sabiduría, solazarse con su exotismo prodigioso, recitar a voz en cuello uno de esos poemas con resonancias personales: “Oh, Siddharta Gautama, tú tenías razón: las angustias nos vienen del deseo…”&lt;br /&gt;Amado Nervo también tenía razón. Pompis Osorio, su primo, no llegaría sino hasta la medianoche: extasiado, sediento de más placer, de más gloria, de más fanfarrias eróticas y boato intelectual. La reunión con aquella ninfa de la izquierda revolucionaria lo había llenado de lumbres nuevas, habían renacido en él compromisos extintos; la bella sibila le había revelado el arcano irreversible de su porvenir: la buena nueva. La unidad habitacional Amanecer Canal de Garay ya dormía el sueño de los justos y no tenía presupuesto para recibir con luminarias a un pecador insomne con ínfulas de justiciero. Pompis se escabulló silenciosamente hasta su departamento en medio del rumor de los perros. Odiaba a esos malditos animales sin dueño que se apostaban en la plaza de armas de la unidad: la recurrente idea de exterminarlos cruzó nuevamente por su calenturienta cabeza. Aldo Pereira, mientras tanto, roncaba en la sala como un bendito. Solía, a la usanza de un francófilo recalcitrante, poner filmes de Goddard para conciliar el sueño.&lt;br /&gt;-¿Siquiera te la cogiste?- le preguntó Pereira a Pompis, ansioso de saber si el plantón de la tarde había valido un poco la pena.&lt;br /&gt;-¡Te vale madres!&lt;br /&gt;-No te hagas pendejo. ¡Te la cogiste! ¿A quién quieres engañar?&lt;br /&gt;-¡Cállate, pendejo! ¡Te va a oír mi mamá!&lt;br /&gt;Sí, Pompis Osorio había fornicado una y otra vez con Lenia Malo, una de sus compañeras en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Se conocieron en los albores de la carrera durante una función cinematográfica dentro del auditorio Ernesto Guevara de la Serna. Aquel descenso a las catacumbas universitarias trajo consigo algo más que manoseos indecentes y películas pornográficas. Pompis se había internado en esos albañales en busca de manjares que robustecieran su desnutrido compromiso político. Era un alma curiosa, un duendecillo con nalgas más firmes que sus convicciones. Había participado en la huelga más prolongada de la historia universitaria sin manchar su aburguesado plumaje. A los primeros visos de aburrimiento, huyó como un cobarde del seno revolucionario, y se sentía culpable. Un hombre de verdad, la clase de hombre en que quería convertirse, no podía vivir ajeno a la grilla universitaria. Su traición a los paristas no había sido otra cosa que apatía burguesa, abulia patrocinada por el capital, hastío inducido.&lt;br /&gt;Aldo Pereira lo había convertido en su sombra inane desde que sus destinos se cruzaron en la Preparatoria: Pompis y su familia en bancarrota llegaron al Arenal en el verano del noventa y siete. A los pocos meses, su padre murió de cirrosis. Con su madre viuda hecha un manojo de remordimientos, Pompis Osorio vio en su primo Aldo Pereira un ancla en la realidad, el arcángel infernal que lo libraría del doloroso ostracismo de la orfandad. Los consejos de su padre se diluyeron en la prosa fácil de Pereira, en su amor infinito por la banalidad. Pompis olvidó pronto las lecturas contestatarias de que lo nutrió su padre para sumergir su pelambre en las aguas viscosas de la palabrería inmortal. Ni en sueños le habría cruzado por la mente estudiar literatura, si no se hubiera topado con el alma, enferma de novelería y ficción, de su primo Aldo Pereira: el amor de Aldo por la mentira sólo era comparable con su amor por sí mismo. Era un narcisista de la mejor escuela, formado en la televisión y en los clásicos del cine nacional. En el melodrama y la comedia ligera, Aldo Pereira había cifrado su porvenir. No sólo tomó lecciones de educación sentimental en esa casa de muñecas, sino que adivinó, en la figura del escritor por encargo, el refugio de su espíritu atormentado.&lt;br /&gt;Durante su estancia en la Preparatoria, Aldo conocería los grandes nombres de la literatura universal, la palabrería inmortal de la que sin querer su primo lo nutriría. Pompis Osorio concebía la novela como un pasatiempo ilustrado que le habían inculcado sus padres, dueños de una extensa biblioteca. Aldo, en cambio, veía en las novelas no sólo la fuente original del melodrama electrónico al que era tan afecto, sino también el único universo digno de ser habitado por el hombre. Pompis Osorio le enseñó a su primo que la historia del mundo podía latir detrás del cascarón de una telenovela. Toda esa escoria sentimental que lo había formado abrevaba hasta la saciedad en los esquemas clásicos de la novela romántica. Pompis le inoculó a su primo el germen de la novela sin sospechar que de esa forma estaba encauzando su propio destino. La paulatina introducción de Aldo en los clásicos de la lírica romántica y de la prosa realista fue de la mano con sus primeros pasos en la Preparatoria hasta que la huelga hizo estallar el ocio en mil pedazos. Entonces sí que tuvieron tiempo de entregarse por completo a la lectura de la narrativa latinoamericana, de desvelarse viendo películas clásicas en el canal once, de recorrer las calles de la ciudad como si de su alcoba se tratase: conocieron palmo a palmo, terreno a terreno, con una curiosidad innata, el centro histórico de la ciudad de México.&lt;br /&gt;-¡Pompis! ¡Me escandalizas!&lt;br /&gt;-¿No querías saber detalles? Ahí los tienes.&lt;br /&gt;-Pero si ya sabes que esto va a acabar mal…&lt;br /&gt;-¡No me empieces a echar la sal! Esta vez sí va en serio. Estoy completamente seguro de que Lenia es LA mujer de mi vida.&lt;br /&gt;-En primer lugar, yo no estaría tan seguro de que es una mujer. No tiene chichis.&lt;br /&gt;-¡Ay! ¡Por favor! Tú, ¡qué vas a saber de mujeres! En tu vida has visto a una encuerada.&lt;br /&gt;La muerte de su padre había dispersado la atención del joven Pompis Osorio. El alumno modelo se convirtió de pronto en un adolescente distraído y desganado. Enterró muchas horas de clase en las tumbas de la Prepa Cinco con Aldo Pereira como cómplice y acompañante. Habría tronado varias materias si el paro de labores no lo hubiera salvado de la ignominia ante los anteojos ahumados de su madre. Quizá para compensar la pachorra emocional que había exudado hasta entonces, Pompis Osorio se armó de un desmedido entusiasmo a favor de las causas de la huelga. Pintó mantas y paredes como si la vida le fuera en ello y, a cambio, obtuvo la suprema confianza de los líderes del movimiento. Sin embargo, pronto se cansó de hacer guardias y vivir en las comunas. Aldo se lo encontró de casualidad en el centro durante una marcha en conmemoración de la matanza del Jueves de Corpus. Esa noche, Pompis no regresaría a su trinchera de la Preparatoria Nacional.&lt;br /&gt;A partir de esa fecha, los primos se volvieron inseparables. Por supuesto que ninguno de los dos se paró nunca en las clases extramuros. Su metamorfosis en vagos adolescentes sin oficio ni beneficio les resultaba mucho más atractiva. Tras un año de huelga, regresaron a las clases con la cabeza llena de realismo mágico y de cine hollywoodense de los cincuenta. Ambos cumplían con los horarios de clase como dios les daba a entender, porque descubrieron, al calce, que la literatura era una escuela mucho más provechosa para sus mentes sedientas de evasión. Su bohemia particular se complementaba a las mil maravillas con la bohemia contracultural de la Preparatoria. Su afortunado encuentro con maestros dicharacheros que desgranaban chismes sobre la historia patria terminó por inclinarlos definitivamente hacia el lado oscuro de la Creación. La ficción se convirtió en la patria de ambos.&lt;br /&gt;-Entonces, ¿toda esa calentura devino en una conversación sobre el desafuero de Andrés Manuel López Obrador?&lt;br /&gt;-Mañana vamos a ir a un mitín en Copilco. ¿No quieres venir?&lt;br /&gt;-¿Me estás invitando a un mitin? No mames. Tengo cosas más importantes que hacer en la vida.&lt;br /&gt;Aldo cerró la puerta del baño en las narices de su primo. ¡Qué se regresara al tilín de donde había salido! Ya no le bastaba con relatarle sus porquerías, ahora también pretendía indoctrinarlo en la fe de la democracia y el progreso. ¡Como si no lo conociera! Sus romances con criollitas coyoacanenses siempre desembarcaban en la misma isla desierta: lágrimas en nombre de la pérfida y boleros cantados al calor de una borrachera: “Estoy perdido y no sé qué camino me trajo hasta aquí, tanto he sufrido que hasta en mi delirio me acuerdo de ti… Hoy, vago solo en el mundo sin ti. No sé si pueda volverte a besar. Y como un niño me pongo a llorar porque ya te perdí.” Aldo Pereira ya no quería ser el paño de lágrimas de su primo ni podía seguir durmiendo en las sábanas de terceros. Necesitaba lastimar su propia piel, arañarse, sentirse nuevamente herido, ultrajado por el amor: darle rienda suelta a su imaginación erótica montado en las ancas de una potra sin inhibiciones; enterrar el pasado bocabajo para volver a nacer.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-1132227564374530985?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/1132227564374530985/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/oh-siddharta-gautama-tu-tenias-razon.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/1132227564374530985'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/1132227564374530985'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/oh-siddharta-gautama-tu-tenias-razon.html' title='&quot;Oh, Siddharta Gautama, tú tenías razón&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-5411324688178815764</id><published>2011-05-13T20:49:00.000-07:00</published><updated>2011-05-20T22:22:06.855-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Un desesperado llamado al asesinato'/><title type='text'>Satyricon: la epopeya hedonista</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Con Satyricon, Federico Fellini invade los límites de la epopeya: su película es un poema narrativo que sigue el curso de dos personajes trágicos, nunca picarescos, enfrentados a su condición de frágiles seres humanos. El sexo es uno de los ejes de la narración, pero su presencia no implica una picaresca. El hedonismo, la búsqueda del placer en los personajes del Satyricon de Fellini nunca es una apuesta por el ocio: el hedonismo es su divisa. El intento de suicidio de una de las protagonistas, la rubia para más señas, no hace más que revelar al espectador el motor enquistado en las entrañas de esas locas fantásticas, dueñas de una hermosura casi sobrenatural. Los héroes del Satyricon de Fellini no son presentados como semidioses, sino como hombres, superiores, pero hombres al fin; sin embargo, su belleza sobrehumana, sus aventuras, su acendrada batalla por el placer, los coloca en una posición distinta a la de los hombres en el drama convencional.&lt;br /&gt;Si entendemos la novela de Petronio como la fundadora de un género (la sátira de acento cínico), los personajes que en ella aparecen no pueden ser más que retratos realistas, quizá un poco más gruesos de lo normal; pero si, en cambio, atendemos a que la sátira es, en la mayoría de las veces, la radiografía más exacta que puede obtenerse de una sociedad, tendríamos que considerar a Encolpio y Ascilto como hombres comunes, que no ordinarios, en el contexto de la Roma Imperial. No obstante, en la cinta de Fellini, los personajes se transforman en los primeros mártires del hedonismo, son semidioses, mitos fundacionales de una nueva religión donde el dios de un ojo es el mandamás. La épica de lo grotesco, las atarjeas del infierno trasladadas a un escenario mágico: la cinematografía.&lt;br /&gt;Satyricon es la máxima expresión del arte de la cámara. Las escenografías de la película trascienden el espacio físico para convertirse o erigirse en materia de un sueño, el sueño de un espectador que a sabiendas de que aquello es un escenario teatral, es decir, un truco de magia, se entrega a la ficción hasta el punto de la epopeya. Si la poesía épica consistió en la fijación de un mundo mitológico en el imaginario colectivo, el cine de Federico Fellini, su locura de los años sesenta, su genio, construyó para el futuro la epopeya del hedonismo cinematográfico y, en consecuencia, del hedonismo moderno. La disputa por el efebo Gitón en la primera parte de la película no deja sitio a las vacilaciones: Encolpio es un héroe del hedonismo romano, una loca extraordinaria, mítica, dispuesta a morir y a matar por la reencarnación de Eros. Ascilto, su contraparte, es de un humor mucho más ácido, pero su destino trágico, su calidad de símbolo del carpe diem y el tempus fugit, le reservan un lugar en el panteón de Eros, como uno de sus más fieles súbditos. Sin embargo, estas cualidades, aparentemente tan apolíneas, están signadas por un espíritu absolutamente dionisíaco. Baco destrona a Apolo del reino de la belleza. Lo apolíneo se rinde ante lo dionisíaco: el equilibrio clásico se rompe ante la abrumadora belleza de la embriaguez y ante la imposibilidad contemporánea, incluso en las artes, de una resistencia apolínea. El mundo del placer está regido por una monarquía absolutamente dionisíaca: todos los disidentes serán brutalmente asesinados para gozo de la platea.&lt;br /&gt;El banquete de Trimalción es la escena más famosa del libro y la más escandalosa de la película: en ella se destripa a un cerdo cocido frente a sus comensales. Trimalción, el antiguo esclavo, se ha convertido en un hombre poderoso cuyas aspiraciones literarias y cínicos plagios irritan al poeta presente en la bacanal. Trimalción es otra víctima del endiosamiento del hedonismo. En una corte pendiente del placer, el frenesí erótico y gastronómico se convierte en el único modo posible de la subsistencia. Este episodio es quizá el más crítico contra una supuesta sociedad romana, retratada con un pestilente aliento grotesco: en este cuadro puede leerse una alusión a la megalomanía del fascismo italiano, al culto a la personalidad, cifrado en el inmenso rostro de Trimalción que gobierna la habitación del banquete; sin embargo, la grandilocuencia de su presentación, la simetría del decadente escenario, el poderío intestinal de sus imágenes, poseen una belleza extraña a la tradición. Se trata de una belleza retorcida, perversa, que encuentra sus musas entre el exceso de carnes de la escena. El Satyricon de Fellini ofrece un universo en donde el placer no se le niega a ninguno de los mortales y la hermosura puede encontrarse no sólo en la perfección de los efebos y las ninfas, sino también en los colosales atributos de la carne entregada exclusivamente al gozo, del hedonismo desparramado.&lt;br /&gt;Si Satyricon es un himno homosexual se debe en gran medida al matrimonio celebrado a bordo de un barco entre Encolpio y Licas, un hombre horroroso con aires de gladiador, pero que se ciñe como trofeo la belleza de sus contrincantes. Encolpio combate contra él en un principio para, finalmente, convertirse en el marido-trofeo de la romántica gladiadora, cuya cabeza se pierde en las aguas del Mediterráneo luego de un golpe de Estado contra un César de rasgos andróginos, el único emperador posible en un mundo que se ha dejado conquistar por Hermafrodita y sus supuestas reencarnaciones.&lt;br /&gt;El secuestro del hermafrodita milagroso es una de las cumbres de la película. Acicateados por el sufriente cónyuge de una ninfómana, Encolpio y Ascilto emprenden la captura del andrógino como en el pasado se disputaran el favor de Eros. Su fracaso marca el declive de la cinta. A partir de entonces, la muerte ronda a los personajes como una sombra ominosa. El suicidio de los patricios, los funerales de Trimalción, la muerte de Ascilto, la impotencia sexual de Encolpio no son sino desembocaduras del frenesí, límites para el hedonismo sin ataduras que habían practicado. Sin embargo, lejos de aparecer en un tono moralizante, estos episodios se proponen trascender el dolor implícito en la muerte mediante la celebración de la risa. La broma macabra del final con Encolpio enfrentándose al Minotauro por los favores de una Ariadna ninfómana, es una invocación a los dioses de la risa. Encolpio personifica perfectamente la parodia de Teseo: una loca temerosa, cobarde e impotente. Si la risa es un dios, entonces Encolpio y Ascilto serían sus héroes, las marionetas de su juguetería personal en el escenario de una epopeya dionisíaca. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-5411324688178815764?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/5411324688178815764/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/satyricon-la-epopeya-hedonista.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5411324688178815764'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5411324688178815764'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/05/satyricon-la-epopeya-hedonista.html' title='Satyricon: la epopeya hedonista'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-1999643012396790026</id><published>2011-04-19T17:23:00.000-07:00</published><updated>2011-04-19T18:22:45.030-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;XII&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bárbara Beltrán suele llegar retrasada a las funciones de teatro. La presencia de su actor favorito en la puesta en escena no garantizaba de ninguna manera que la señorita fuera a ser puntual esta vez. Aldo Pereira se molestó muchísimo cuando esa pelirroja de gruesos tacones le pisó los callos y le obstruyó la visibilidad durante segundos preciosos para la comprensión de la obra. El joven profesor, crítico, novelista y dramaturgo, le dirirgió una mirada de odio recalcitrante a la cínica desvergonzada que llegaba tarde a todas partes, sin que ésta se diera por aludida.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al final, los aplausos y los gritos de Bárbara Beltrán silenciaron el entusiasmo de algunos y avergonzaron hasta el sonrojo a otros, como Pereira, que se complacían con cierta frecuencia de padecer estoicamente el rubor y el pudor intelectual del que carecía cierta especie de exhibicionistas consuetudinarios.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, Aldo, como Bárbara, admiraba a Daniel Giménez Cacho y, a la salida del teatro, fueron los únicos que se quedaron a esperarlo esa noche, junto con las ratas de la prensa de espectáculos. Ambos, Aldo y Bárbara, deseaban una fotografía, y habían adivinado las negras intenciones en los ojos del rival. Sabían de antemano que era perfectamente probable que Daniel sólo concediera una de las fotografías solicitadas. Se haría preciso entonces eliminar al oponente, anticiparse a sus actos de alguna manera. En esas estaban cuando, puntualmente, Daniel Giménez Cacho apareció rodeado de una frugal comitiva que se azoró ante el advenimiento frenético de dos avalanchas homicidas. Aldo Pereira ganó la competencia en pleno uso de su larga zancada, y olvidando en la noche de los tiempos toda huella de caballerosidad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Nos tomas una foto?.- le sugirió Aldo a Bárbara en un tono de conversación con la servidumbre.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Claro!.- respondió con bonhomía, la noble y risueña pelirroja, quien, después de cumplir la orden de su interlocutor, fotografiando a la pareja de varones con la miserable cámara del celular de Pereira, sacó un iphone 4G, de reciente cuño, donde los megapixeles hacían maravillas, a pesar de la poca luz.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Nos tomarías una a nosostros?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aldo asintió sin un asomo de inferioridad ante la supercámara de su contrincante, aprendió de inmediato la sencilla técnica para capturar imágenes en ese invento del hombre blanco al que su bolsillo todavía no había tenido acceso y, cuando hubo fotografiado a la pelirroja con su ídolo, se apresuró, abusando ostensiblemente de la confianza de ambos, a fotografiarse, un vez más, con el actor, quien, para nada fastidiado, le terminó estrechando la mano como si se tratara de un viejo amigo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Perdón, pero no podía desaprovechar la oportunidad.- dijo Pereira.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Está muy bien.- respondió Barbarella.- pero no veo por qué querría yo una foto tuya en mi teléfono celular.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡No seas mala! Avísame cuando las imprimas. Te la pago. Dame tu correo o tu cel. Soy una persona de confianza.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Sí, cómo no! Es la primera vez que te veo en mi vida, pero a leguas se nota que no eres más que un gandalla en el que no se puede confiar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dicho lo anterior, Bárbara apretó el paso para acercarse al remolino de periodistas en el que se encontraba Diego Luna, otro de sus novios.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Diego! ¡Diego! ¡Una foto! ¡Un autógrafo! ¡Por favor!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Diego accedió a regañadientes porque vio en la insistencia eúforica de la pelirroja una buena oportunidad para huir de las fauces de la bestia amarillista.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Mi padre te manda muchos saludos.- le dijo Bárbara.- A lo mejor te acuerdas de él. Salió contigo en El premio mayor. Se llama Úrsulo Beltrán, pero le dicen Popeye.- Diego estaba a punto de orinarse ahí mismo por la desesperación de verse acorralado, pero, claro, el gran Úrsulo, cómo olvidar ese nombre, cómo olvidar al famoso Popeye.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Ah, cómo no! Dile que le mando muchos saludos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bárbara se quedó como iluminada ante la amabilidad del legítimo charolastra, pero, unos segundos después, su semblante se transformó radicalmente ante la pícara sonrisa del insistente Aldo Pereira.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Entonces, ¿qué? ¿Nos ponemos de acuerdo? Siquiera dame tu perfil de feis y ahí la cuelgas...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡No! ¡Aléjate de mí! Si no me dejas de molestar, te denuncio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Acto seguido, Bárbara Beltrán huyó despavorida de las puertas del teatro y paró un taxi en mitad de la avenida, como un asaltante de procedencia cinematográfica. Agitada, recobrando a duras penas el ritmo normal de su respiración, le indicó su destino al chofer y se recostó en el asiento de cuero.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El teléfono timbró ensordecedoramente. Bárbara reaccionó con un simple vistazo a la pantalla. Era su padre, otra vez, pero no le contestaría. Estaba hasta el copete de sus llamadas continuas, de su sobreprotección tan del siglo pasado. El ocio abúlico en el que lo había postrado su dichosa enfermedad no justificaba de ninguna forma esa intromisión psicótica en el tiempo libre de Barbarita, como predeciblemente le gustaba llamarla. Ya estaba bastante grandecita para que la anduviera cuidando. Por eso ningún hombre se le podía acercar. Aunque su madre insistiera en que Úrsulo lo hacía por su bien, Bárbara estaba segura de que su estricta vigilancia no tenía más propósito que tratar de evitar, a toda costa, que su niña se metiera entre las patas de la farándula. Úrsulo conocía al dedillo el ambiente, y no les auguraba ningún futuro a la dignidad y la decencia de su retoño entre la canalla de representantes artísticos que a diario salían en busca de carne fresca.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El propio Úrsulo había visto caer a muchas inocentes en las garras de cerdos degenerados como él mismo, quien, amparado en los papeluchos que obtenía en las producciones de Emilio Larrosa, seducía incautas con la promesa del estrellato. Popeye aún recordaba las lágrimas de aquella desgraciada infeliz que se había practicado un legrado con su patrocinio bajo la argucia infame de que a la infanticida le esperaba con los brazos abiertos un papel protagónico en Televisa. No, Úrsulo Beltrán jamás permitiría que la pureza de su única hija se viera ultrajada de esa manera. ¡Comería piedras, si fuera preciso, se ahogaría en la mediocridad del sueldo de su esposa, todo, antes de de corromper el alma delicada y sensible de su Barbarita!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-1999643012396790026?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/1999643012396790026/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/04/xii-barbara-beltran-suele-llegar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/1999643012396790026'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/1999643012396790026'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/04/xii-barbara-beltran-suele-llegar.html' title=''/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8159132183803290377</id><published>2011-04-18T18:03:00.000-07:00</published><updated>2011-04-18T19:12:42.192-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;XI&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No debiste venir. Sabes perfectamente que estas reuniones te alteran. A veces, con demasiada frecuencia diría yo, las mujeres podemos representar la peor compañía para otras mujeres. En tu caso, esto es normal, siempre te has sentido extrañamente indispuesta al cotilleo femenino. ¿Quién obliga a una mujeres a creerse amigas de las otras? Sólo una falsa solidaridad que se cura con los años. Ahora, ¡arréglate! Traes el cabello hecho un desastre. ¿Acaso quieres que esas arañas te coman viva? Si de por sí no te tragan gracias a tu supuesta felicidad. Están convencidas de que tu matrimonio duerme en un lecho de rosas, y por supuesto que no vamos a desengañarlas. ¡No está de más que sufran un poquito! Aún así, no harías mal en inventarle algún infortunio pasajero a esta monotonía sin tregua en que se ha convertido tu matrimonio. No te vendría mal decir, de repente, que Mario se ha vuelto un hombre muy ocupado, que las conversaciones más largas entre ustedes tienen un teléfono de por medio, que llega, cansado del sufrimiento ajeno, a cenar silenciosamente en la cocina, que lo amas, en fin, pero que la suerte de la esposa de un médico no se la recetarías ni a tu peor enemiga. Cuando digas esto, es muy importante que no olvides dirigir timidamente tu mirada hacia los ojos alcohólicos de Estella. Ambas sabemos que esa mujer te odia sin razón aparente. ¡Démosle motivos para sentirse correspondida!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No, por favor, que ni se te ocurra comprar el periódico otra vez. ¿Quieres parecer una machorra como ellas? Date a respetar y compra el Tele Guía. Cuida el estilo. Parece que tú y Marissa son las únicas señoras respetables en esa cofradía de señores con faldas. ¿Ya no te acuerdas de su indignante emoción ante el anuncio de que las mujeres por fin podrían votar en las próximas elecciones? ¿Qué sigue? ¿Una mujer presidente? No estoy segura de que seamos capaces de gobernar un país. Por favor, ¿a quién queremos engañar? Tú, por ejemplo, no eres capaz de mandar ni en tu propia vida. Aunque, pensándolo bien, revisando a conciencia lo que ha sido tu biografía, eres bastante buena para cumplir la voluntad de los otros. ¿No es eso acaso la política? Tienes razón. Tú y yo sabemos que la política no se trata de eso. La política es el arte de madrugar. Y lo que es a ti, siempre te acaban madrugando. ¡Ay, no me hagas esas caras, Mimí! Sabes muy bien a lo que me refiero. No te me hagas la ofendida a estas alturas. ¡Esa pose de dignidad ya no te queda!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Mimí, querida! ¿Cómo te va? ¿Cómo está Mario?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Afortunadamente, lejos de tus asquerosas garras, alimañana inmunda, serpiente de lengua afilada, ¡mancha voraz!...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Salúdamelo mucho!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡De tu parte, querida!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Cómo no, maldita robamaridos, corriendo vamos a ir a darle tus saludos! Como vuelvas a ver a esta mujerzuela, finge demencia, incluso es preferible que te regreses a comprar el periódico. "Salúdamelo mucho". ¡Eres tú quien debería mandarle saludos a toda su familia!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Ay, Mimí! Te estábamos esperando. No sabes lo que pasó. Fernanda, nuestra Fernanda, se quiere divorciar de su marido.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Ya ves? ¡Te lo dije! No debiste haber venido. Estas mujeres sólo te producen insomnio; pero no le hagas caso a esta chismosa. ¿Divorcio? Esa palabra no existe en tu vocabulario. Lo sabes. es tarde para intentar un movimiento. Tuviste la oportunidad de controlar tu destino en el pasado, pero no la aprovechaste. No me vengas ahora con...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Te acuerdas de que se lo dije? Ése hombre es un méndigo, le dije, pero no me quisieron creer. He ahí las consecuencias: tiene otra señora, más joven, por supuesto, y la tiene viviendo en un departamentazo en Polanco.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Te das cuenta, mimí? Tú no tienes un pretexto como ése. Tu dignidad no ha sido mancillada por un infiel. Admítelo, mamacita, estás condenada a tu doctor para toda la vida. ¡Es tan noble! Él jamás te traicionaría. Tienes tan mala suerte que te tocó casarte, sin amor, con el único hombre leal que queda sobre la tierra.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Marissa, ¿estás segura de lo que estás diciendo?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Completamente. ¡Pobre Fernanda! La hubieras visto cuando llegó. No la calienta ni el sol. ¡Y cómo no, si gracias a ella ese desgraciado ha subido como la espuma en el gobierno y se puede dar esos lujos de jeque árabe. Sin el apellido de Fernanda, el muy rufián no tendría, a estas alturas, ni la cuarta parte de lo que...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Ya basta! Deja de hablar con esta cotorra. Fernanda te necesita. Ella es la única que te ha demostrado ser una verdadera amiga. Es más. Me parece muy extraño que no te lo haya dicho antes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Me acabo de enterar. Quise llamarte de inmediato, pero ya habías salido de tu casa. Me acordé de que sales muy temprano a ver a tu mamá.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Pero, ¿cómo te enteraste?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Esa es la peor parte del asunto. Si hubiera recibido llamadas anónimas, si me hubieran venido con el chisme, como tantas otras veces, yo no habría hecho caso... pero me los encontré de compras. El muy cínico, el muy imbécil, se la llevó a ajuarearse al mismo lugar a donde me compro la ropa. ¡Los vi besándose en el estacionamiento!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Déjala que llore. Es la rabia, la impotencia, la vergüenza de saberse engañada, humillada por un hombre. Fernanda siempre ha sido autosuficiente. No necesita de un hombre para vivir, pero esa afrenta pública no se le hace a una mujer como ella. ¡Se la cobrará muy caro!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Es que si ustedes hubieran visto a esa mujer, tan vulgar, tan...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Parece que de tanto hablar pestes contra esas mujeres en las novelas, ahora se están desquitando con nosotras en la vida real.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Por favor, Estella, ¡no seas estúpida!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Mimí, qué demonios te está pasando! No puedes reaccionar así. Te desconozco. Nunca habías olvidado la educación, los valores que te inculcó tu madre y que tú tanto idolatras. ¿Cómo es posible que te hayas atrevido a insultar así a una compañera de trabajo? ¡Por favor, discúlpate!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No te preocupes, querida. ¡Eso nos pasa por confiar en los hombres! En este mundo, no hay un solo hombre de fiar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Cómo que no! El marido de Mimí. Ése sí que es un caballero, un hombre en toda la extensión de la palabra. Si no es así, que lo diga ella. Mimí, ¿alguna vez Mario te ha faltado?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Muchachas, no es el momento de hablar de esas cosas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ni lo sueñes, Mimí. Mario no se está acostando con otra. Eso quisieras: que te engañara, que te diera un pretexto para poder hacer con tu vida lo que tú quieras, que te dejara las puertas abiertas para ir en busca del verdadero amor; pero, señoras, seamos honestas, ni siquiera nosotras nos podemos tragar el cuento de que el amor verdadero existe.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8159132183803290377?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8159132183803290377/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/04/xi-no-debiste-venir.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8159132183803290377'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8159132183803290377'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/04/xi-no-debiste-venir.html' title=''/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-6997357445251034173</id><published>2011-04-14T21:34:00.001-07:00</published><updated>2011-04-18T18:03:04.934-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;X&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En su viaje orgánico hacia los libros de Historia, Pompis Osorio se permitió una escala: Aldo Pereira, su querido primo, vivía otra vez en esa pocilga maloliente de la colonia nombrada en honor del Escuadrón 201. No lo encontró como esperaba: derruido, en fachas, con pantuflas y una mantita enredada en su viscoso sufrimiento. Por lo visto, sus endechas cibernéticas sólo eran exageraciones, una más de las mentiras a las que era tan adicto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aldo Pereira recibió a su primo en la covacha indigesta a la que lo había confinado el supuesto amor de Guadalupe, ataviado con un pantalón de lino que había sobrevivido a su debacle financiera y unos guaraches que se había comprado en el tianguis para atemperar los estragos del calor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Me gusta tu guayabera.- le insinuó de inmediato Pompis, tratando de llevar la conversación hacia El Tabasqueño.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Sí? Es exactamente como las que usa el presidente. Las compramos en la misma tienda.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿El presidente? ¿Cuál presidente?.- se preguntó y le preguntó Pompis, confundido todavía por el escándalo del 2006.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-El presidente, Pipuchis, el presidente. Pues, ¿cuál va a ser? Pero, ¿cómo estás? ¿Qué? ¿No me vas a dar un abrazo?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No, no vengo a darte cariño. Vengo a pelearme contigo.- le respondió Pompis, estrechándolo con sus brazos fuertes y mordisqueables.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Hace tanto que no nos veíamos!.- suspiró Pereira, en un acto de nostalgia anticonstitucional.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Ni tanto.- le amargó Pompis la nostalgia. - Nos vimos en diciembre...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Sí, es cierto. Pero las navidades son una época en la que mi espíritu hiberna. Aquél que te dio el abrazo el 24 no era realmente yo. Era un zombie.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Siempre has sido una especie de zombie,... y no empieces con tus payasadas. ¡Te creí devastado! No les haces justicia a tus depresiones literarias.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aldo Pereira desarrolló la patente de lo que quiso ser una sonrisa, pero era un fracaso. No podía ocultar que en el fondo algo le dolía. Pompis sabía que su primo nunca más volvería a llorar en público, pero temió, por un instante, que aquella promesa se fuera a romper ante las hostilidades del momento. Aldo siguió guardando silencio. Debía someter a un riguroso examen cada una de las frases que diría a continuación. No se podía permitir a sí mismo perder hasta la pose.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Ya no me tienes confianza?.- le preguntó Pompis, en una perversa ofensiva para derramar sus lágrimas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Tengo miedo. No sé qué hacer. Por primera vez en mi vida no estoy seguro de la decisión que debo tomar. Me asusta el trabajo burocrático. Temo secarme y desaparecer para siempre de la faz literaria. Por otro lado, la entrada a la mafia de las telenovelas es tan misteriosa como el escondite del Santo Grial. ¿Quiénes son ellos? Nombres van, nombres vienen... Fui un ingenuo al creer que Maravilla tenía relaciones en Televisa. Era de esperarse. Sus amistades se reducen a comadres del vecino del tío de uno de los ejecutivos de la empresa. ¡Se reducen a nadie! No puedo creer que me esté pasando esto a mí, que estaba tan seguro de todo lo que quería.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿De verdad te gustaría trabajar en Televisa?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Ya sé que tú los odias. Así que no tomaré en cuenta tu opinión al respecto. Tu militancia te ciega.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Cuál militancia? Estoy hablando en serio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Siempre he creído que ese es mi destino. Tú lo sabes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Que tu destino es escribir, pero no necesariamente para Televisa. Sinceramente no creo que puedas desarrollarte en la televisión. Son muy exigentes. Implica una severa renunciación. ¿Cuántas escenas debes reescribir y reescribir al día? ¿Quieres convertirte en un autómata? ¿O quieres ser un escritor?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Quiero vivir de lo que escribo. Ésa es la única manera que conozco.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Qué hay de las clases? ¿No te gustó la experiencia del magisterio?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No me malentiendas, pero la docencia apesta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-O sea que prefieres encerrarte a escribir tonterías, antes de lidiar con la ignorancia de los otros.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aldo Pereira se sentó a reír, una vez más, en el sofá que prácticamente ocupaba toda su "recámara". Recordó una de sus clases en la facultad, cuando sustituyó, todo un semestre, a Maravilla Rivas Cacho en su curso de literatura mexicana. Lizardi era el tema. Pereira lo había planteado desde un acercamiento personal: la mitología del güevón. Una de sus alumnas, poco agraciada, le reprochó la simplificación de "una poética tan compleja" como la del Pensador. Ella había tomado un curso anteriormente, en el que la maestra había analizado la figura del catrín, en Don Catrín de la Fachenda, en oposición al pícaro de la tradición española. Pereira perdió la paciencia. Él no estaba ahí para solucionarle la lecturas a nadie. Era su interpretación y, si no le gustaba, podía irse perfectamente al carajo. Él sólo percibía un sueldo simbólico por ese trabajo y, por lo tanto, su presencia en el aula no obedecía a vulgares necesidades económicas, ni a su vocación de sacrificio en aras de las juventudes de vanguardia. Aldo estaba ahí "porque amaba la literatura" y ninguna señorita de dudosa procedencia le iba a leer la cartilla enfrente de su grupo. La discusión le costó un reporte a Aldo y el hecho de que Maravilla no pudiera proponerlo de nuevo como ayudante. La alumna incómoda estaba muy bien relacionada en la dirección.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Morelos sigue siendo director?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Todavía le queda un año al desgraciado, pero no quiero ahondar más en esa historia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pereira había dejado sus papeles en diversas instituciones educativas, incluyendo la propia UNAM, y presentado exámenes sin recibir aún respuesta. En ese tiempo muerto, se dedicaría al rescate de la escritora de telenovelas de que le había hablado. Mimí Bechelani, la autora de Teresa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Recuerdo tu fascinación por esa película y por esa actriz.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aldo se dirigió al pequeño buró en donde guardaba sus efectos personales. Había comprado una copia pirata de Teresa en el paradero del metro Taxqueña.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Todavía andas en metro?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Claro, ¿qué creías? ¿que soy un potentado? No eres el único al que le gustan los baños de pueblo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Pues ahora te va a tocar todos los días.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Ni me lo recuerdes. Hay días en que no me alcanza ni para el levantaméndigos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Horacio te había propuesto trabajar en las pejeprepas, ¿no?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Dizque anda viendo eso.- dijo Aldo con una mueca de repugnancia. Aunque, pensándolo bien, prefiero la muerte. ¡Ash, es un relajo! ¡Ya estoy harto!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Por qué no aplicas para la maestría?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No lo sé. No estoy seguro. ¿No te acuerdas de que Morelos decía que la maestría en letras mexicanas era bazofia?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Pues hazla en la veracruzana. Voy a andar por Xalapa la próxima semana. ¿No quieres que te investigue?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aldo Pereira se concibió a sí mismo como habitante de Xalapa, trabajando en cualquier cosa mientras estudiaba la maestría, y escribiendo en sus tiempos libres. Podía ser una opción, pero no era del todo halagüeña. Aldo creía que había nacido para ser libre y el mundo académico exigía un nivel de atención y concentración en el que jamás se sentiría a gusto. Extrañaría para siempre el paraíso mental que representaba vivir la vida bajo la égida del irresponsable, como el Periquillo Sarniento. ¿Qué más daba? Finalmente, no sería el único escritor que se hubiera muerto de hambre antes de su consagración.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Oye, y... a todo esto. ¿Qué se supone que vas a hacer en Xalapa?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Estaremos ahí de paso rumbo a un congreso en Villahermosa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Congreso de qué?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No puedo decírtelo abiertamente. Es muy peligroso, muy serio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Ay, por favor! Nada de lo que nosotros hacemos es en serio. Así que dime.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Está bien. Te lo voy a decir. Pero, ¡júrame que no se lo dirás a nadie!... ¡Formo parte de la Liga Jacobina!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aldo Pereira se retorcía de la risa, mientras Pompis miraba hacia la posteridad con el abismo de sus ojos negros.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Ay, no mames! Ahora sí me hiciste reír. ¿En qué clase de superhéroe te convertiste? ¿Un superhéroe ilustrado? JAJAJAJAJAJA&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pompis Osorio volvió en sí para reír también. Después de todo, el exterminio de la religión católica, y de sus feligreses, no era una cosa como para ponerse a llorar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-6997357445251034173?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/6997357445251034173/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/04/x-en-su-viaje-organico-hacia-los-libros.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6997357445251034173'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6997357445251034173'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/04/x-en-su-viaje-organico-hacia-los-libros.html' title=''/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-2346366767294419633</id><published>2011-04-13T20:14:00.000-07:00</published><updated>2011-04-13T21:08:14.723-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;IX&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;San Juan de Letrán nunca termina. Ya desde entonces era una calle que se negaba a morir en algún lugar. Los transeúntes no eran más que burdos espectadores de la sobada modernidad, pero ellos no eran modernos. Mimí Bechelani había abordado un taxi en la colonia Santa María la Ribera, en una de cuyas residencias, la marcada con el número 43, su madre convalecía de una operación, para llegar lo más rápido posible a la calle de Ayuntamiento en el Centro de la ciudad, donde el productor de la primera radionovela en la que participaba como autora principal la esperaba con impaciencia de primerizo. ¿En dónde se había metido esa mujer extraña, de ojos enormes y oscurecidos, que le tenía comido el seso desde hacía algunos días? No era especialmente guapa, no, al menos, para él, un hombre acostumbrado a merendarse manjares mucho más suculentos; pero Mimí poseía un don del que la mayoría de sus conquistas hasta entonces carecía: la inteligencia. Encontrarse una mujer inteligente en el medio no constituía una tarea sencilla para nadie, mucho menos para un hombre como él, rodeado de hembras para consumo humano. Tampoco él era particularmente brillante, pero ante las emergencias causadas en la radiodifusora por la incipiente efervescencia de la televisión, los productores, en ocasiones, dejaban encargado el changarro con sus herederos, juniors que por su linda cara podían obtener de la noche a la mañana la oportunidad de figurar como productores, locutores o guionistas de programas de radio. ¿Quién pensaba en la calidad? Lo importante era salir al aire a la hora señalada y con las menores fallas posibles. Además, a esas alturas de la industria, decían los jefes, las emisiones se hacían por sí solas, nada más bastaba con que alguien les diera un empujoncito.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era más de la media, Paco Junior no consumiría su noveno cigarro de la tarde. Se levantaría como bólido de su escritorio improvisado en la espalda de Bruno, el mozo, para pegarle de gritos a la argumentista retrasada que llegaba a la estación tan quitada de la pena.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿A dónde andas, hija de mi vida? ¡Llevo horas esperándote aquí como tu idiota!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Pues ya se hubiera puesto a hacer algo. A lo mejor se le quita. Y por favor, no me grite. Vengo muerta de cansancio y aturdida por el tránsito. El taxista era un zonzo que no tenía ni idea de dónde quedaba la W. ¡Un desastre!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- A ver, trae acá. No me importa la historia de tu vida. Quiero el script y lo quiero ahora. Salimos al aire en 15 minutos. Apenas y da tiempo para que los actores les echen un ojo a los libretos. Pero, ¿qué es esto? ¡A esta letra no le va a entender nadie!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Es que el taxista se vino por una calle llena de baches. Si antes diga que llegamos. ¡Ya mero nos estrellábamos con un camión en el cruce de Balderas!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Nos estrellábamos... camión... Balderas... ¿A esto te comprometiste? No tienes ni idea de cómo vamos a quedar de mal con el cliente de la cigarrera... Por cierto, ¿no quieres uno?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Si me hace favor...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Bruno, dónde quedó mi cajetilla de cigarros? ¡Bruno! ¿Dónde carajos dejé mi cajetilla?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Señor, vamos al aire en cinco...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Me lleva la fregada! ¿Y mi cajetilla? Eso me pasa por confiar en las mujeres. Y a todo esto, ¿dónde te mestiste, eh? Te anduvimos buscando todo el... ¡A ver, esos merolicos, o se ponen a ensayar en serio o me los trueno a todos! ¡Ya me tienen hasta la coronilla!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Oiga, don Paco, no puede usted tratarlos así. Los actores no están acostumbrados a las groserías.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Pues que se vayan acostumbrando! Las cosas van a ser muy distintas en este estudio de ahora en adelante.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Mimí, yo te respeto mucho, pero tú mejor que nadie conoces mi trayectoria. Si estoy en esta novela es por ti, para hacerte un favor, y la verdad, francamente, con este energúmeno no se puede una concentrar como es debido.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Emma, te lo suplico. No me dejes a media novela. Emma, no te vayas. ¡Emma!... Bonita la armó, don Paquito. Ahora de pilón hasta sin actriz nos quedamos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No le hace. Vas a tener que entrarle al quite. Además, sirve de que diriges porque nadie le está entendiendo a tu letra. ¡Cómo si no existieran las máquinas, Dios mío!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Don Paco, ¡al aire!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Aire, aire, aire es lo que voy a necesitar después de esta tarde perros que estoy pasando. ¿Y mi cajetilla, Bruno? Aire, aire es el que te voy a dar si no me la encuentras.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mimí leyó los textos tratando de imitar lo más posible la voz modulada de Emma Santelmo, la protagonista. Sin embargo, durante la transmisión se le ocurrió que ese personaje requería de una voz menos fingida, menos sufriente que la de Santelmo. Necesitaba la voz de una actriz realmente joven. Una mujer con la juventud vibrándole en la garganta, pero lo suficientemente talentosa como para sostener el peso de un protagónico en radio. Esa mujer acababa de pisar el umbral del estudio. Tenía unos ojos impresionantes a los que opacaba su espeluznante nariz. ¿Quién era esa jovencita risueña, de saltones ojos verdes, que tendría la misma edad que ella cuando se casó con Mario? Había llegado de Tehuacan, Puebla, para estudiar arte dramático en las aulas de la Universidad. ¿Su nombre? Su nombre era lo de menos. Necesitaba escuchar su voz. Esa voz era un requerimiento inclemente de su fuero interno. Mimí necesitaba oír la voz de esa mujer para convencerse de que no era la misma voz que, a todas horas, la atormentaba desde el albañal de su conciencia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-2346366767294419633?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/2346366767294419633/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/04/ix-san-juan-de-letran-nunca-termina.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2346366767294419633'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2346366767294419633'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/04/ix-san-juan-de-letran-nunca-termina.html' title=''/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-6254361134629815138</id><published>2011-04-12T22:00:00.000-07:00</published><updated>2011-04-12T22:46:58.810-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;VIII&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Te mandé por error uno de los ejercicios que presenté en el dichoso diplomado del Claustro. Perdóname. No pienses que esos personajes aluden en modo alguno a tu vergonzosa vida sentimental. Simplemente, las coincidencias existen. Ciertos nombres raros, como el de Artemisa, por ejemplo, pueden y de hecho son mucho más comunes de lo que nosotros, mortales henchidos de ignorancia, somos capaces de creer. De cualquier forma, no seguiré adelante, por ahora, con esa historia bochornosa de pasiones sin control. He huído del Claustro de Lesbianas bajo la perfecta coartada de la discriminación. Alegué que las manfloras citadas me discriminaban por mis preferencias heteroflexibles, que me habían humillado en público exhibiéndome como un fenómeno contra su natura. Además, antepuse la dignidad humana, mi dignidad humana, a cualquier otro afán, ya fuera meramente artístico o de vil y pestilente lucro, al renunciar a ese diplomado de serpientes donde se comieron vivos aquellos breves textos que apenas empezaban a nacer. Maldije, y esto es cierto, a Maravilla, por haberme introducido en ese paraíso de la iniquidad y de la desvergüenza intelectual. La literatura femenina ya podía irse al carajo desde siempre, pero ahora con más razón. Odio su precariedad, su bajo rasero ante la condición humana. Para ellas sólo existe una verdad y, francamente, prefiero a los mercaderes de ilusiones, a los que expenden el amor como una baratija, sin desgarrarse las vestiduras por cuestiones de género.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me he quedado solo, Pipuchis, ¿te das cuenta? ¿Alcanzas a darte cuenta de lo que eso significa desde la miopía ideológica en la que te encuentras? No tengo becas, no tengo trabajo, no tengo amantes. Todo lo que estructuraba rígidamente mi paso por este mundo se ha venido abajo de la manera más irrisoria. Los castillos que finqué en el aire ahora se pitorrean de su creador. Ya no tengo ningún consuelo. Ni siquiera me quedas tú, para llorar en tu vientre, perdón, en tu hombro, como en los viejos días estudiantiles. Me veré obligado a mendigarle hogar a Guadalupe, con todo lo que tiene de afrentosa para mí esa clase de mendicidad. No, no me lo digas. Ya sé que la familia siempre te da la mano en los momentos difíciles, pero yo no volveré al Canal de Garay. No podría. Sería, más que una claudicación, un regreso a los apretados infiernos. No quiero una familia en este momento, menos a la mía. Sé que he caído en una depresión profunda. Como poco. Como mal. Siento que mi vida se precipita hacia un abismo plutónico donde ni las cucarachas tienen posibilidades reales de sobrevivir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las telenovelas no son esa fuente inagotable de ingresos de la que me hablaba a mí mismo. Mimí Bechelani lo supo mejor que nadie. Luego de algunos libretos pergeñados durante la década de los sesenta prácticamente fue relegada a la escritura confesional. Decepcionada del Telesistema Mexicano se enclaustró en una casa cerca del río de la Piedad para terminar de escribir sus inútiles memorias. Siempre se preguntó si acaso a alguien le interesaría la imbécil biografía de una pobre mujer destinada a hacer tanto el amor como la literatura "por encargo". Mimí fue feliz por obligación, lo reconoció al final de su vida. No sé si lo reconoció ella o esa extraña voz de su conciencia que se entrometió en sus legajos de papel. Víctima de una maldición olímpica, concibió horizontes a los que su cuerpo, pero sobre todo su mente y su espíritu, jamás serían capaces de llegar. Vislumbró una intimidad promisoria desde las catacumbas del matrimonio, avizoró la gloria literaria desde la defenestrada industria de la melcocha serial. No estaba preparada para tan duro golpe de los dioses. Creyó, porque así se lo hizo creer, que su infancia ennegrecida se vería recompensada con una madurez cromática; pero pronto se dio cuenta de que su naturaleza, la naturaleza del hombre, era la de un albergue de esperanzas desahuciadas, que nunca verían más que su propio fin.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora, desde el rincón de una cantina en Coyoacan, (no sé qué demonios hago aquí, me largo en este instante), te escribo en mi triste y desvencijada macbook. Parece que ella también tiene flojera de vivir. En el Spleen de París, Baudelaire debió haber considerado las múltiples ocasiones en que los hombres perdemos la esperanza por culpa de una mujer; en mi caso, por culpa de "unas" mujeres. Quizá te parezca innecesaria esta analogía, pero me vale madre lo que pienses. Me siento, justo ahora, como Andrés Manuel cuando la mafia nos robó la presidencia, como Calderón cuando perdió la guerra, como el Chapo, cuando lo arriesgó todo por las nalgas de una vieja: infeliz, desilusionado, hasta la madre de este mundo sin compasión. No sé por qué, pero sospecho que sólo tú puedes salvarnos. ¡Oh, Mesías redentor, regresa a consolar a los tristes, tus tristes, dales agua a los sedientos, tus sedientos, vuelve a engañar a los que desean ser engañados!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-6254361134629815138?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/6254361134629815138/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/04/viii-te-mande-por-error-uno-de-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6254361134629815138'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6254361134629815138'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/04/viii-te-mande-por-error-uno-de-los.html' title=''/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-5415876779369259139</id><published>2011-04-11T22:30:00.000-07:00</published><updated>2011-04-11T22:59:05.441-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;VII&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tienes que decírselo. No te hagas la tonta, deja de ocultarte en esa timidez impostada que no te queda bien. Ese hombre no se merece que lo engañes de esa manera. Él está enamorado de ti. Tú nunca podrás quererlo. ¡Díselo! Acaba de una vez con esta maldita farsa que amenaza con hacerlos infelices por el resto de sus vidas. ¡No lo amas, nunca lo amarás! ¿Es tan difícil entenderlo? Sería un crimen que te casaras sin amor. ¿Qué clase de mujer eres? Tu madre no te inculcó esa desidia de tintes perversos. Tal vez lo aprendiste de ese miserable que te fastidió la existencia. Su sombra pesa ignominiosamente sobre tu relación con Mario. Lo sabes mejor que nadie. No intentes engañarte a ti misma. Es lo peor que puedes hacer en estos momentos de zozobra y crisis. ¡Decídete! ¡Díselo! &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡No llores, Irma! ¡CON UN DEMONIO! Estoy harta de tus lágrimas de cocodrilo. Si quieres prenderles fuego a sus vidas, adelante. No seré yo quien te detenga. Pero te juro que te vas a arrepentir. Cargarás toda tu vida con la pesada cruz de un hombre al que no amas, que no te interesa. Admítelo. Mario no es para ti. Nunca lo ha sido. Lo ves como una tabla de salvación, pero es una infamia que le eches a perder la vida de esa manera sólo para huir de tu desgracia. ¿Por qué no puedes ser paciente? Has soportado veinte años la tiranía familiar, el aire enrarecido y fétido que se respira en esta casa. ¿Qué te cuesta esperar un poco más? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tu príncipe azul puede aparecer en cualquier momento, pero no será como Mario, en nada va a parecerse a él. Es un hombre al que has soñado subterráneamente. No te has dado cuenta de que lo has ido moldeando con el paso del tiempo. Sabes a quien me refiero. ¡No finjas! Todas las noches antes de acostarte sueñas con su tierno abrazo, con su beso sincero y amoroso, con sus caricias tibias sobre tu frente cansada de agravios. Ese hombre es tu padre. Viene a consolarte, a pedirte perdón por haberte dejado sola. Ese es el hombre al que necesitas ahora. Un guía espiritual, alguien a quien confiarle tu rabia. Sí, ya sé, es imposible encontrar un padre cuando hemos perdido al nuestro, pero ese hombre del que te hablo ya está muy cerca de ti. Sólo basta que aguardes unos días más, unos meses. La paciencia es buena consejera, Mimí, no desconfíes de ella. Te dará más satisfacciones que cualquiera de tus arrebatos pasionales. No necesito repetirte que la vida no es como las novelas. Aprende a ser práctica, desecha todas esas fanatasías que te corrompen el cerebro. Lo que tú necesitas es un maestro, una persona que escombre todo ese muladar que tienes en la cabeza. El amor puede esperar. El verdadero amor no se cansa de esperar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-5415876779369259139?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/5415876779369259139/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/04/vii-tienes-que-decirselo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5415876779369259139'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5415876779369259139'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/04/vii-tienes-que-decirselo.html' title=''/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-4409892105618338364</id><published>2011-03-11T21:44:00.000-08:00</published><updated>2011-04-11T23:03:34.356-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;VI&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;EXTERIOR. ISLAS DE CIUDAD UNIVERSITARIA. NOCHE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Santiago Vasconcelos, un hombre joven, moreno y delgado, de rasgos tiernos, pero enérgicos, y estatura más o menos superior a la media mexicana, acaricia el pecho redondo de su novia, Artemisa, una mujer gorda, porcina, rosada, de entre veinticuatro y veinticinco años, vestida con una túnica negra de filones dorados y huaraches chiapanecos adquiridos en un tianguis zapatista durante "La Otra Campaña" en 2006. El cabello de Artemisa, arreglado a la manera de la Princesa Lea en La Guerra de las Galaxias no es suficiente motivo de irrisión para su pobre víctima, que se recuesta enternecido, excitado, entre el regazo de la hetaira porcina. Insisto, porcina. La luz proveniente de una de esas esferas luminosas caídas en las islas durante un encuentro cercano entre miembros del CGH y los amigos interplanetarios de Jaime Maussán en 1999, que ha iluminado toda la escena desde el principio, se centra, a partir de este momento, únicamente en el rostro, porcino, de la señorita Artemisa Malo. Por supuesto que nunca se maquilla porque su natural belleza le basta para secuestrar a cualquier baboso entre sus carnes porcinas. Sí, porcinas. Es una cerda, una cerda parada, aunque en la escena debe estar recostada como en un diván de hierbas, antes de proferir su parlamento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;ARTEMISA: ¡Amo las noches a tu lado, Santiago! Son más de lo que mi cuerpo enamorado merece recibir de ti. Eres el único hombre del mundo. Nunca dejaré que te vayas de mí. ¡Nunca!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Artemisa, en un arrebato de pasión zapatista, le planta un terrible beso, terrible, a la boca del pobre Santiago, quien, sorprendido por el embate, sólo atina a responder con leves muecas de asfixia por gases tóxicos: el aliento de la gorda marquista.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;SANTIAGO: ¿Cómo puedes decir eso? ¡Soy yo quien no se merece que tanta belleza le sea encomendada para cuidarla y respetarla todos los días de la vida! Eres el templo de mis ilusiones. Sólo en ti confío y sólo a ti te deseo. Eres la única mujer. La dueña de mi voluntad... Sólo tengo una cosa más que decirte. ¡Te amo, musa encantadora!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El motor de un bochito comienza a zumbar mientras contemplamos, sí, contemplamos, otro beso de los amantes. Paneo hacia una de las patrullas de Auxilio UNAM que se pasea por las praderas universitarias en busca de una pareja ingenua a la cual extorsionar. Paneo de regreso hacia los extraños amantes que sonríen mientras Artemisa se levanta de la hierba para ayudar a su amado a ponerse en pie. Una vez erguidos, se funden en un abrazo amoroso mientras la cámra hace un zoom out para capturar en gran formato la postal de sus siluetas junto a un árbol en cuyo fondo se deja ver la Torre de Rectoría. El amor tambien fuma mariguana y bebe alcohol.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-4409892105618338364?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/4409892105618338364/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/03/vi-exterior.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4409892105618338364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4409892105618338364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/03/vi-exterior.html' title=''/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-5251559867143827550</id><published>2011-03-10T21:07:00.001-08:00</published><updated>2011-04-11T23:03:34.357-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;V&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La urbe de hierro era una fiesta. Los americanos habían ganado la Segunda Guerra Mundial. La Estatua de la Libertad esbozaba una ligera sonrisa de triunfo. La misión que se me había encomendado era mucho menos trascendente para el mundo, pero de una inmensa importancia para mí. Junto con mi compañera Enriqueta Añorve acudimos a los estudios de la Metro Goldwyln Meyer en Nueva York para doblar al español una escabrosa película de amor y muerte ambientada en la refriega armada. Enriqueta nunca había visitado la ciudad de los rascacielos. Asombrada en cada esquina donde nos deteníamos, me preguntaba todo el tiempo por los nombres de las calles y los edificios como si yo lo supiera. Había olvidado que cuando nos conocimos le inventé una y mil historias de mis viajes por las principales capitales del mundo conocido. Presa de mis propias mentiras, no pude menos que volver a la carga con otro sinfín de cuentos chinos sobre la fundación de los edificios más altos de aquella ciudad. Sinceramente, fue en ese momento en el que me di cuenta de mi gran facilidad para la fabulación. No estaba acostumbrada a decir mentiras porque en mi casa eso estaba prohibido; sin embargo, en cuanto comencé a rozarme con actores y locutores del cine y la radio emergió en mí una profunda necesidad de ocultar mi verdadera historia o, por lo menos, de maquillarla un poco. Con esto, no quiero de ningún modo decir que mi infancia haya sido desdichada ni mucho menos. A pesar de que la pérdida de mi padre dejó una profunda huella en mi corazón de niña, siempre tuve la fortuna de vivir rodeada de amorosos familiares que me brindaron la oportunidad de disfrutar de una niñez normal, sin grandes sobresaltos, con la placidez propia de la vida cotidiana.&lt;br /&gt;Las únicas emociones de alto voltaje que poblaron mi imaginación infantil me las proporcionaron la literatura de aventuras y las novelas de amor. Debo admitir que mis preferidas eran las historias de piratas porque me dejaban una gran enseñanza. Me mostraba un mundo donde hasta los hombres más perversos tenían un lado flaco y humano. Ese fue mi primer contacto con la maldad del mundo. Pero la literatura también me enseñó que existen las historias de amor y los finales felices. Casi por oposición, obdeciendo a esa rebeldía innata pero reprimida que me era característica, me entretenía imaginando finales alternativos donde las parejas felices se separaban y los amores desgraciados lo eran aún más. Esas fueron mis primeras alteraciones de la verdad de los hechos. Tiempo después, cuando ingresé al curso de actuación con el maestro Julio Bracho, sentí una imperiosa necesidad de cambiar de piel, de modificar mi destino. De ninguna manera es que estuviera a disgusto con la vida que hasta entonces me había tocado en suerte vivir. ¡Ni Dios lo mande! Era sólo que deseaba transformarme a los ojos de los demás, ser otra, pertenecer a otros mundos, evadirme en una realidad alternativa donde nadie supiera bien a bien qué rumbo iba a tomar mi suerte. Ahora comprendo que mi vocación literaria me impelía involuntariamente al juego de la fabulación, a la construcción de ficciones aviesas donde todos los personajes terminaban mal. Seguramente esa necesidad de explorar las maldades de los hombres me viene precisamente de esa infancia dichosa donde la felicidad y los buenos momentos fueron rutinarios. Era la dosis de maldad que todo ser humano requiere.&lt;br /&gt;Enriqueta se quitó los zapatos en cuanto pisamos la alfombra de nuestro cuarto de hotel. La vista no era privilegiada, pero aquello no nos desanimó. De inmediato nos pusimos a proyectar planes para el futuro, próximos viajes de luna de miel con un galán atlético y buen mozo.&lt;br /&gt;-¿Crees que Mario te traería aquí de luna de miel? -me preguntó Enriqueta, un poco acelerada. En el fondo, mi amiga sabía perfectamente la respuesta.&lt;br /&gt;-Tú sabes que él no cuenta con recursos económicos como para hacer un gasto de estas magnitudes. Es un hombre humilde, pero brillante. Por eso lo quiero, porque su inteligencia le abrirá, sin duda, las puertas de una vida mejor. Ha padecido muchas penurias. El destino le debe un porvenir superior. -pronunciaba yo esas palabras convencida de que Mario se graduaría como médico muy pronto y pondría un consultorio elegante donde atendería a todo tipo de personas por igual. Sería el mejor médico del mundo. Sería sólo para mí. La distancia me hace aquilatar el valor de esas ilusiones que me hacía entonces. Nunca pude descifrar el pensamiento de Mario, siempre tan esquivo, tan distante del que yo imaginaba, tan reacio a acomodarse a mis deseos, a complacerme por el simple hecho de ser su esposa. Ahora me doy cuenta de que le fallé, de que no supe adaptarme a su modelo heroico de humanista comprometido con la salud de los mexicanos. No fui una buena esposa, lo reconozco, pero esa vanidad, ese egoísmo que me cegó de joven, lo he pagado con creces en la edad adulta.&lt;br /&gt;Enriqueta entró al baño a cepillarse los dientes. Habíamos cenado de manera exquisita en un restaurante de la calle 43. Atiborradas de papas a la francesa, nos acostamos temprano esa noche porque al otro día la jornada laboral empezaría temprano. Era una cita con la magia del cine. No la podíamos hacer esperar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-5251559867143827550?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/5251559867143827550/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/03/la-urbe-de-hierro-era-una-fiesta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5251559867143827550'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5251559867143827550'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/03/la-urbe-de-hierro-era-una-fiesta.html' title=''/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-4018868373440117367</id><published>2011-03-09T21:21:00.000-08:00</published><updated>2011-04-11T23:03:34.357-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;IV&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mañana se inicia un diplomado con una fulana desconocida en el Claustro de Sor Juana. Tengo que ir a fuerza porque se trata de guionismo para televisión. Ya sabes quién paga. Maravilla fue a su cita con el productor ese de Televisa y resulta que la atendieron sus lacayos sólo para aplicarle el tradicional luego te llamamos. Me purgó que no me haya llevado. Por más que le rogué que me dejara acompañarla, salió con el pretexto de que no era recomendable. No pude conocer por dentro las instalaciones de San Ángel. Esos pasillos donde algún día reinaré. En cambio, tendré que conformarme con la simpatía de los aspirantes a escritores que pululan por el maldito claustro. Sor Juana debió morir no por una epidemia, sino cuando descubrió, gracias a alguno de sus experiementos alquímicos, lo que auspiciaría su memoria. No voy a patear el pesebre de esta manera muy seguido, pero sospecho que Maravilla, la muy cretina, todavía me considera un aprendiz. No se da cuenta de que puedo darles las duras y las maduras a ella y a toda esa pléyade de manfloras con las que se ha estado juntando ultimamente. Estoy personalmente hasta la madre de sus conversaciones androfóbicas. Todo lo que huela a hombre les provoca náuseas. Comienzo a creer que me consideran un vil gay de clóset. No voy a darles el gusto de mancillar mi honor de esa manera. Conozco perfectamente a las hembras de su calaña. No conseguirán amedrentarme.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;He descubierto una inquietante intriga en el manuscrito original de las "memorias" de Mimí Bechelani. Evidentemente, tengo severas dudas sobre la autenticidad del documento. Hasta donde voy, no parece un escrito de la época, además de que todas esas revelaciones escabrosas me parecen impensables en una mujer mexicana de cualquier tiempo. En eso estaba pensando justamente cuando comencé a leer esta mañana. Para mi terrible sorpresa, me encontré con un texto absolutamente distinto, de un estilo diametralmente opuesto al inicial, más cursi, mucho menos confesional, una especie de autobiografía azucarada con tintes moralizantes que para tu beneplácito no pienso reproducir aquí. Ya me están guardando el texto en un archivo de pdf. En cuanto lo tenga completo, te enviaré algunas partes para que me ayudes a analizarlas. Siempre he confiado en tu certera intuición para descifrar los móviles de la conducta femenina. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por ahora sólo quiero reclamarte tus preguntas de la otra noche en el mess. Quién eres tú para burlarte de mis pasiones si eres el primero en huir cuando una mujer se enamora realmente de ti. Me he enterado del lacrimógeno melodrama que protagonizaste hace un año, mientras estuve en Barcelona, ante los pies de esa hetaira llamada Artemisa. Esa gorda medievalista no merece ni una sola de tus lágrimas, Pipuchis. ¡Olvidate de ella! Te lo digo por tu bien, antes de que su amor te acabe arruinando la vida. Saca de tu mente ese fundillo sucio y mal ventilado para entregarte a ese amor sincero y bienintencionado que te ofrece Minerva. Comprendo que un revolucionario como tú no quiera verse involucrado sentimentalmente con una adolescente protofascista como ella, pero no exageres, haber estado en el Colegio Militar no te convierte de inmediato en un ser de tinieblas. Dale una oportunidad. Conócela un poco más. Estoy seguro de que ella te ama mucho más que a su calibre cuarenta y cinco, mucho más de lo que esa maldita gorda podría amarse a sí misma en toda su putrida existencia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-4018868373440117367?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/4018868373440117367/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/03/manana-se-inicia-un-diplomado-con-una.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4018868373440117367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4018868373440117367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/03/manana-se-inicia-un-diplomado-con-una.html' title=''/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-4382235684552282718</id><published>2011-03-08T21:37:00.000-08:00</published><updated>2011-04-11T23:03:34.357-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;III&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando tuviste que abandonar ese patio inmenso, lleno de flores y árboles de durazno, supiste que había muerto tu padre. Cuando tu madre comenzó a ser asediada por un tío extremadamente cariñoso, supiste que estaban solas en el mundo. Cuando ese hombre sucio y ponzoñoso te manoseaba sin tu consentimiento, supiste que eras una huérfana más, condenada a la grisura, a la inexistencia espiritual. Empezaste a entenderlo, quiero decir. No era tiempo de lamentar tu suerte. No tuviste un remanso para lamerte las heridas. Tu madre intentó protegerte bajo la égida del arte. Tomaste clases de ballet, piano y declamación. Pronto, tu voz se convirtió en un prodigio que corría de boca en boca. No eras una mezzosoprano de ensueño, no. Eras simplemente una niña con voz de mujer, una voz ronca pero aterciopelada, viciada del engolamiento de moda. Nada más. Ese era tu defecto: estar demasiado a la moda. Si hubieras cavado más profundo, si la literatura no hubiera sido sólo un pasatiempo, si tu padre no hubiera muerto así, tan de repente... Tuviste que moverte con la corriente. Una mujer sola no puede, además, ir a contracorriente, ser revolucionaria, contestataria. Te hubiera encantado ser una mujer rebelde, hubieras adorado ser, por lo menos, una vampiresa como María Félix en &lt;em&gt;La mujer sin alma&lt;/em&gt;, tu película favorita desde que la viste en el cine Colonial. Habías entrado clandestinamente porque era sólo para mayores de edad. Tú eras todavía una tierna adolescente, demasiado ingenua para sospechar que todo México era como tu tío, corrupto, vil, timador. Lo único bueno que sacaste de esa relación equívoca con tu primer hombre fue esa noche en la pantalla cinematográfica. Teresa, la protagonista, te impresionó de un modo sobrehumano. Aquella no era una mujer, era un mito encarnado, aterrizado en la ciudad de tus pesadillas. Tuviste miedo de tu reacción al levantarte de la butaca. Deseabas ardorosamente integrarte a las filas de devoradoras, pero el decoro exigía volver temprano a casa, a ser gozada por esa bestia de aliento infernal. Teresa se convirtió en una obsesión para tu mente martirizada por el pecado diario de "amar" a tu tío. A diferencia de ti, Teresa era la que usaba a su tío para salir de la miseria en la que se encontraba, para dejar de una vez por todas la fábrica donde todos los días se fregaba los pulmones. Teresa tenía el poder del que tú carecías. Esa película había llegado tarde a tu vida. O más bien, el sexo de tu tío había llegado demasiado temprano a tu intimidad de niña. Era tarde para intentar una revolución en casa. Tu madre no toleraría un disgusto de esas magnitudes. Te lo había entregado todo. Se había sacrificado por tu bienestar. Te había inscrito en la mejor academia de locución para que perfeccionaras tus dotes naturales. El maestro era discípulo de una eminencia teatral como Julio Bracho, quien, además, estaba incursionando con éxito en la dirección cinematográfica. Aquella era la oportunidad de tus sueños. Conocerías a Julio Bracho en persona y quizá, sólo quizá, te ofrecería la posibilidad de entrar en el mundo del espectáculo, la puerta de salida del laberinto familiar. Quisiste besar a tu madre cuando te dio la noticia, pero el decoro ordenaba agradecer con prudencia y buen juicio, retirarse a la cama. El cine te abriría las puertas de la fama, pero sobre todo las de tu nueva vida, lejos de tu tío, lejos de tu madre, lejos de esa infancia llena de ratas en el desván.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-4382235684552282718?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/4382235684552282718/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/03/iii-cuando-tuviste-que-abandonar-ese.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4382235684552282718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4382235684552282718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/03/iii-cuando-tuviste-que-abandonar-ese.html' title=''/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-7239205365050627055</id><published>2011-03-07T21:17:00.000-08:00</published><updated>2011-04-11T23:03:34.358-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;II&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;He estado buscando un par de libros en los tiraderos. Se trata de libros sobre la historia de las telenovelas. La disciplina intelectual que me han inculcado mis maestros me obliga a rastrear los antecedentes de mi tema de investigación en las alcantarillas editoriales más inmundas de la ciudad. He fracasado hasta ahora pero no pierdo las esperanzas de encontrarlos en la biblioteca de alguna loca enferma de sida que remate sus existencias a cambio de retrovirales. No creas que se trata de esos libros salvajes a los que se refiere Villoro, que se ocultan de un lector que no los merece. Son ellos quienes no me merecen a mí. Un lector de mi categoría sólo se rebajaría hasta la abyección intelectual de la prosa periodística con un propósito ulterior. No voy a revelarte de golpe y porrazo los planes que tengo para el futuro. ¡Aguántate y no comas ansias que Roma no se construyó en un día! Sólo puedo adelantarte que Maravilla ha conseguido una cita con el productor Salvador Mejía. ¿Qué quién es? ¡Cómo es posible que no lo sepas! Es uno de los productores ejecutivos más importantes de Televisa. Sí, Maravilla sigue empeñada en meterse a la mafia de los melodramas seriados. Sigue asombrada desde que descubrió que soy un experto en la materia. No voy a sacarla de su error por nada del mundo. Quiero un cheque con membrete de Televisa desde la infancia. Siempre supuse que algún día sería tan poderoso como Luis de Llano Macedo. Todo parecía indicar que la vida me llevaba por otros caminos, pero desde que regresé de Barcelona mi suerte empezó a cambiar. La oportunidad de escribir telenovelas está a la vuelta de la esquina. No pienso desaprovecharla. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La inminencia del oficio más antiguo del mundo en mi literatura me ha orillado a endulzarlo con pretensiones intelectuales que en mi caso están más que justificadas. Una naturaleza como la mía no puede pasarse más de dos días sin tramar una obra maestra, sin concebir una ruta insospechada. No sólo escribiré telenovelas para Televisa, con lo cual me ganaré el aplauso y la admiración de la masa consumidora de todo el orbe, sino que además, les restregaré en las narices a los comunicadores y a los sociológos una historia de las telenovelas, es decir, una historia del siglo viente mexicano, que ni en el Colegio de México se plantearían jamás. No sólo eso. El libro será un best seller. Una historia del siglo viente mexicano se convertirá en el libro más vendido del 2016 por obra y gracia de la televisión nacional. No te apresures a compararme con Carlos Monsiváis. Yo no me acerco con curiosidad al estiércol de la patria. Yo nací en esa mierda y la he trascendido. Puedes tildarme de lo que gustes, menos de no ser un genio. Sabes, has intuido desde siempre la pulsión creadora que corre por mis venas. No he venido al mundo para ser uno más. Menos en México. Quizá este país nació para venerarme. Quién puede saberlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Echando raíces en la investigación me he encontrado con una mujer fantástica. Las escritoras de telenovelas ejercen sobre mí una poderosa fascinación que no puede romper ningún snobismo de facultad, ninguna tara de instituto. Son escritoras del más genuino cuño. Han hecho más por la literatura que toda la generación del Crack y sus rémoras. Han vivido de la prostitución literaria pero no de la beneficencia gubernamental. Son, finalmente, mujeres. Y en este país la que no es puta no come. No, querido mío, la prostitución no es abrirse de patas ante un hombre solamente. La prostitución implica abrirse de patas ante la humanidad entera. Vivir es ultrajarse a sí mismo. Caridad Bravo Adams, Yolanda Vargas Dulché, Mimí Bechelani y las otras, ese largo y retorcido etcétera, supieron crear arquetipos, aprendieron rápido el oficio de sus patrones, saquearon la literatura universal toda para educar sentimentalmente a una nación. Sus precursores no fueron necesariamente más éticos, aunque sí más discretos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Teresa es un personaje que me fascina desde que escuché a Alfredo Gudinni, ¿lo recuerdas?, proferir su admiración a los cuatro vientos por la interpretación de Maricruz Olivier en esa película. Además, le cupo el privilegio, entre otras cosas, de disfrutar de la versión original de la telenovela Colgate - Palmolive, en vivo y en blanco y negro. Una versión que literalmente se esfumó en el viento, se convirtió en smog. Teresa es un vals. Teresa son unas cejas arqueadas y uno ojos amenzantes. No seré yo quien venga a hacer comparaciones entre Angelique Boyer y una diosa como Maricruz. No es mi papel. Para eso están las lavanderas. Sólo te he escrito este mail para decirte que he descubierto un documento fundamental para la comprensión de esta telenovela. Mi búsqueda, después de todo, no ha sido en vano. Esos libelos ilegibles siguen sin aparecer por ningún lado, pero, a cambio, la biografía de una de esas mujeres prodigiosas ha caído en mis manos de manera por demás misteriosa. Todo parece indicar que Mimí Bechelani, desde el más allá, quiere que ponga manos a la obra y que empiece, por alguna razón, seguramente de ego profesional, por ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-7239205365050627055?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/7239205365050627055/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/03/ii-he-estado-buscando-un-par-de-libros.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7239205365050627055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7239205365050627055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/03/ii-he-estado-buscando-un-par-de-libros.html' title=''/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-373701206736566052</id><published>2011-03-04T21:13:00.001-08:00</published><updated>2012-02-12T22:54:29.152-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'>Teresa: la pesadilla de las amas de casa</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;I&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Corrían los venturosos años cincuenta. México se creía moderno y en paz, pero Teresa caminaba entre nosotros, como un síndrome, como un fantasma proveniente del futuro. Mimí Bechelani se había levantado una mañana, agitada, a matar a golpes a su despertador. Teresa había invadido por fin su sueño. El sonido del reloj había impedido, sin embargo, que pudiera asirla como era su deseo. Intentó volverse a dormir, pero el olor de ese hombre a su lado era tan desagradable, tan extraño, que le resultaba simplemente imposible reconciliarse otra vez con ese sueño perverso donde una mujer más joven deambulaba sola por un parque incierto, ocupado por carruseles y columpios de dudosa procedencia. Mimí sabía que tenía que levantarse a preparar una especie de desayuno. Si quería que su matrimonio siguiera viento en popa, debía de abandonar la cama a la voz de ya, pero quizá el problema era justamente ese. ¿Quería que su matrimonio siguiera erguido? Un nuevo e inesperado sopor le ahorró el trabajo de responderse.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No, no quería volver a encontrarse frente a la máquina de escribir sin una imagen precisa de Teresa. Dominaba su geografía interior, pero el rostro de esa mujer maligna se le negaba del todo. Cualquiera supondría que la fisonomía del personaje era lo de menos después de haber conquistado todos los rincones de su psicología, pero Mimí consideraba de suprema importancia el dominio de los rasgos exteriores de su protagonista. ¡Demonios! ¡Había estado a punto de revelarsele en el sueño! Nunca más volvería a usar el despertador. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el departamento de arriba los niños no dejaban de correr. No era tan difícil concentrarse para una mujer disciplinada como ella. ¿A quién quieres engañar? se preguntó a sí misma. Tienes ganas de destripar a esas criaturas. ¡Anda, hazlo! Tal vez eso te libere. Condujo sus pasos hacia las zapatillas. Una mujer decente no podía salir de su casa sin el calzado adecuado. Exhibirse en zandalias era como pasear desnuda por la calle. Una provocación innecesaria. Mimí pisó fuerte de camino a la puerta de los vecinos. Le gustaba el sonido de sus zapatillas en los escalones del edificio. Le daba una sensación de autoridad que pocas veces experimentaba. Sí, sólo la escritura era capaz de ofrecerle una sensación similar, la conciencia de sí misma, de su poder. Su sombra, de pronto, se le reveló como la de otra mujer, más joven, poderosa, dueña de su destino, libre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No supo cómo llegó hasta el espejo, pero ya estaba ahí sin ninguna intención de moverse. Teresa estaba al otro lado del azogue. Su sonrisa maléfica y sobreactuada se apoderaba de ella como si del demonio se tratara. Entonces, eras tú. Has sido tú todo este tiempo. Mimí nunca había escrito en zapatillas. Siempre había necesitado los pies desnudos para sentarse a redactar. Esa mañana era distinta. En realidad, Mimí se había quedado atrapada en el espejo, mientras Teresa se disponía a escribir los pormenores de su autobiografía.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-373701206736566052?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/373701206736566052/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/03/teresa-la-clase-media-como-cuna-del.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/373701206736566052'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/373701206736566052'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/03/teresa-la-clase-media-como-cuna-del.html' title='Teresa: la pesadilla de las amas de casa'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-2556332243580645901</id><published>2011-02-12T20:44:00.000-08:00</published><updated>2011-04-11T23:04:07.380-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'>Dicen que soy comunista</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;-¿No le parece un poco... "grande" para el papel?-musité en el oído de don Alejandro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Ahórrate tus comentarios. María Luisa se queda en la película. Y más te vale que no le hagas ninguna grosería durante el rodaje, porque de lo contrario te corro. ¿Entendiste? Te echo a patadas del set.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Alejandro me volvió a ganar. Siempre estaré infinitamente agradecido con él por la oportunidad que me dio de protagonizar una de sus películas más importantes, pero no me parece que me ponga de pareja a una señora que podría ser mi madre. Eso puede dar al traste con mi carrera. ¿Por qué no toman en cuenta mis opiniones? Creo que tengo derecho a escoger a mis parejas cinematográficas. ¡Ya basta de que todo el mundo decida por mí con quién tengo que besuquearme! Antes era mi madre y ahora este cabrón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Entonces... ¡renuncio! ¿No me oíste? ¡Renuncio! No quiero a María Luisa en mi película. La gente paga por verme a mí, no a esa prófuga de la pelea pasada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Estás seguro de lo que estás diciendo? Mira que no será fácil, pero puedo conseguir a otro actor para que interprete el papel principal de la película. No me vas a salir a estas alturas con estrellismo. Tú no eres nadie, ¿entiendes? Yo te creé. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Estás mal, hermano. Yo puedo filmar con cualquier otro director y la gente seguirá pagando para verme. En cambio, tú necesitas de mi nombre para levantar tus proyectos. Soy imán de taquilla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-"Imán de taquilla" Sí, cómo no. ¿Quién te ha metido todas esas ideas en la cabeza? Tienes una película de éxito, y ya te subiste al ladrillo. Eres realmente patético. ¿Por qué no te esfumas? No estoy de humor para tus berrinches.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No me muevo de aquí hasta que me jures que María Luisa no va en la película.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡María Luisa va en la película! Aunque te pese. Y le voy a dar un muy buen crédito además.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Eres un traidor! Yo creía que eras mi amigo. Ahora me doy cuenta de que sólo me has utilizado para encumbrarte...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Alejandro Galindo despertó agitado en la medianoche de esa martes de quincena. Los días de pago le producían pesadillas mucho más realistas que cualquiera de sus pretendidos cuadros de costumbres. Entregado a las llamadas "comedias de tesis" donde la modernidad urbana se entremezclaba con el humor popular y la denuncia social, había escrito un guión "disparejo", según sus propias palabras, al que no esperaba sacarle mucho jugo. La historia se centraba en las aventuras del empleado de una imprenta que, un buen día, recibe la orden de parar las prensas para imprimir el "manifiesto" de un supuesto partido de juventudes revolucionarias de vanguardia. Los líderes del dichoso partido no serían más que delincuentes disfrazados de comunistas. Su lucha en favor del proletariado no sería más que una pantalla para atracar almacenes de alimentos con el siniestro fin de revenderlos a mayor costo en las tiendas de abarrotes de los gachupines. Benito Reyes Zubirán, el protagonista, caería ingenuamente en el garlito de los hampones y contribuiría a saquear las bodegas de los hambreadores del pueblo bueno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El problema seguía siendo la contraparte femenina, una meserilla de barrio para quien seguían sin encontrar actriz. María Luisa Zea, una actriz veterana, había audicionado cínicamente a sus cuarenta para el papel de la mesera veinteañera. El productor de los Churubusco estaba encantado con las chambitas que la señora le había hecho en sus oficinas y le había exigido firmarla como coestrella, pero don Alejandro no estaba tan seguro de que la pareja con Adalberto funcionaría como él esperaba. El personaje femenino había sido concebido como una muchacha frágil e inocente, trabajadora, honesta y capaz de ganar un concurso de belleza entre una pléyade de meseras de la ciudad más populosa del mundo. María Luisa seguía siendo muy bella, no podía negarlo, y debía ser muy complaciente en la cama, pero su tipo de cabaretera ajada no encajaba con el perfil de dama joven para Resortes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El primer día de filmación, Alejandro Galindo llegó más temprano de lo habitual. Era un obseso perfeccionista y abominaba de cualquier detalle que pudiera perjudicar sus producciones. Estaba hasta el copete de que los críticos malinchistas le criticaran hasta los extras mientras se deshacían en halagos para las cintas extranjeras. Él les demostraría que en México se podía filmar cine de alta calidad sin derrochar fortunas en presupuestos como en los estudios gringos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Qué cree, don Alejandro? Le tengo noticias. Ya encontramos a la actriz. Es sensacional, perfecta, chula de bonita. Pero hay un problema. El productor sigue insistiendo con que quiere a María Luisa. ¿Qué hacemos?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No te preocupes. Yo hablaré con él.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Alejandro llegó con paso enérgico hasta la oficina del productor. Ya era hora de que su voz se hiciera escuchar entre aquel nido de mercaderes del cine. No volverían a imponerle una actriz en su vida o dejaba de llamarse Alejandro. Provenía de una tierra de hombres de palabra y no sería el primero de su estirpe en dejar de cumplir un juramento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Alejandro, qué bueno que te veo. Te tengo una noticia. Quiero que seas el primero en saberlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;María Luisa Zea estaba sentada en el escritorio de la oficina como dueña y señora del emporio del río Churubusco.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Felicítame, Alejandro! Vas a trabajar con mi prometida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-2556332243580645901?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/2556332243580645901/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/02/dicen-que-soy-comunista.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2556332243580645901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2556332243580645901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/02/dicen-que-soy-comunista.html' title='Dicen que soy comunista'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-5483479718376691320</id><published>2011-02-05T20:29:00.000-08:00</published><updated>2011-04-11T23:04:07.380-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'>Te vi en Tv</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La oficina del director Alejandro Galindo se encontraba llena de humo de tabaco. La razón: uno de los productores asociados de Alameda Films se había dignado a visitarlo para tratar el asunto de la nueva película con Adalberto Martínez Resortes. Don Alejandro ya estaba un poco hasta la madre de hacerle la carrera a un comediante mediocre cuya única gracia era moverse como renacuajo en el set. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Tiene razón. -comentó un joven visionario al que Langarica, el ejecutivo de marras, presentó como su asistente.- Creo que es el momento de renovar la pantalla nacional con nuevos comediantes. Sangre fresca.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-De ninguna manera -reviró don Alejandro. Nada de nuevos comediantes. Prefiero seguir trabajando con ese subnormal a lidiar con esa runfla de imitadores de Tin Tan que nunca van a llegar a ningún lado. Deberían mirarse en el espejo de su ídolo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No sé a quién se referirá, don Alejandro, pero fíjese que en los Estados Unidos...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Claro, ya me va a venir usted a restregar en la cara a los gringos. Yo trabajé en Hollywood antes de que usted naciera, jovencito, conozco muy bien cómo se las gastan esos yanquis para imponernos su cultura a punta de carcajadas. Pero yo no voy a renunciar a mis convicciones. Seguiré filmando para el pueblo, y sobre todo contra la idea del cine que nos quieren vender los Estados Unidos. No he trabajado toda mi vida por la construcción de un cine que se identifique con el ser nacional para cambiarlo de la noche a la mañana por...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Don Alejandro, con todo respeto, permítame disentir. No estoy hablando de comedias frívolas, sino del giro que ha dado la carrera, por ejemplo, de un cineasta como Billy Wilder, que es más o menos de la edad de usted y que en este momento está viviendo un esplendor...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Qué quiere decir? ¿Que mis películas no valen nada? Yo hago cine mexicano, señorito. No me interesa lo que haga Billy Wilder...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Pero está renovando la comedia cinematográfica estadounidense...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¡Qué renovando ni que renovando! La comedia es la misma desde Moliere...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No, don Alejandro, ¿es que usted no ha visto &lt;em&gt;La comezón del séptimo año&lt;/em&gt;? La película donde a Marilyn Monroe se le levanta el vesti...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No me venga aquí a presumir sus viajecitos a Los Angeles. Si usted cree que por haber visto la nueva película de Wilder ya está a la vanguardia del cine mundial, está muy equivocado. Wilder es un cineasta de moda. Punto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Pero si es de su generación...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Langarica, ¿quién es este muchachito igualado? ¡No lo quiero volver a ver aquí!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Perdóneme que lo contradiga, don Alejandro, pero creo que el muchacho tiene razón. De hecho, queremos que Evangelina Elizondo aparezca como la Marilyn Monroe mexicana en esta nueva película.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Nada de eso, yo no voy a faltarle al respeto a una mujer exhibiéndola en mi película como un objeto sexual. ¡Lo que usted sugiere es una inmoralidad! ¡Salgan de mi oficina inmediatamente! Ahora mismo hablaré con Alfredo para preguntarle qué clase de película está queriendo hacer.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Te vi en Tv es una película mexicana de finales de los años cincuenta. Gira en torno a la vida de un utilero de Telesistema Mexicano que un buen día se enamora de la nueva artista exclusiva de una marca de cigarros. Se trata de una comedia de enredos. Una noche, mientras los técnicos hacen pruebas en un estudio, Resortes es enviado a limpiar el cochinero que había dejado el programa anterior. Coincidentemente, la cámara graba al intrépido bailarín mientras se contorsiona como sólo él sabía hacerlo. Extrañamente, las imagenes salen al aire y no sólo eso; más extrañamente aún, el público lo termina adorando y además de emitir felicitaciones para el extraordinario danzante, exigen que vuelva a aparecer en la pantalla. Los productores se quiebran la cabeza tratando de descifrar quién es el bailarín misterioso, mientras Resortes finge ser a&lt;/em&gt;&lt;em&gt;nte Evangelina  quien finalmente será en el futuro, una estrella de la televisión nacional.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;La cinta critica severamente el mercantilismo del nuevo medio, además del pochismo de esa nueva especie de la fauna social que eran por entonces los tv makers.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-5483479718376691320?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/5483479718376691320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/02/te-vi-en-tv.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5483479718376691320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5483479718376691320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/02/te-vi-en-tv.html' title='Te vi en Tv'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-7819649552723391943</id><published>2011-02-02T19:37:00.000-08:00</published><updated>2011-04-11T23:04:07.380-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'>Tiempo de morir</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Gabriel García Márquez no desayunó esa mañana. Era lógico. Se dedicaba a la literatura en una república bananera con pretensiones de liderazgo continental. Hablar el mismo idioma en un país hermano del suyo no le había abierto las puertas como él esperaba. Incluso, consideraba preferible la condición de sudaca en España a la de paria literario en México. Su amigo Carlos prometió presentarle al hijo de un productor de cine que planeaba realizar su primer largometraje. Cuidado, le advirtió Fuentes por teléfono, se cree Buñuel. Además, tiene una extraña aversión contra el acento sudamericano. No distingue a un colombiano de un venezolano. Nadie en este mundo posee un oído tan sofisticado. Así que más te vale disimular un poco tu caribean voice, si es que aprecias en algo los estómagos de tu familia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El joven Arturo llegó puntual a la cita con el maravilloso escritor que le tenían prometido. Se trataba de un portento de las letras hispanoamericanas que no había comido en tres días. Necesitaba urgentemente un ingreso y escribiría cualquier cosa para satisfacer a los productores. Arturo, siempre independiente, le aseguró que su padre no tendría ninguna ingerencia en la elección del guión. Estaba abierto a las propuestas. García propuso y Arturo sugirió. "Siempre he querido filmar un western crepuscular". ¿Qué demonios es eso?, se preguntó Carlos en su fuero interno, mientras Gabriel asentía entusiasmado. Perfecto, es una gran idea, Arturito. Si me vuelves a decir Arturito..., pensó el junior, al tiempo en que sopesaba la modesta edición de &lt;em&gt;El olor de la guayaba&lt;/em&gt; que García Márquez o Fuentes, no se acordaba, le habían regalado. ¿Has vendido mucho?, le preguntó, para romper un poco más el hielo. Entonces, ¿western crepuscular, no?, se desvió Gabo, en un sobresaliente cambio de juego.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gabriel García Márquez desarrolló el argumento durante la velada, dejando estupefacto al incipiente cineasta que a duras penas había leído La Sirenita en el librero de su papá. Fuentes, entretanto, coqueteaba con un par de turistas holandesas a las que invitó de noche caifanesca por las calles de la ciudad. Arturo seguía encantado con las proezas narrativas de su nuevo héroe. Sin embargo, ignoraba que el muy Gabo no le estaba contando más que una tragedia griega adaptada al viejo oeste norteamericano. Arturo sentenció: Tú y yo juntos haremos historia. Y poco tiempo después, pidió otra ronda de lo mismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En plena hora del yo te estimo, García Márquez tuvo una iluminación. Llevaba años tratando de desenredar una novela de proporciones bizantinas que seguía sin tener pies ni cabeza hasta esa noche mágica, prodigiosa, en que la borrachera con Arturo Ripstein desenmascaró a uno de los personajes. Gabo empezó a tomar notas mentales para que el alcohol abandonara su sangre. Eso era, un hilillo de sangre de José Arcadio Buendía recorrería la ciudad de Macondo en un éxodo frío e interminable. Amigo, le sonrió Ripstein, brindo por tu literatura, por el whiskey y por las gringas de chichis grandes. Salud, respondió Gabo, en estado de catatonia narrativa. En ese momento no era un periodista colombiano radicado en México, sino un instrumento de la naturaleza para que el mundo entero conociera el milagro de la sangre de José Arcadio. Te voy a presentar a Marga, continuó Arturo, a un whiskey del delirium tremens, es bien jaladora. Vas a ver las divertidotas que nos vamos a dar en la lectura del guión. En México no se acostumbra, pero te voy a invitar. ¡Cómo chingados no! O qué. ¿No es mi película? Le voy a cambiar el rostro al cine mexicano. ¡Ayyyyyy, verdá de Dios que sí! ¿Gabo? ¿Dónde estás cabrón? No te me escondas, pinche zulianito. ¿Crees que no me he dado cuenta de que eres venezolano? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gabriel García Márquez había sido raptado por las musas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-7819649552723391943?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/7819649552723391943/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/02/tiempo-de-morir.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7819649552723391943'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7819649552723391943'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/02/tiempo-de-morir.html' title='Tiempo de morir'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-5784213085734767672</id><published>2011-02-01T21:37:00.000-08:00</published><updated>2011-04-11T23:04:07.381-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mentiras piadosas'/><title type='text'>Pecado Mortal</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Gloria Marín volvió a escuchar el molesto timbre de su antiguo teléfono. La espléndida casona de San Ángel en donde residía desde su divorcio no tenía todavía un inquilino masculino porque pensar en un tercer matrimonio sería la ruina para su estabilidad emocional. Después de todo, los hombres nunca han sido realmente necesarios para una estrella de cine. Es cierto, los productores, los directores, y ultimamente hasta las maquillistas, parecen o se comportan como hombres, pero cuando digo hombres me refiero exclusivamente a los hombres de verdad, aquéllos por los que una mujer puede dar hasta su caja de galletas. No quiero ser irónica pero una caja de galletas es siempre más importante para una mujer que el marido en turno. Sobre todo si la mujer es estrella de cine. Porque entendámonos, las estrellas de cine no necesitamos realmente nada ni a nadie, somos fantasmas, hemos nacido para habitar la sombra, para sobrevivir al tiempo, a los incendios en las cinetecas y a la televisión nacional.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Seguramente, Gloria descolgó el auricular con un ardiente deseo de que se tratara de Jorge, pero empezaba a enloquecer. Jorge había muerto dos años atrás en los brazos de una zaranpagüila de la que ni ella ni yo queremos acordarnos ahora, en estos tiempos de solaz y esparcimento, en estos días alcióneos donde la vida transcurre como entre algodones. No, definitivamente no le voy a dedicar un segundo de mi tiempo a esa trepadora de las bellas artes que se encaramó con medio mundo para obtener un estelar en la película aquella que hubiera sido mi consagración. No lo haré. No escribiré desde la envidia y el recelo. El rencor no saturará estas páginas, de por sí ya manchadas por mi incompetencia. No volveré a María ni a 1945. No lo haré...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Había pensado asistir desnuda al coctel de presentación, pero Fernando de Fuentes me advirtió que no me toleraría otro de mis arranques de ramera. Obedecí porque después de todo soy una actriz muy disciplinada que no se deja llevar fácilmente por el carril de las emociones. Poseo un control soviético de mis sentimientos, aunque a menudo no lo parezca. El alcoholismo, por otro lado, no puede considerarse como un sentimiento. Juan Bustillo Oro me había regalado un vestido negro primoroso que no pude encontrar en mi ya demasidado extenso guardarropa, y como no acostumbro la servidumbre, todavía, tuve que conformarme con uno de los andrajos más o menos monos que adquirí en mi última (de hecho, la única hasta el momento) visita a los almacenes más socorridos de Nueva York.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Toda la comunidad cinematográfica estaba presente. Los flashes de los fotógrafos me erotizan mucho más que los fotógrafos mismos. Claro, quién podría hacer el amor con un fotógrafo. Sólo María, esa hedionda enfermedad venérea del cine nacional. Cruzó dos palabras con alguno de ellos antes de hacer su entrada triunfal. Sí, disfrazada de Doña Bárbara, la muy cabrona. Eso no lo pudieron ver mis ojos. En cuanto puso sus pezuñas sobre la grama del jardín me le fui a la yugular con la furia de la actriz desempleada en la que me convertiría desde entonces.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los Galindo han vuelto a llamarme. Son unos amores. Me respetan y creen sinceramente que soy la mejor actriz de mi generación. No pueden dar crédito de la canallada que me ha hecho la industria. Vetarme a mí, sólo por no agraviar a esa... ¡Habrase visto! Ni los fascistas cometieron tantos atropellos. ¡Una actriz de mi categoría, relegada en el teatro universitario! ¡De veras que sólo en México! Pero basta ya de recuerdos, de lágrimas, de lamentaciones... ¡Gloria! Soy Isabela, cómo estás. Supe que vas en mi nueva película. Me da mucho gusto. Siempre había querido trabajar con mi mejor amiga... ¿Cómo dices? ¿El guión?  No lo he leído. Es una radionovela de una tal Caridad... ¿Qué? ¿La criada? ¿Cómo que la criada? Los Galindo no me prometieron esto. ¡Hijos de su chingada madre! ¡Esto no se va a quedar así! ¿Cómo? ¿Te ofrecieron el protagónico? No sabes si aceptarlo, claro, tú sí eres mi amiga. No como esa... ¿Lo aceptaste? ... No, no te preocupes. No tengas pena. Eres una profesional. En estos tiempos no llueven las ofertas. ¡Felicidades, amiga! ¡Nos vemos en el plató! Claro, ya sabes. Sí, entiendo, tienes prueba de vestuario. Un besito. Ciao.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Pecado Mortal&lt;/strong&gt; es una película mexicana filmada a mediados de los años cincuenta. El argumento está basado en una radionovela de Caridad Bravo Adams del mismo título que cincuenta años después, aproximadamente, se llevó a la pantalla chica con el nombre de &lt;strong&gt;Abrázame muy fuerte&lt;/strong&gt;. Juan Gabriel compuso el tema y Victoria Ruffo protagonizó el personaje que interpretara Gloria Marín, una de las esposas de Jorge Negrete, en la década de los cincuenta. Isabela Corona fue una de las actrices más desperdiciadas por el cine mexicano de la época de oro. Las películas que estelarizó son practicamente inconseguibles, aunque de vez en cuando las transmiten por televisión, sobre todo en el Canal 22. Entre ellas destacan &lt;strong&gt;La noche de los mayas&lt;/strong&gt; de un director llamado Chano Urueta (lo sé, los cineastas de verdad no pueden llamarse Chano) y la primera adaptación cinematográfica de &lt;strong&gt;Los de abajo&lt;/strong&gt; de Mariano Azuela, donde interpreta a "La Pintada". Además participó en la opera prima del Indio Fernández, &lt;strong&gt;La isla de la pasión&lt;/strong&gt;, y actuó bajo las órdenes de Juan Bustillo Oro para la película &lt;strong&gt;El ángel negro&lt;/strong&gt;, una píldora para dormir que suele transmitirse los domingos por la tarde en el Canal 22.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Post scriptum: el teatro del Seguro Social ubicado en la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco lleva el nombre de Isabela Corona. El terremoto no lo tiró. O eso supone el mundo.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-5784213085734767672?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/5784213085734767672/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/02/pecado-mortal.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5784213085734767672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5784213085734767672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/02/pecado-mortal.html' title='Pecado Mortal'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-710771746065133747</id><published>2011-01-10T19:06:00.000-08:00</published><updated>2011-01-10T19:23:40.184-08:00</updated><title type='text'>Pedro Sarmiento, el verdadero</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;"¡Qué equivocado estaba mi padre cuando me predicaba que aprendiera oficio o me dedicara a trabajar en algo útil para subsistir, porque el que no trabajaba no comía! Eso sería en su tiempo, allá en tiempo del rey Perico; cuando se usaba que todo el mundo trabajara y los hombres se avergonzaban de ser inútiles y flojos; cuando no sólo los ricos sino hasta los reyes y sus mujeres hacían gala de trabajar algunas ocasiones con sus manos, y, finalmente, cuando los hombres usaban gregüescos y empeñaban un bigote en cualquier suma. ¡Edad de fierro! ¡Siglo de oscuridad y torpeza!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Gracias a Dios que a ella se siguió la edad de oro y el siglo ilustrado en que vivimos, en el que no se confunde el noble con el plebeyo, ni el rico con el pobre! Quédense para los últimos los trabajos, las artes, las ciencias, la agricultura y la miseria, que nosotros bastante honramos las ciudades con nuestros coches, galas y libreas." Amén.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(José Joaquín Fernández de Lizardi, &lt;em&gt;El Periquillo Sarniento&lt;/em&gt;, III, capítulo VI, México: Porrúa, 2007, Sepan cuantos, 1,  p. 534.)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-710771746065133747?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/710771746065133747/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/01/pedro-sarmiento-el-verdadero.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/710771746065133747'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/710771746065133747'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/01/pedro-sarmiento-el-verdadero.html' title='Pedro Sarmiento, el verdadero'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-6448065158477406331</id><published>2011-01-07T22:41:00.000-08:00</published><updated>2011-01-07T22:55:53.488-08:00</updated><title type='text'>La muerte de las aves</title><content type='html'>No puedo evitar sentirme un poco culpable por el fallecimiento de tantas aves. Sé que de algún modo nuestra inopia general las asesinó. Negarlo sería un desacato más, una infamia. Los pájaros solían cantar. Ahora mueren. Ni siquiera tienen ánimos para atacarnos, como en la película de Hitchcock. Simplemente se desploman, como belleza cansada de fracasar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-6448065158477406331?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/6448065158477406331/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/01/la-muerte-de-las-aves.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6448065158477406331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6448065158477406331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2011/01/la-muerte-de-las-aves.html' title='La muerte de las aves'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-6121176851458679469</id><published>2010-12-13T20:18:00.000-08:00</published><updated>2010-12-13T22:01:06.725-08:00</updated><title type='text'>El sueño es un arma cargada de presente</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El sueño del celta&lt;/em&gt; es en muchos sentidos una biografía de la utopía decimonónica enfrentada al mal perpetuo que se ensanchó hasta explotar durante el siglo XX. Roger Casement fue un nacionalista, un anticolonialista, un político, es decir, siempre un revolucionario y, ante todo, un idealista. Proteico aventurero, sus expediciones a las entrañas de las regiones caucheras en el Congo y el Putumayo pueden verse, no sin obviedad, como viajes infernales hacia las entrañas de sí mismo. No sólo descubrió, en ellos, que el mal es perenne y omnipresente, sino también que el colonialismo era una peste que le concernía de nacimiento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La novela biográfica y, en este caso, histórica, goza de buena salud en nuestra literatura. Mario Vargas Llosa, sin embargo, decidió novelar la vida de un patriota irlandés antes que la de un héroe latinoamericano. Sería muy fácil venir a decir aquí que nuestro continente nunca ha arrojado un sólo héroe sobre la faz de la tierra. Prefiero señalar que la elección del nobel peruano no peca de cosmopolitismo; al contrario, el destino de Casement parece incumbirle más que a ningún otro, no sólo porque, como el protagonista de su novela, Vargas Llosa sea un hombre universal, o, porque, además, en sus respectivas juventudes hayan albergado ideales semejantes que se hiceron pedazos frente al monolito inquebrantable del poder. Casement y Vargas Llosa no se parecen solamente porque es natural. Sus figuras contrapuestas encierran una paradoja: mientras uno ha recibido honores en vida por dedicarla a la ficción, el otro fue condenado a la horca por atreverse a imaginar su propia libertad, no sólo política sino también sexual. Roger Casement no murió a causa de sus simpatías nacionales, murió porque la opinión pública no soportó que su imaginación erótica fuera tan escandalosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mario Vargas Llosa ha sido maldecido con el Nobel. Como Casement, como toda esa progenie de magníficos que han pisado la tierra, Vargas Llosa ha cometido el delito de irse por la libre e imaginar el mundo por su propia cuenta. Es mentira que se haya convertido en un blandengue. Eso se piensa ahora porque, repito, lo maldijeron con el Nobel. Imaginarlo gastando el millón de dólares me parece inmoral frente a su literatura, que merece algo más que las comodidades a las que podría hacerse acreedor. Hombres como los que se involucran en esta novela, muy decimonónica, muy intemporal, merecerían mucho más que diatribas oportunistas. Novelas como las que se gasta Vargas Llosa deberían instarnos a, por fin, y de una vez por todas, tomar partido, partido hasta mancharnos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-6121176851458679469?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/6121176851458679469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/12/el-sueno-del-celta-es-en-muchos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6121176851458679469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6121176851458679469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/12/el-sueno-del-celta-es-en-muchos.html' title='El sueño es un arma cargada de presente'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-2551048703590041329</id><published>2010-12-11T21:08:00.000-08:00</published><updated>2010-12-11T21:59:39.876-08:00</updated><title type='text'>Nuestro último fracaso</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No sé en qué momento se jodió la carrera de Tin Tan, pero si tuviera que proponer alguno, sería, sin lugar a dudas, cuando filmó la espantosa película titulada &lt;em&gt;El vagabundo&lt;/em&gt;, donde el irreverente por antonomasia se convierte a un cristianismo de la peor ralea y termina, casi invariablemente, trabajando en un circo. A partir de ahí, la filmografía del comediante se precipitó en un abismo del que nunca más saldría.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El violetero&lt;/em&gt; es una de esas piedras en el derrumbe, una parodia, como casi todas las cintas de Germán Valdéz, pero sin la paciencia, el genio y la pericia de sus argumentistas de antaño. La década de los sesenta pintaba ya oscura para la trayectoria de uno de los iconos más populares de la historia de la cultura mexicana. Burlarse, sin alcanzar la sátira, de &lt;em&gt;María Candelaria&lt;/em&gt; no representaba ninguna osadía para entonces. Atrás habían quedado sus desafíos a Jorge Negrete y a la comedia ranchera, sus sátiras recalcitrantes contra y, al mismo tiempo, en honor de sus contemporáneos. Tin Tan era la única figura capaz de protagonizar lo que hubiera sido la sátira perfecta contra el cine mexicano de los cincuenta, pero nunca encontró ni a los argumentistas ni a los directores adecuados. No sé si en 1960 fuera todavía un imán de taquilla, pero a juzgar por toda su filmografía de la época, se intentaba revitalizar la fórmula paródica que había arrojado tan buenos resultados en el pasado, pero sin haber comprendido a cabalidad los motivos del éxito anterior.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El Tin Tan de Gómez Landero y Martínez Solares, sin omitir a Juan García, era un dolor de muelas en la solemne y católica industria del cine nacional, un atentado contra la espiritualidad y el buen gusto, una patada en los güevos del nacionalismo revolucionario. Tin Tan se burló de todos y su premio fue pasar a la historia, pero su castigo provino del mismo galardón. Convertirse en una estrella fue lo peor que le pudo pasar al artista mexicano porque, como tal, tuvo que ceñirse a los dictados del mercado y, finalmente, entrar en el aro del cine institucional. &lt;em&gt;El violetero&lt;/em&gt; es una de esas cintas de molde que afortunadamente, por ejemplo, Pedro Infante nunca llegó a filmar. &lt;em&gt;Suicidate mi amor&lt;/em&gt;, uno de los tantos churros pretenciosos que el cine ha producido en México, fue pensada originalmente para el ídolo de Guamuchil. Tin Tan la filmó, presa ya de un abotagamiento físico que en &lt;em&gt;El violetero&lt;/em&gt; hace impensable su vinculación con las damas jóvenes. La decadencia le llegó temprano, como a todas las estrellas de la época de oro, como a todas las estrellas de cine, pero nunca hubo un revival, un resurgimiento al estilo Hollywood. Murió lentamente en ese horno de churros en que se convirtió el cine nacional.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El violetero podría haber sido una parodia del indigenismo, pero se quedó en una simple y superficial defensa de los valores más cursis de la industria, como el respeto a las diferencias y la abolición de las jerarquías sociales. Sin embargo, detrás de esa "apasionada" defensa del orgullo indígena, presente en el argumento, se encuentra agazapada toda la hipocresía y la doble moral del regímen priísta. La enésima encarnación de Pigmalión que protagoniza la película junto con Tin Tan quiere transformarlo de un indio patarrajada en un gentleman de pipa y guante para demostrarle a su engreída hermana menor que todos los seres humanos somos iguales. La película pretende, inocentemente, abonar a esa tesis, pero su fracaso es tan rotundo que termina demostrando lo contrario: el indio debió transformarse para "igualarse" a su pareja. La uniformidad a la que hemos llegado en la actualidad proviene de la misma tesis: todos "podemos" ser iguales, si nos mimetizamos con los dominantes. La revolución de los sesenta instituyó el disfraz contrario, "todos somos indios, usemos morral," pero también devino en uniforme. El mundo intenta sobrevivir sin disfraces y conciliar las diferencias, pero, de eso podemos estar seguros, volverá a fracasar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-2551048703590041329?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/2551048703590041329/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/12/nuestro-ultimo-fracaso.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2551048703590041329'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2551048703590041329'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/12/nuestro-ultimo-fracaso.html' title='Nuestro último fracaso'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-7859698477410650003</id><published>2010-11-24T19:55:00.000-08:00</published><updated>2010-11-24T20:30:33.704-08:00</updated><title type='text'>¿A dónde irán las almas?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;He decidido reiniciar el diario de mis actividades cotidianas, sin el afán literario que antes me obsesionaba. Mi propósito actual es resumir pura y duramente la yerma trayectoria vital de un simple desempleado. Debo insistir en que nos soy estrictamente responsable de mi ocio, pero, además, me complace agregar que lo disfruto, aunque con cierta culpa. Seres abominables por muchas razones, a los que no quiero mencionar aquí, han contraído deudas y percances monetarios que pudieron haber evitado. A veces, casi siempre, mi convivio con ellos arroja como secuelas esas culpas de las que no logro liberarme. Es cierto que el trabajo no debe ser un martirio, mucho menos para un haragán como su servidor, que estudió letras con el único fin de justamente no complicarse la existencia, y con la secreta ambición, es urgente confesarlo, de convertirse en un escritor sin muchos adjetivos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta noche sé que quiero ser escritor, como otras, pero desde un mirador incómodo. Lo sé, justo en un momento de mi vida en que parece más difícil conseguirlo: ante la disyuntiva de trabajar o convertirme en una especie de paria social de la más rudimentaria ralea. Las ambiciones que en alguna ocasión me llenaron la cabeza, ahora mismo se alejan con premura. Es necesario renunciar al ocio para alcanzarlas, se me hace indispensable elegir una ruta o prescindir del viaje para siempre. Reconozco que el diagnóstico suena definitivo y fatalista, pero las circunstancias de un hombre en el umbral de su tercera década en el mundo me exigen oprimir un botón, a pesar de que sea el equivocado. Admito que podría ignorar el canto de las sirenas. Me he visto tentado a hacerlo y, de hecho, lo he conseguido durante casi tres años: las presiones, ciertamente blandas, las burlas, notablemente burdas, no han hecho mella en mi organismo como para salir corriendo a buscar empleo. Sin embargo, en las últimas dos semanas he revisitado las mañanas de la ciudad como quien se reconcilia con un viejo y malogrado amor. Este reencuentro me ha convencido de que salir al mundo por primera vez no cavará forzosamente la tumba de mis aspiraciones literarias, aunque implique un riesgo: el de sucumbir a la inopia general y desterrarme hasta el fin de los tiempos de la literatura. Tengo que confiar en mi perseverancia. No me queda de otra que salir a ensuciarme de mundo, sólo así, algún día, sabré de lo que estoy hecho.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-7859698477410650003?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/7859698477410650003/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/11/he-decidido-reiniciar-el-diario-de-mis.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7859698477410650003'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7859698477410650003'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/11/he-decidido-reiniciar-el-diario-de-mis.html' title='¿A dónde irán las almas?'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-4988889108806561718</id><published>2010-11-09T21:41:00.000-08:00</published><updated>2010-11-09T22:32:27.133-08:00</updated><title type='text'>El milagro de la memoria</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la literatura mexicana, los escritores secuestraron a los héroes y los encerraron en unas mazmorras de la colonia Roma: el terremoto se los tragó para siempre. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El testigo&lt;/em&gt; es un escritor, aunque, siendo estrictos, se trata más bien de un académico, "un oscuro especialista" en Ramón López Velarde. A tientas, desde las galeras de la poesía moderna, el narrador regresa al sabor de la tierra para recuperar la historia de un amor traicionado por la memoria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El testigo&lt;/em&gt; emprende un viaje apocalíptico a territorio cristero en donde se topa con los nuevos dueños de la comarca: el narcotráfico ha colmado el pueblo de sus recuerdos, pero nadie se dará por enterado hasta que salga en la televisión y  la civilización del espectáculo se declare auspiciada por el crimen organizado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Enamorada de sus ancestros, la novela se confiesa tradicional, casi realista; sin embargo, la materia "cristera" se resiste a las simplificaciones del realismo: cuando latinoamérica quiere imponer su rúbrica, Villoro convierte el realismo mágico en nostalgia: los milagros de López Velarde no obedecen a los postulados del realismo mágico, ni al dogma de lo real maravilloso; los milagros del poeta habitan la memoria secreta de los hombres.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Juan Villoro reinaugura la nostalgia en una literatura fascinada por el instante, dedicada casi exclusivamente a desenterrar a la patria. Esto no es una paradoja, la pulsión historicista de las letras mexicanas padece un severo enfisema coyuntural. La historia es una máscara para no estallar contra el patrón, ni parecer absurdamente viscerales. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Villoro se atreve a testificar contra la realidad mexicana contemporánea en defensa de su tradición literaria, el único rincón donde todavía respira el milagro de la memoria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-4988889108806561718?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/4988889108806561718/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/11/el-milagro-de-la-memoria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4988889108806561718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4988889108806561718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/11/el-milagro-de-la-memoria.html' title='El milagro de la memoria'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-4360060171817717327</id><published>2010-11-04T22:19:00.000-07:00</published><updated>2010-11-10T18:48:21.327-08:00</updated><title type='text'>El rosa y el negro</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El testamento&lt;/em&gt; es una comedia entre el rosa y el negro, entre rojos y catrines, entre mujeres que pueden despedazarse, pero nunca serán capaces de hacerse daño. La madura viuda de un cacique industrial de Tlalmanalco se disputa la herencia del finado con un vejestorio al que llama cuñada: en medio, un enérgico varón de pelo en pecho, adiestrado en la retórica de la lucha de clases, se debate entre los deberes y el deseo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Josefina Vicens, la escritora, no parece muy femenina en las fotografías disponibles en la red; sin embargo, a juzgar por su filmografía, dominó el universo femenino, como nadie en su tiempo. El discurso de la protagonista ilustra con eficacia el prototipo de la burguesa ociosa y dipsómana; pero lejos de condenarla, la película se entrega a sus encantos, como quien se inclina por la vida en detrimento de la muerte en el claustro matrimonial. La presencia estelar de Anita Blanch como la cuñada castradora y entrometida equilibra la frivolidad y el desparpajo del personaje principal.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Oda a la libertad, sátira contra los caciques de todos los tiempos, &lt;em&gt;El testamento&lt;/em&gt; rubricó, además, la carrera de un rostro cinemátográfico. María Elena Marqués cuenta apenas con un par de títulos sobresalientes; sin embargo, su hermosura en extinción, fotografiada en los años setenta, es capaz de redimir, por sí sola, esa larga cadena de petardos cinematográficos que se dedicó a filmar después de &lt;em&gt;La perla&lt;/em&gt;. Doña María Elena como Angélica es una venus ajada de inapreciable valor para los gerontofilos del mundo. Gonzalo Martínez Ortega, un cineasta entregado a la narrativa revolucionaria, la rescató del retiro para homenajearla con un personaje que parece diseñado a su medida: una viuda negra en espera del rosa desteñido de la felicidad a destiempo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-4360060171817717327?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/4360060171817717327/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/11/el-rosa-y-el-negro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4360060171817717327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4360060171817717327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/11/el-rosa-y-el-negro.html' title='El rosa y el negro'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-2504025398212658710</id><published>2010-11-03T21:41:00.000-07:00</published><updated>2010-11-04T18:05:45.267-07:00</updated><title type='text'>Polvo enamorado</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la lejana Rusia decimonónica, Fiodor huía de sus acreedores con la epilepsia en la maleta. El príncipe idiota no tiene nacionalidad. Es una novela eterna. En los burócratas que rodean al héroe nos reflejamos sus lectores, meros zánganos sin memoria que a la menor oportunidad olvidaremos el prodigio de su existencia por unas migajas de bienestar cotidiano; los sucios lectores que, a menudo, olvidamos que la vida está allí adentro, que todo lo exterior es un destello, apenas sutil, de los pantanos de luz que se ocultan en la novela. La novela lo es todo: ningún ser humano puede presumir de haber vivido si no ha leído LA NOVELA, si no conoce a Dostoievsky, el científico de la ficción, el precursor de la tragedia moderna, el narrador más grande de la historia de la humanidad, un narrador poseído por sus historias, pero capaz de ordenarlas hasta el extremo de la perfección; el único hombre sobre la faz de la historia que pergeñaba obras maestras para sobrevivir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El príncipe idiota es una historia de amor por el hombre. Myshkin es un imbécil porque todavía cree en la humanidad, porque la compadece. La ironía decimonónica del título se ha convertido fatalmente en una sentencia literal. En esta tierra huérfana de héroes, sólo un idiota puede enamorarse de los hombres, de los asesinos. "Los hombres matarán al hombre", vaticinaba Zenón de Elea en la obra negra de Marguerite Yourcenar. Fiodor descubrió la némesis del héroe de nuestros tiempos: la principesca mansedumbre del idiota no se lleva con nuestros héroes criminales, nuestros héroes de acción salpicados de sangre. En nuestro siglo, Rogoshin sería la estrella de la novela, el loco enamorado, el criminal perdido por una pasión gangsteril, enamorado de una mujer fatal nacida en la tundra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lejos de la novela policiaca, inventándola apenas, Fiodor perfila un héroe silencioso, un oidor amaestrado por el instinto para sufrir con los demás. La historia del universo le entra por un oído para no salirle nunca por el otro: cuando el príncipe se apasiona, la antigüedad vuelve a escribirse, el cristianismo se gana otra oportunidad sobre la tierra... pero los cristianos volverán a arruinarlo todo, volverán a sentirse superiores, querrán gobernar el mundo nuevamente, se organizarán para matar al hombre, para salvar sus almas del fuego eterno. El éxtasis místico de esos enfermos mentales se transforma en las manos del taumaturgo: el criminal se transfigura en alucinación mística, Rogoshin no es un hombre armado, sino un ángel exterminador, la bendición cristiana sobre los héroes, el premio a la mansedumbre del príncipe idiota.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-2504025398212658710?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/2504025398212658710/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/11/en-la-lejana-rusia-decimononica-fiodor.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2504025398212658710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2504025398212658710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/11/en-la-lejana-rusia-decimononica-fiodor.html' title='Polvo enamorado'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-1763763462221127584</id><published>2010-11-01T22:33:00.000-07:00</published><updated>2010-11-02T00:08:04.627-07:00</updated><title type='text'>El pájaro</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Barcelona: capital mundial del sexo sin amor. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los héores recorren las ramblas sin encontrar al amor de su vida, sin haber desentrañado aún el sentido de su existencia. Tres piezas fundamentales de la narrativa contemporánea se han inspirado en la vieja ciudad condal. Como si los catalanes no se dieran ya suficiente importancia, la literatura se ha servido de Enrique Serna, Alejandro González Iñarritu y Woody Allen para perpetuar en la memoria colectiva al ya de por sí inmortalizado señorío de Lionel Messi y compañía. Barcelona seduce a los perversos y finge entregarse a los incautos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La primera historia proviene de la estirpe de los amores contrariados y se engarza perfectamente con la segunda; la tercera es una tragedia monumental, contiene uno de los momentos más sorpredentes de la historia del cine. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Vicky Cristina Barcelona cuenta un menage a trois formidable entre una pareja de gachupines y una musa gringa de proporciones sacrílegas. La sangre erguida entrelaza las historias de un mecánico sudaca, un ninfómano argentino y un catalá dispuesto a matar por conseguir una erección satisfactoria. En una entrevista ya se ha acuñado el término viagrafía para la truculenta vida de Fernán Miralles, el catalá sin erección. Biutiful persigue a un héroe insólito, Uxbal, por los barrios miserables del Futbol Club Barcelona, el héore in extremis, al borde de la eliminación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tres historias para una misma ciudad. Messi, Xavi, Iniesta. Vicky Cristina Barcelona. Ferrán, Bulmaro, Kerlow. Uxbal, los chinos, los senegaleses. Trinidades para la posteridad. Tríos que presagian la independencia de Cataluña como una maldición: aves de mal agüero.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las ciudades nos pertenecen en la medida en que las habitamos, las historias también. Barcelona es el destino al que cualquiera aspiraría si se dedicara al futbol, la literatura o el cine. La meca de la nueva epopeya del hombre. El origen del mundo nuevo. Barcelona y la ciudad de México comparten más de un destino. La dominación española ha marcado ambos territorios de manera definitoria, aunque en Cataluña finjan hablar otro idioma. Mientras el colisionador de adrones sigue jugando a la ruleta rusa con el planeta, la literatura sigue planteándose la vida en términos sexuales. El falo se adueña de la casa como en una violación consentida a regañadientes. El amor ha enmudecido para dar paso a la eyaculación precoz, a la erección de un dios nunca mejor diseñado para tal empresa. No sé qué tanto los dioses todos no sean más que símbolos fálicos. Métaforas del palo encebado al que se le reza con fervor. El falo protagoniza todas las historias catalanas. Habla, sangra, se mete donde no lo llaman. Los avatares del pájaro corren peligrosas y sangrientas aventuras, se convierten en pistolas (métaforas bastante obvias), macanas y demás instrumentos punzocortantes; son estrellas de cine, pacientes en agonía terminal, dictadorzuelos parlanchines, juguetes desobedientes, hechiceros de alta escuela, doctorados en seducir gringas. Las mil caras del chóstomo se apoderan de la narración con la misma velocidad con la que los chinos se adueñan del mundo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tres caras tiene el destino: las tres son el rostro demacrado de un mundo con disfunción eréctil. Si los juegos olímpicos representaron la entrada de España al primer mundo (una flecha encendida, lanzada hacia un hermoso pevetero), el tríptico de la ñonga articulado en los últimos años puede significar el umbral hacia el reino de la falocracia donde sólo los hombres con suficiente densidad muscular podrán ejercer algún tipo de autoridad. La violencia de los soldados fundamentalistas, los narcotraficantes y hasta de algunos obradoristas proviene de su natural propensión a endiosar el palo. Los chingones de todas partes se enorgullecen de su virilidad cuando empuñan la metralla o el machete sin recordar la existencia de la emasculación. Cuando la suciedad contemporánea se harte de penetrar a la vida cotidiana con el gonorreico miembro de la indolencia, seguramente será innecesario seguir el noble ejemplo de un poeta como Jorge Cuesta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-1763763462221127584?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/1763763462221127584/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/11/la-novela-mexicana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/1763763462221127584'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/1763763462221127584'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/11/la-novela-mexicana.html' title='El pájaro'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8530422489765168507</id><published>2010-10-15T21:46:00.000-07:00</published><updated>2010-10-15T22:04:50.122-07:00</updated><title type='text'>Jugando al amor, sólo por jugar</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Quién crea que Gabo es una pluma inmortal, tiene todo el derecho a seguir viviendo en el engaño. La pluma más convencional de la historia de latinoamérica se atrevió a firmar, un año después de su consagración literaria, la cinta más ñoña de la historia del cine. Lo peor es que me gusta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Patsy estudia letras, como yo, pierde la virginidad con un casado, como yo... en fin, "juega al amor sólo por jugar"... y se quema de amor. !Qué romántico!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;!Gabo, más quemado no podías estar¡ Adoras al comandante, pero asististe a la boda de Slim Jr.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La carrera cinematográfica de Ofelia Medina se puede seguir en cablevisión sin ningún problema. He visto Frida, Muñeca reina, y Patsy, mi amor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Muñeca reina está basada en un cuento de ¿adivina? Fuentes. Enrique Rocha se obsesiona con una niña, cuyo espíritu termina por habitarlo, como en Aura más o menos, allá una anciana, aquí una niña, pedofilia, gerontofilia, cuál es la diferencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ambas películas son síntomas de una enfermedad que padecía el cine mexicano de entonces: boom latinoamericano. Contagioso, prolífico, premiado con el Nobel (suerte para la próxima, Carlitos), el boom asesinó el cine mexicano. La brecha entre populacheros e intelectuales se hizo tan inabarcable que incluso ahora nos sigue pesando. Intelectuales han criticado El infierno de Luis Estrada por ser "populachera". Si de eso pedía su limosna el cine mexicano. Basta de tomar partido por una postura. Cuál es la diferencia entre Pedro Infante y Carlos Fuentes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8530422489765168507?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8530422489765168507/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/10/jugando-al-amor-solo-por-jugar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8530422489765168507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8530422489765168507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/10/jugando-al-amor-solo-por-jugar.html' title='Jugando al amor, sólo por jugar'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8216191731232978604</id><published>2010-09-06T20:52:00.000-07:00</published><updated>2010-09-06T21:41:16.502-07:00</updated><title type='text'>¡Milagro!</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Las puertas del paraíso se abrieron para el cine mexicano: se abrieron con &lt;em&gt;El infierno&lt;/em&gt;, la nueva película de Luis Estrada. El &lt;em&gt;cachorro &lt;/em&gt;había inaugurado, diez años atrás, ni más ni menos que un auge inesperado de la cinematografía mexicana en el mundo que perdura hasta nuestros días. &lt;em&gt;La ley de Herodes &lt;/em&gt;presagiaba el fin de los viejos tiempos, había sobrevivido a la censura, se creía portadora de una buena nueva: en México se podía filmar sin miedo a la guillotina de Gobernación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy, las cosas han cambiado para peor, o eso quiere contarnos el director, amparado en la diaria maquinaria del Hades. El demonio se apodera de nuestras almas con absoluta impunidad. &lt;em&gt;El infierno &lt;/em&gt;amedrenta al espectador tanto como &lt;em&gt;No country for old men&lt;/em&gt;, la cinta dirigida por los hermanos Cohen, donde un psicópata se convierte en el dios omnipotente de los nuevos tiempos, la entelequia maligna que nos habita y se nos escapa sin previo aviso, de la que nadie puede huir. En México, el narcotráfico parece provenir de la misma ralea. Las miserables producciones de los hermanos Almada ya anunciaban el porvenir, pero como nadie en su sano juicio se atrevía a verlas, ignoramos sus augurios. Sólo hombres valientes y sabios como Enrique Serna, quien estaba obligado a chutarse esos churros de mal agüero por necesidad profesional, entrevieron las posibildades latentes en la figura señera del narco latino. En "Cine de narcos" o "Por nuestros hijos" alude a la creciente presencia del narcoterror en la vida cotidiana de nuestro México, snif snif. En sus novelas, además, introdujo la horripilante figura del narcopolicía con el comandante Jesús Maytorena, un típico judicial, por no decir, un típico macho mexicano, es decir, puñal de clóset, magalómano, psicópata, asesino impío, narcomenudista, pero, finalmente, hombre de familia, padre hogareño, celosísimo de las calificaciones de sus hijos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En su exploración del narcotraficante como héroe de acción, Estrada consigue exprimir la psicología del narco latino a los niveles del western o el cine de gángsters. &lt;em&gt;El Cochiloco&lt;/em&gt;, una de las ánimas del infierno, es un narco entrañable, el compañero, el amigo, las últimas consecuencias a las que podría llegar uno de los lacayos del comandante Maytorena en &lt;em&gt;El miedo a los animales&lt;/em&gt;. Los narcos son las estrellas del discurso oficial. Estrada emprende la sátira de ese discurso a extremos épicos. La epopeya satírica del pueblo mexicano contra sus gobernantes, contra el imperio de la narcorrupción: eso es &lt;em&gt;El infierno&lt;/em&gt;. La reelaboración de los pleitos a balazos entre &lt;em&gt;Los tres García&lt;/em&gt; bajo la égida del corrido en la camioneta. El odio ancestral de Caín contra Abel narrado mediante la estética gore de las mutilaciones. Los clásicos de nuestra cinematografía convertidos en congales de mal morir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El infierno&lt;/em&gt; puede ser la gota que derrame el vaso, la película fundacional de una nueva cinematografía. Así como Fernando de Fuentes inventó México con &lt;em&gt;All&lt;/em&gt;&lt;em&gt;á en el rancho grande&lt;/em&gt;, Luis Estrada propone, quizá sin conciencia, una nueva corriente cinematográfica: los narcos sustituirán a los charros en el imaginario nacional o, al menos, se les igualarán. La actitud, sin embargo, es muy distinta. &lt;em&gt;El infierno &lt;/em&gt;es una película destructiva, una apuesta artística contra la erección posible de un narco estado que termianaría destruyéndolo todo, una protesta fílmica contra nosotros mismos, contra nuestra propia violencia, contra nuestra propia sed de venganza.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8216191731232978604?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8216191731232978604/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/09/milagro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8216191731232978604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8216191731232978604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/09/milagro.html' title='¡Milagro!'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-45229268260090606</id><published>2010-09-01T22:07:00.000-07:00</published><updated>2010-09-01T22:59:32.342-07:00</updated><title type='text'>El silencio de los maestros</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Los escritores, pero sobre todo los cineastas, mexicanos, suelen retrasar indefinidamente sus conversaciones con el lector/espectador. Las plumas que te encuentras en los suplementos culturales (¡¿todavía hay!?), las revistas literarias o, inclusive, la televisión (plumas con voz y rostro en alta definición) se reservan los grandes momentos de lucidez o inspiración para su obra personal (aunque siempre tendremos a Villoro). Los cineastas, en cambio, no son afectos a conceder entrevistas, además, queda poca gente a la que le interese interrogarlos, y es aún menor el grupo de personas capacitadas para la empresa. Son tiempos oscuros, demoníacos, en espera impaciente de una miserable luz, otra que al final de cuentas resultará tan vana como las anteriores. Nuestros héroes vivos se agotan. Por eso era tan importante &lt;em&gt;El atentado&lt;/em&gt;. Esta generación se había privado de ir al cine para presenciar un estreno de Jorge Fons. Algunos esperábamos, ingenuamente, que la agudeza, la intuición, la sensibilidad del director impregnara lo que suponíamos una obra maestra, su regreso triunfal a las carteleras cinematográficas, la confirmación de que lo recuperaríamos para no perderlo nunca más. El duelo por su fracaso no es tan sólo el duelo por una obra fallida, por un intento cebado, sino por la sumisión de la que su cinta es muestra: sumisión a sus preferencias políticas. Quienes sabíamos de su militancia obradorista esperábamos una película crítica contra el régimen, incluso militante; pero su compromiso se expresa de una manera tan burda, tan ramplona, tan miserable, que la frase final más que un guiño es una puñalada. No esperaba que su crítica al calderonismo se redujera al nivel de la televisión mexicana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dónde está el Jorge Fons que desentrañó los instintos más recónditos de la burguesía y la clase media mexicanas en el episodio "Nosotros" de la película colectiva &lt;em&gt;Tu, yo, nosotros. &lt;/em&gt;Dónde quedó el Fons de "Caridad", capaz de retratar o, me atrevo, inventar la miseria como sólo los italianos sabían hacerlo. ¿Quién filmó entonces &lt;em&gt;Los albañiles &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;El callejón de los milagros?&lt;/em&gt; Me senté a esperar a esa dupla encantadora, terrible, critica, autocritica, sensible, catártica, popular, que nos heredaron los años setenta, esa gran década de nuestro cine. Fons y Leñero inventaron una sociedad tan verosímil que la creemos retrato. Su conjunto había sido tan eficaz que dos miserables películas, realizadas entre un período de veinte años, nos habían hecho abrigar esperanzas en la resurección del cine nacional. En mi vida vuelvo a creer en un artista mexicano. A punto del malinchismo más recalcitrante, me dedicaré a construir una jeremiada, entonaré un sentido réquiem por mis maestros. Éso es lo que Leñero y don Jorge pasaron por alto. Muchos de sus seguidores no podemos tomarnos un café con ellos los fines de semana, no aspiramos siquiera a que nos nieguen el saludo. Nuestro diálogo con ellos se da en las salas cinematográficas, en el ágora emocional, como diría Enrique Serna, donde algunos espectadores buscamos la conmoción, el ejemplo, la seña, el anzuelo para seguir intentándolo. ¡Qué lástima que los creadores intelectuales de la obra, las firmas pesadas en &lt;em&gt;El atentado&lt;/em&gt; hayan renunciado (la nuestra es una era de renuncias) a dialogar con sus discípulos desconocidos! ¡Qué pena que cuando más necesitamos sus palabras, hayan preferido callar!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-45229268260090606?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/45229268260090606/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/09/el-silencio-de-los-maestros.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/45229268260090606'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/45229268260090606'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/09/el-silencio-de-los-maestros.html' title='El silencio de los maestros'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-7847629521363128236</id><published>2010-08-31T21:42:00.000-07:00</published><updated>2010-08-31T22:41:56.344-07:00</updated><title type='text'>La patria asesina</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la película más cara de la historia de nuestro cine, Mario Zaragoza interpreta a un asesino a sueldo, un cobarde que se envuelve en la bandera para apuñalar a un borracho insignificante e indefenso. La patria es un asesino. La patria asesina.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El atentado &lt;/em&gt;es un crimen de proporciones menores, pero un crimen al fin. No es un crimen sabroso. No amamos a los criminales, a los artífices de esa bazofia. NO. No podemos amarlos. No se dan a querer. Nos venden cinematografía y nos salen con ensayos, bocetos, proyectos, galeras, pruebas de vestuario. Es increíble suponer que la última película de Jorge Fons (quizá lo sea) está terminada. Algo falló. No hay un solo artista detrás de esa obra. No hay un artesano. No hay, siquiera, un vil mercenario de la industria del entretenimiento. Me temo que ni los responsables de &lt;em&gt;Gritos de muerte y libertad&lt;/em&gt; lo habrían hecho peor. ¿A dónde hemos llegado en el cine mexicano? Si la película más importante del año, si el producto esperado durante meses decepciona de tal manera, entonces hemos perdido toda esperanza. El cine mexicano está muerto y, por lo tanto, México ya no existe. Respira, pero ha muerto irremediablemente. Ha muerto su espíritu. No exagero. El arte es el espíritu de una nación. Si los artistas mexicanos no son capaces, ni en este año, ni con estos símbolos, de resucitar una patria exánime, entonces nadie podrá. México ya no existe. Es oficial. Estamos en el proceso de asimilarnos a la decadencia norteamericana. No tenemos redención. Nos iremos de este mundo como un apéndice pintoresco de los gringos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Porque los gringos también están muriéndose. El auge de las series norteamericanas no rinde más que las cuentas de una decadencia anunciada. La decadencia de un imperio siempre resulta apasionante. Ahí está el ejemplo romano para comprobarlo. México nunca fue un imperio, a pesar de Iturbide, por lo que su decadencia no es más que un triste remedo de la decadencia norteamericana. Un chiste mal traducido, eso es nuestro país. Pero no nos rindamos, todavía nos queda la esperanza de que los microempresarios del "Che" hagan la revolución. No seamos pesimistas, ni los igualemos con el imbecil de infausta memoria que pretendió asesinar a la patria (porque don Porfirio era entonces la patria) con un insulso puñetazo en la cara. Su destino no tendría porque ser el nuestro: "Si ustedes supieran cómo batallábamos para salir adelante. Y que yo recuerde nadie se quejó ni una sola vez. Ni siquiera mis hijas, que según iban creciendo tenían que ayudarme en la casa. Porque sin necesidad de palticarlo entre nosotros, todos en la familia estábamos de acuerdo en que lo importante era Arnulfito. Nadie lo envidiaba porque tuviera una pieza para él solo, mientras que los demás dormíamos amontonados. Queríamos que se puliera. Que se prepara. Que un día se convirtiera en abogado. Y ya entonces nos sacaría de pobres..." (Álvaro Uribe, &lt;em&gt;Expediente del atentado&lt;/em&gt;, México: Tusquets, 2007, p. 95)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ése es el espíritu de Arnulfo Arroyo, el protagonista de la película, un mantenido, un petardo, una esperanza sin cuajar: una metáfora de nuestro país, qué digo metáfora, un retrato hablado de nuestra patria. Tal es la materia prima con la que los guionistas de &lt;em&gt;El atentado&lt;/em&gt; se suponía que debían trabajar; pero, como siempre, la miopía, la indolencia, el servilismo intelectual de la industria cinematográfica, tomó el camino fácil. El pretexto será el de siempre: es imposible reproducir una novela en dos horas. ¡No, imbéciles de mierda, no! No se trata de reproducir la novela, se trata de leerla, de interpretarla, de contar, con la fuerza de la imagen, la cita anterior, por ejemplo, de convertir las palabras de esa madre en un discurso audiovisual. De eso se trata. Si no lo entienden así, no veo por qué se dedican al cine. Si no conciben la adaptación de esa manera, no veo por qué eligieron una novela como ésa para filmar. Si no saben hacer cine, no me explico por qué demonios se gastan el dinero del erario público en experimentos, en intentos, en buenos propósitos. ¿Creen acaso que producir una cinta anticalderonista patrocinada por el gobierno de Calderón es un mérito en sí mismo? ¡Qué transgresores! Los felicito. Las pedradas a los ajolotes les salen muy bien. Temo informarles que Calderón no es, todavía, ni la sombra del miembro más gris del gabinete porfirista. Han elegido un enemigo enclenque. Vicente Leñero debería avergonzarse de firmar una obra digna de un pordiosero intelectual. En lugar de simplificar al extremo la historia, cifrando en la administración calderonista todo un siglo de iniquidades, mírense en el espejo. Don Jorge, don Vicente, cuál es su responsabilidad en la ola de mierda que nos baña. ¿Ninguna? No han vivido casi tanto como el Partido Revolucionario en este territorio. ¿No son ustedes mexicanos? Extraño la autocrítica. Extraño la lucidez de la experiencia. Don Vicente, ¿sigue siendo el mismo del golpe a Excelsior? ¿No ha pasado nada más en su vida durante los últimos seis lustros? Lo lamentaría, pero, quizá, así me explicaría por qué a este país, nuestro país, se lo está llevando la chingada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-7847629521363128236?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/7847629521363128236/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/la-patria-asesina.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7847629521363128236'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7847629521363128236'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/la-patria-asesina.html' title='La patria asesina'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-6066136999895518951</id><published>2010-08-28T22:09:00.000-07:00</published><updated>2010-08-28T23:24:01.033-07:00</updated><title type='text'>La invención de México</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hacia mediados de los años treinta, en un territorio dividido, como siempre, entre jacobinos y guadalupanos, a Fernando de Fuentes se le ocurrió inventar un país, lo llamó México. Unos años antes había comenzado a concebirlo en cintas como &lt;em&gt;El prisionero trece&lt;/em&gt;, donde Emma Roldán solicita clemencia para su hijo, un revoltoso a punto de ser fusilado como Dios manda. Sus primeros tres filmes han maravillado a los revisionistas porque descubrieron en ellos un agudo retrato de la sociedad mexicana. No es un retrato, es una invención, una mentira tan grande como &lt;em&gt;Allá en el rancho grande&lt;/em&gt;, pero más verosímil. &lt;em&gt;Vámonos con Pancho Villa&lt;/em&gt; es tan falsa como María Félix en &lt;em&gt;La devoradora&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;La mujer sin alma&lt;/em&gt;. Fernando de Fuentes inventó el siglo veinte mexicano y nadie recuerda ni su nombre. La cinematografía no es un pasatiempo. Basta de manosear el verbo "entretener". Las películas no son entretenimiento. Si alguien quiere darse cuenta, la filmografía de nuestros próceres es la única sobreviviente del naufragio revolucionario. Dentro de quince días, tendríamos que gritar hasta desgañitarnos "Viva el Indio Fernández", "Viva Julio Bracho", "Viva de Fuentes", "Viva, carajo, por dios, Ismael Rodríguez". Ellos inventaron este país. El resto es mala literatura. Administradores que vienen y van. Justo cuando Fernando de Fuentes estaba inventando un país, Lázaro Cárdenas le entregó la presidencia a un mocho impresentable como Manuel Ávila Camacho. Los cineastas tuvieron que venir al rescate.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No me digan que Emilio Fernández le lamía las suelas a los gobiernos revolucionarios. Ellos, los cachorros de la revolución, no movieron una neurona por este país. Todo se lo debemos a los artistas: Vasconcelos y sus apóstoles. Nada le debemos a Cárdenas, ni un poco a Obregón, qué me dicen de Miguel Alemán, (ése hasta a deber nos queda). El arte no es sólo la única realidad posible, es la realidad indispensable para México. Sin nuestros murales, sin nuestros libros, sin nuestras películas, qué seríamos, ¿el mayor exportador de telenovelas en el mundo?, ¿el proveedor número uno de frijol para los Estados Unidos?, ¿algo más?, ¿un paraíso turístico?, ¿están seguros de que Acapulco es un paraíso?, ¿no será que eso también lo inventó el cine? No nos hagamos pendejos, la economía sólo le importa a los economistas, y así está muy bien. Preocupémonos por el arte. Qué va a sobrevivir de nuestra época, de los últimos treinta años de crisis económicas. Las ficheras, los narcotraficantes (otra invención del cine), los charolastras, la clase media: puras mentiras. Sin embargo, los cineastas mexicanos contemporáneos no nos saben mentir. No nos gustan sus mentiras porque no dicen mentiras. !Son taaaaan honestos¡ Aún así, muy a su pesar, han creado una mentira más: lectores de &lt;em&gt;La jornada&lt;/em&gt;, una sociedad civil que se organiza (mentira monsivaíta), barbas indignadas porque Vicente Fox mochó el águila del escudo nacional. Mientras nuestros próceres nos cuentan en sus filmes que los mexicanos de los cuarenta y cincuenta se partían la madre por su país (una falsedad, insisto), mientras los habitantes de aquellas mentiras vivían atormentados por las pasiones, por las causas, por la patria, los lectores de &lt;em&gt;La jornada&lt;/em&gt; nos vemos en el espejo de la avenida México - Coyoacán y decimos: "¡Ah, mira, el tren ligero, ah, mira, los puentes peatonales de CU!", y nada más. En el cine mexicano actual se extraña al personaje, punto, sea héroe, antihéroe, villano, cómico, farsante, narco, rumbera. El cine mexicano contemporáneo nos cuenta la historia de ¡nadie! ¿Quién es el protagonista de &lt;em&gt;Lake Tahoe&lt;/em&gt;? Pues, .... un chavo. ¡Ah! y ¿quién es la protagonista de &lt;em&gt;Las buenas hierbas&lt;/em&gt;? Obvio, una chava. ¿Un chavo, una chava? ¿Creen los cineastas contemporáneos que se pueden permitir contar las vidas de seres infrahumanos? Los protagonistas de esas películas no hacen nada. Hasta los Lumiere entendieron que tenían que filmar a un tipo con una manguera en las manos por lo menos. Odio el cine mexicano, lo odio por películas como ésas, que pretenden que su inopia merece dos horas de nuestro tiempo. Ni madres, la inopia no es cinematográfica. Demuéstrenlo. Demuéstrenme que su pereza mental es digna de una historia como la nuestra. Demuéstrenme que su abulia dramática es merecedora de un sitio entre los orfebres que se quebraron la cabeza por darnos patria. ¿A quién debo admirar que no se apellide García Bernal? ¿Quién más es un dios del tamaño de Diego Luna? ¿Quién tiene menos fiaca que los Cuarón? ¿González Iñarritu? Sin Gael su cinta sería bazofia. ¿Guillermo Arriaga? Dió clases en la ibero, por favor, qué podemos esperar del maestro de las creadoras de &lt;em&gt;Cuando me enamoro se detiene el tiempo&lt;/em&gt;, en serio les dió clases. María Novaro, el resto, el largo etcétera, ni siquiera existen. Sus películas duran medio día en las carteleras y poco más en las salas. Obtienen -0.5 de audiencia en la televisión. Alguien, entonces, tiene que estar inventando el México actual. Evidentemente, ellos no lo están haciendo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;California. Sony. Fox. Universal. Pixar. Hollywood.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;México, D.F. San Ángel. Miramontes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Quién ganará?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-6066136999895518951?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/6066136999895518951/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/la-invencion-de-mexico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6066136999895518951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6066136999895518951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/la-invencion-de-mexico.html' title='La invención de México'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-881933367971781717</id><published>2010-08-26T21:36:00.000-07:00</published><updated>2010-08-26T23:12:13.727-07:00</updated><title type='text'>La modestia del cine mexicano contemporáneo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Modestos: así son la mayoría de los cineastas mexicanos contemporáneos. Casi ninguno de ellos se atreve a pisar los terrenos de la tragedia o la comedia con todas sus letras. ¿Serán unos consumados ignorantes, incapaces de distinguir entre ambas maneras de dramatizar una anécdota o simplemente estamos ante la "inhibición patólogica del hombre contemporáneo" que describe Enrique Serna en ensayos como "La fisura del témpano" o "La pena sabrosa"? Según el narrador, el culto a la salud está íntimamente ligado al consumo de drogas en tanto ambas prácticas se proponen eludir cualquier forma de sufrimiento; asimismo critica la postura de muchos espectadores que rehuyen la catarsis cinematográfica porque no quieren deprimirse más de lo que, según ellos, ya los deprime la vida real; para estos "cobardes emocionales", el cine no es sino un sucedáneo de las drogas, el remanso semanal donde no se requiere ni pensar ni sentir absolutamente nada desagradable, nada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los realizadores cinematográficos nacionales suelen abordar temas espinosos sin reparar en las propiedades enervantes que su público natural le concede al arte que los ocupa. Esto explica fácilmente los fracasos en serie que desfilan por la taquilla semana a semana. Es indudable que nuestro cine contemporáneo quiere ser todo menos complaciente, y lo logra; sin embargo, el fracaso del cine mexicano no se reduce a sus magros ingresos, sino que alcanza la estructura misma de las cintas. El cine mexicano lee de lejitos, le teme a la literatura o la ignora flagrantemente. Algunos incluso pretenden despojar al cine de toda relación con lo literario. La literatura, para muchos no es una fuente, sino a lo mucho un adorno: libros por aquí, citas de fulano por allá, pero casi nunca una idea proveniente de la lectura. De hecho, pedirle un cine de ideas al cine mexicano es pedirle demasiado; pero el conflicto encierra una tara aun más terrible: la mayoría de los cineastas mexicanos, que se pretenden directores, no tienen la menor idea de lo que significa una puesta en escena. Los fotógrafos son notables, los actores hacen, como siempre, lo que Dios les da a entender (pocos, francamente, se inspiran en el set), los técnicos sacan el trabajo dignamente, pero los directores, los capitanes del barco, pasan por alto su principal función: la dramatización. La mayoría de los directores está involucrada en el proceso del guión al grado de que muchos, más de la cuenta, firman como artífices del mismo. El pecado en el que incurren muchos realizadores (creerse genios renacentistas, capaces de escribir, dirigir, editar, musicalizar y actuar sus propias películas), el síndrome de Woody Allen que cunde en los pasillos del CCC y del CUEC, según chismes muy bien informados, es un mal indeseable que se ha dispersado por toda la industria como la peste búbónica en la Edad Media. ¡Así no se puede trabajar! María Novaro, por ejemplo, obviamente no está versada en teoría dramática; de lo contrario, &lt;em&gt;Las buenas hierbas&lt;/em&gt; no cojearía del mismo pie del que cojean otras muchas cintas ganadoras, incluso, de premios internacionales, como &lt;em&gt;Lake Tahoe&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Daniel y Ana&lt;/em&gt;. Todas ellas padecen la misma enfermedad, el susodicho síndrome neoyorquino, la cutre pretensión de hacerlo y serlo todo, como si los genios egresaran de las escuelas de cine. Su aversión a contar una historia no es tan condenable como su incapacidad para contarla. La literatura es un ingrediente del séptimo arte, no su competencia como algunos creen. Si lo creen se debe principalmente a que, quizá sin conciencia, en el fondo no conciben al cine más que como un entretenimiento, exactamente igual que la gran mayoría de los espectadores que los desdeñan en las taquillas. Una cruel paradoja. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los responsables de las películas citadas anteriormente se preocupan con razón por la música de la cinta, por la paleta de colores, por la dirección de arte, por las actuaciones, pero arrumban a la literatura en el rincón de la muñeca fea porque, insisto, ellos, claro, están filmando una peli, ¿ves?, no son novelistas, ni mucho menos poetas (con la obvia salvedad de que se sienten poetas visuales). Consideran, seguramente, que los novelistas y los guionistas a veces coinciden pero no tienen mucho que ver; asumen, seguramente, que el cine no requiere de minucias literarias porque obedece a su propia lógica, sigue su propia narrativa. Sin duda, las imagenes pueden narrar o argumentar sin necesidad de palabras ni personajes, pero ninguna de esas películas ha optado por el silencio verbal, ninguna de ellas ha prescindido de la categoría "personaje"; luego entonces hay un trabajo literario, dramático, por realizar. La dramatización exige seguir o romper ciertas reglas, algo que nunca ocurre durante dichos filmes. Son, curiosamente, cine evasión, como  cualquier blockbuster hollywoodense del más alto presupuesto; la diferencia estriba en que nuestras películas no quieren evadir la realidad sino que la endiosan, evadiendo por consiguiente todo drama, todo exabrupto indigno de la rutina que condenan, alaban o simplemente fotografían. La comedia, evidentemente, ni siquiera ronda por sus cabezas; sólo admiten el humor espontáneo, el sentido del humor que, naturalmente, la vida cotidiana quiera brindarles. Cualquier otra irrupción les parecería artificial, melodramática, falsa. Ésta es su principal ceguera. De tanto escuchar de cine verdad, neorrealismo y ficción documental, se han creído que la vida real puede filmarse a sí misma, y por sí misma ser interesante; han renunciado, por lo tanto, a su tarea primordial, &lt;strong&gt;la creación de una realidad llamada ficción, la única realidad posible en el mundo&lt;/strong&gt;, se han creído, cándidos ellos, que la realidad ya existe.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-881933367971781717?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/881933367971781717/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/la-modestia-del-cine-mexicano.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/881933367971781717'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/881933367971781717'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/la-modestia-del-cine-mexicano.html' title='La modestia del cine mexicano contemporáneo'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-7725526149172864552</id><published>2010-08-24T22:40:00.000-07:00</published><updated>2010-08-24T23:43:01.149-07:00</updated><title type='text'>Fotos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El domingo vi &lt;em&gt;Las buenas hierbas&lt;/em&gt; en la Cineteca. Sabía a lo que iba y sin embargo me arrepentí. La película es bellísima. La belleza no es exactamente una virtud en una cinta. Me temo que no elogiaré a nadie. Si acaso al fotógrafo, Gerardo Barroso, pero a quién engaño. No sé nada de cinematografía en realidad. Así que me centraré en el guión. ¿Quién es Dalia? ¿De qué vive? ¿A qué se dedica? Tengo la impresión de que no entendí esa parte, aunque cabe la posibilidad de que nunca quede claro para nadie. Creí entender que la mantenía su padre. A saber. Sospecho que María Novaro no supo contar el dolor. Supongo que no es fácil. La hazaña oscilaría entre &lt;em&gt;Gritos y susurros&lt;/em&gt; o algo más modesto, una película mexicana cualquiera donde una mujer esté condenada a muerte. Pienso en &lt;em&gt;La agonía de ser madre&lt;/em&gt;, donde Marga López padece un &lt;em&gt;via crucis&lt;/em&gt; emocional para no revelarle a su familia la terrible enfermedad que la consume (¿hipertensión?). La cinta es de los años sesenta, pero tampoco logra contar el dolor porque su intención, finalmente, es amonestar a los vástagos para que valoren a sus madres. Vil chantaje, pero Marga se ve preciosa. Ofelia Medina interpreta a la madre enferma de la protagonista en &lt;em&gt;Las buenas hierbas&lt;/em&gt;. También se ve linda, pero poco importa cuando la película no logra su cometido original. No transmite el dolor. Quizá el fracaso se debe a un personaje protagónico plano, sin sueños, sin expectativas, atorado en una etapa sorda de su existencia, mera comparsa de la agonía materna. ¿Quién era Dalia?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dalia no es nadie. Pertenece a una generación vacía, sin ilusiones, sin futuro, pero sospecho que ése no es el propósito del personaje en la película. ¿Qué clase de mujer quiere mostrarse en la figura de Dalia? Una de las primeras escenas me ilusionaba. Dalia declara: "No quiero ser mujer de un solo hombre", pero tal declaración de principios, que daría para toda una película, se reduce a un insulso affaire con un tipejo al que conoce en un cine. Cuando salió &lt;em&gt;Sin dejar huella&lt;/em&gt; alguien acusaba a María Novaro de dejar muchos cabos sueltos. El romance entre Dalia y el tipejo es uno más en la lista. Dalia es una mujer libre, eso está claro, pero no aporta nada a la mitología femenina en el cine. Si un cineasta se tarda diez años en concebir una obra fallida como &lt;em&gt;Las buenas hierbas&lt;/em&gt; estamos en problemas. ¿Qué quiere contar María Novaro? Los detalles no cuentan; aluden, sugieren, pero no cuentan. ¿Qué le falta a la película? Un golpe. Un golpe dramático que no requiere del estruendo ni de la obviedad, es simplemente un golpe. Dalia es un personaje chato, incapaz de dar ese golpe. Por eso la película no impacta, no impresiona. Tal vez conmueva hasta la médula a personas identificadas con la enfermedad, pero el cine no requiere que sus espectadores padezcan en la realidad lo que los personajes sufren en la ficción. La magia del cine consiste, precisamente, en vincular lo disperso, en transportar a un individuo común al drama de la pantalla. María Novaro no nos lleva de viaje al dolor, nos enseña fotos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-7725526149172864552?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/7725526149172864552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/fotos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7725526149172864552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7725526149172864552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/fotos.html' title='Fotos'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-2621736557450946098</id><published>2010-08-19T22:43:00.001-07:00</published><updated>2010-08-19T23:16:25.647-07:00</updated><title type='text'>El templo del saber</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La Escuela Primaria "Machtiteopan", ubicada en la avenida Xochitlán, no me acuerdo si norte o sur, me enseñó la nostalgia. En sus muros, manchados con remedos a escala cutre del muralismo mexicano, seguramente contraje esta propensión ingrata a la melancolía. El gran edificio vertical donde cada piso representaba un grado más, quizá otra intolerable influencia capitalista, marcó buena parte de mi infancia y juventud. Nunca fui feliz entre esas cuatro paredes, pero las añoro. En ellas nació mi pasión por la historia de México, por sus símbolos, por el águila, por la serpiente, indirectamente, paralelamente, por el cine, por el melodrama, más bien, por la ficción, por la puesta en escena, qué ha sido México sino una puesta en escena donde por obvias razones Pardavé tiene la misma importancia que Benito Juárez. En la Ciudad Universitaria de México me reencuentro con aquel templo del saber, ampliado, embellecido, elevado al infinito, la Universidad es infinita no por sus haberes o falencias sino por lo que implica, el mismo universo en un sólo lugar, en un punto aparentemente inmóvil pero que se mueve junto con la historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Buster Keaton&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Por qué desapareció el cine mudo? La posibilidad de sincronizar imagen y sonido no me parece suficiente excusa para prescindir de las películas silentes, aunque pensándolo bien, seguramente lo que extraño es la magia, la belleza de lo recién creado, otra nostalgia por el edén irrecuperable. &lt;em&gt;The cameraman&lt;/em&gt; no es sino un típico héroe de la comedia silente: torpe, miserable, romántico incurable, estoico en el amor, pícaro en mucho de lo demás, con algo de audacia y mucha temeridad. Siempre he querido ser como Buster o Chaplin, un tonto al que la cinematografía premia por su inocencia, pero como ya no queda nada inocente en mi interior, desde hace mucho tiempo, (otra nostalgia), me conformo con ser "un mosntruo feliz", un idiota en el mundo de los altos coeficientes intelectuales, o mejor, un psicópata anarquista como los que gobiernan el mundo, pero con sentido del humor. Si los Marx gobernaran el planeta, sería un desastre parecido, pero, oh, qué divertido, qué intenso, la sangre nos sabría menos amarga.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-2621736557450946098?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/2621736557450946098/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/el-templo-del-saber.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2621736557450946098'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2621736557450946098'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/el-templo-del-saber.html' title='El templo del saber'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-1349906530357933819</id><published>2010-08-18T21:51:00.000-07:00</published><updated>2010-08-18T22:32:08.352-07:00</updated><title type='text'>Sigamos engañando al corazón</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La escritura de este diario me está costando muy cara. Poco a poco voy descubriendo mi insoportable falta de personalidad. ¿Hasta cuándo dejaré de ser un remedo de ser humano?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me gustan los días como hoy, mucho calor pero cielo encapotado. Puede uno andar en la calle sin cubrirse demasiado y al mismo tiempo sin asolearse. Son días perfectos con refrescantes lluvias vespertinas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En realidad hoy no hice nada más que ver futbol y leer un poco.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Revancha,&lt;/em&gt; la película de Alberto Gout, portagonizada por Ninón y David Silva, realmente no aporta nada a la mitología del género, sólo unos números musicales padrísimos con Toña la Negra cantando como una diosa. Qué guapa era, además. Me choca un poco que siempre salga de chacha de las rumberas. En una escena de la película, David Silva la manda a empacar las maletas de Ninón, como si una triste jinetera ganara más que una cantante. En fin, la verdadera estrella de la cinta es Agustín Lara no sólo porque se trata de un contundente homenaje en vida donde se tocan muchas canciones suyas, sino porque el propio Flaco aparece como el eterno enamorado de Ninón. Lara se complacía en dar lástima así que el personaje le quedaba como anillo al dedo. Pobre, al final se sacrifica por la cubana y termina derrumbándose, en calidad de cadáver, en su piano forte. Como un héroe romántico. Tal cual. Eso ya era ridículo, supongo, a principios de los cincuenta, donde ya comenzaba a verse a los flemáticos como enfermos intratables más que como paradigmas. No faltaba mucho para que Marlon Brando y James Dean impusieran su efigie como el nuevo ejemplo a seguir para muchas generaciones. Pobre Lara, era muy simpático, a pesar de todo. Revancha, qué canción, me gusta mucho, me gusta incluso en la horrenda voz de La Doña.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-1349906530357933819?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/1349906530357933819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/la-escritura-de-este-diario-me-esta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/1349906530357933819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/1349906530357933819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/la-escritura-de-este-diario-me-esta.html' title='Sigamos engañando al corazón'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-6212803812381316188</id><published>2010-08-17T22:21:00.000-07:00</published><updated>2010-08-17T22:54:45.091-07:00</updated><title type='text'>Laberintos de sangre o católicos por el derecho a reprimir</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Nunca podré siquiera acercarme a Guillermo Sheridan. Ya sé que no debería compararme abiertamente con nadie, pero con sinceridad me digo que no hay manera de seguir escribiendo un blog cuando la genialidad de otro es tanta; sin embargo, como soy un cínico profanador, continuaré maldiciendo mi falta de talento en las páginas de blogger.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La autoestima católica&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ha sido una jornada llena de sobresaltos, de entrada por las reacciones de la comunidad católica en los medios ante el fallo de Las Supremas (como se les conoce desde ahora a los miembros de la Tremenda...) No hay duda de que en México la religión católica sigue creyéndose única e incuestionable, la religión y no los católicos, porque en nombre de ella emiten sus juicios la mayoría de los nuevos abominadores de la Corte. Sospecho que los católicos nunca aprederemos a respetar las creencias de los otros, sería mucho pedir para una fe que proclama el amor al prójimo como a uno mismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Astucia: la banda de los hermanos de la hoja.&lt;/em&gt; La película&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace mucho tiempo escuché en algún lado que la adaptación cinematográfica del clásico de Luis G. Inclán no era tan mala, a pesar de ser una producción mexicana de la década de los ochenta. El filme, dirigido por un tal Mario Hérnández a quien reconozco por los créditos de alguna cinta de Vicente Fernández, recurrió a la voz y figura de un Antonio Aguilar, que, ante la imposibilidad de parecer de veinte a sus sesenta y tantos, heredó a su hijo homónimo el rol estelar de Lorenzo Cabello, alías Astucia. La película incluye además de a la Chiquitibum (justo un año antes de su consagración en el mundial de México) una larga lista de etcéteras entre los que cabe destacar unos diálogos aparentemente muy fieles al texto original y eficazmente reproducidos por los actores. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La historia es apasionante, cuenta una serie de venganzas y traiciones entre las que a menudo se cuela el nombre del dictador más odiado de nuestra historia. Sin duda, las aventuras de los hermanos de la hoja (creo que se refiere tanto a la hoja del tabaco como a la de la espada) nos remiten a muchos de los episodios que actualmente pueblan las primeras planas de los periódicos, pero también, y ante todo, nos muestra, quizá, la génesis de nuestra descomposición: en el momento en que las leyes dejan de servir para todos, los hermanos de la hoja deciden tomar la justicia por su propia mano, en principio con buena fe, pero paulatinamente transformándo su hermandad en un laberinto de sangre del que nadie, ni siquiera un héroe, podrá salir jamás.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-6212803812381316188?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/6212803812381316188/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/nunca-podre-siquiera-acercarme.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6212803812381316188'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6212803812381316188'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/nunca-podre-siquiera-acercarme.html' title='Laberintos de sangre o católicos por el derecho a reprimir'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-2524923313177198905</id><published>2010-08-12T22:36:00.000-07:00</published><updated>2010-08-12T23:01:24.954-07:00</updated><title type='text'>Fuchi. El mundo apesta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Sospecho que eso de las cabañuelas es el mito más cierto de la historia de la humanidad. Tal vez nadie lo recuerde, pero los primeros días de enero fueron un infierno pluvioso que, según la teoría de las cabañuelas, termaría reproduciéndose durante todo el año. Ha vuelto a llover de forma infamante y yo, así, no puedo salir de mi casa. Necesito un impermebale. Me urge un impermeable, porque si los festejos del Bicentenario, que planeo reseñar aquí, van a estar pasados por agua, prefiero una y mil veces verlos por televisión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Raíces&lt;/em&gt;, la película de Benito Alazraki basada en los cuentos de &lt;em&gt;El diosero&lt;/em&gt;, de Francisco Rojas González, contiene una joya de la idiosincrasia nacional. El capítulo o episodio denominado "El tuerto" cuenta la historia de un pobre y pusilánime niño yucateco que tuvo la desgracia de quedarse tuerto. Los niños de su edad lo desprecian y se burlan de él, además de endilgarle supuestas maldiciones debido a su condición de tuerto; pero eso es normal, porque los niños, según la madre del minusválido, quien funge como narradora del episodio, son crueles por naturaleza. Corrijo, los niños de "El tuerto" no son crueles, son unos hijos de su chingada madre. Lo patean entre un montón y, todavía, uno de ellos tiene la desfachatez de culparlo por sus malas calificaciones, quesque porque su ojo inútil trae mala suerte. ¡Miserable! Pero la importancia de la historia, creo, radica justamente en que nuestro héroe tuerto es un paria en el país de los no-ciegos pero sí-ojetes. La madre busca deseperadamente un remedio para el mal de su hijo a través de la oración y la penitencia; en una de ésas, un menso le sugiere ir a visitar a los Santos Reyes Magos de Tzimini (supongo que así se escribe) para solicitarles el milagrito. Y ahí van, sin plata ni acero, a ver a los méndigos reyezuelos, quienes, puntualmente, cumplen lo convenido: el niño deja de ser tuerto para convertirse en un pobre ciego del que, según la madre, ya nadie se va a burlar. El final nos conduce, me conduce, a una interesante y sabrosa reflexión: en México, en el mundo entero, en un diario se puede generalizar sin falsos pudores, la sociedad excluye a los diferentes, los aisla, los condena a un ostracismo insalubre, los desprecia; ser tuerto es peor que ser ciego porque es menos común, aunque con un solo ojo, el niño podía valerse por sí mismo; siendo un Hipólito más, la sociedad, esa mugre en el retrete del universo, lo compadece por el simple hecho de ser un inválido. Lo dicho. El mundo apesta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-2524923313177198905?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/2524923313177198905/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/fuchi-el-mundo-apesta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2524923313177198905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2524923313177198905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/fuchi-el-mundo-apesta.html' title='Fuchi. El mundo apesta'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8758022669029130744</id><published>2010-08-11T22:41:00.000-07:00</published><updated>2010-08-11T23:40:49.076-07:00</updated><title type='text'>Ayer desié que te murieras</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La literatura produce insomnio, no seré yo quien venga a revelarlo, pero el insomnio me produce tensión (lo cual nadie sabía, aunque podría conjeturarse fácilmente). Escribir un diario implica una disciplina que hasta ahora no he podido mantener. Soy indisciplinado por eutanomasia. Arturo Xicoténcatl, un pediorista deportivo que trabaja para la w (fue nadador, le chifla el ajedrez y cita a séneca) recomendaba hace un par de mañanas hacer caso omiso de los berrinches de un niño ante el insolente padre que lo levanta a las cinco de la mañana para practicar un hermoso deporte (sea éste cual fuere). Algunos de sus brillantes compañeros en la "mesa de trabajo", le reprochaban que tal conducta deviene casi siempre en una aversión neurótica por el deporte. Xico, siempre superior, mal que me pese, porfió en su argumento: la discplina nacida de la práctica deportiva, según él, reconozco que no le falta razón, beneficia de muchas maneras al niño, pero también, esto lo añado yo, lo convierte en un neurótico insoportable. Enrique Serna, dios entre los dioses de la literatura dionisíaca, ha explorado agudamente en la psique del neurótico mexicano y en alguna de sus páginas llega a confesar, no sin cierta amargura, "nos educaron para ser importantes, no para ser felices." Él mismo se asume como un neurótico perdido y de su reflexíón, como siempre, extraigo una propia, o más bien me lo plagio, perdón, parafraseo: sin duda la discplina es básica en la formación de cualquier ser humano, pero como todo en la vida, las consecuencias suelen ser funestas; detrás del bienestar suele ocultarse un tumor en la matriz gangrenada. Personalmente prefiero levantarme a las 10 que madrugar, en primer lugar porque me duermo muy tarde y en segundo porque, si me levanto temprano, a las cinco de la tarde ya soy una especie de zombie congelado, incapaz de siquiera vegetar como dios manda. Me niego a dormir la siesta. Es mejor ser conocida como "la que se levanta tarde" que andar durmiéndose en los camiones, o en un silloncito de la oficina. Sé que muchos lo hacen porque no les queda de otra, pero la mayoría guarda en el inconciente esa cantaleta de la disciplina que neurotiza a la humanidad con riesgo de volver a prácticas que, oh, por dios, creíamos superadas. "Crucifican a cuatro en Cd. Juárez"&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya muy neuras me levanté a defecar y respirar un día más nublado. Odio la lluvia. La odio. Lavé mis pantaletas, le eché un ojo a una película que me chuté más tarde (Señora Tentación), cuyo título se robaron para una telenovela de Cirugía Méndez, y abordé un tren a Pavlovsk, cerca de San Petersburgo, donde el príncipe Myshkin se reuniría con su virtual asesino. Tal vez todo se solucionaría si se disputaran a Natacha, otro nombre de telenovela peruana, y de película con Ricardo Blume, en un duelo al sol donde los padrinos fueran Dostoyevski y Pushkin. ¡Sería tan mono! Sería digno de Woody Allen.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Señora Tentación es la típica película moralista de un tal José Diaz Morales que regañó a varias generaciones de mexicanos desde su púlpito cinematográfico. En sus cintas casi siempre salen viejas semidesnudas y estoy tentado a creer que era un pederasta del Opus Dei. Además, la susodicha movie ostenta el no escaso mérito de ser una de las primeras películas de Ninón Sevilla, quien sale de rumbera, por supuesto, y todavía con un marcado acento de jinetera. Se trata de una producción de los Calderón, familia de donde surgió el Pigmalión de nuestra heroína caribeña, por lo que se explica fácilmente el inmerecido crédito para Ninón Sevilla. En realidad, los protagonistas son David Silva (Campeón sin corona) y Susana Guízar (pariente del autor de Guadalajara Guadalajara) quien interpreta a una de las tantas cieguitas infumables de la filmografía nacional, aunque ésta me parece especialmente bonita. David Silva, homónimo del gachúpín valenciano que nos empató esta tarde en el Azteca, interpreta, por su parte, a un miserable compositor, a todas luces un Agustín Lara cualquiera, arrastrado a los fangos de la pasión por una "cancionista" a la que le urgía una visita al otorrinolaringólogo (a todas luces una especie de María Félix narizona). Esta señora, la señora tentación, me recordó las tribulaciones de Bulmaro Díaz en La sangre erguida, la más reciente novela de Enrique Serna. Como David Silva, el protagonista de La sangre erguida lo pierde todo por el amor de una cancionista, en este caso una domicana de ultra cuerpazo, para teminar culpando de su desgracia a la rídicula pasión que lo obnubila, encarnada, nunca mejor dicho, en su miembro viril. En el triste caso del compositor Alfredo del Valle, o algo así, interpretado por el campeón sin corona, la pasión es una ceguera momentánea, porque, claro, él en realidad sería la buena onda si no fuera por la méndiga tentación ésa. Ja, al final lo matan. Sólo por calenturiento. Los moralistas no perdonan. En la historia de Serna, Bulmaro recala en chirona por culpa de su falo (alter ego insustituible), pero su negra, creo, le entra a las visitas conyugales. En el fondo de ambas obras radica la misma cuestión: ¿el ser humano tiene redención? Según Díaz Morales, sí, tal vez la muerte. Para Serna, el hombre no necesita ser redimido. Somos apolíneos y dionisiacos al mismo tiempo. Eso es todo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8758022669029130744?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8758022669029130744/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/ayer-desie-que-te-murieras.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8758022669029130744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8758022669029130744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/ayer-desie-que-te-murieras.html' title='Ayer desié que te murieras'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8053673347853354483</id><published>2010-08-10T22:24:00.000-07:00</published><updated>2010-08-10T22:46:09.725-07:00</updated><title type='text'>Los japoneses merecían morir</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;He pensado en acercarme a la literatura japonesa. Confieso, debo hacerlo, que la cultura oriental no me intimida. Tal vez la menosprecio un poco. La dinastía Ming no ha logrado deslumbrarme todavía, ni he caído aún en la tentación de comprar un mamotretro de Murakami. Pienso en Hiroshima, en Nagasaki: conjeturo que tal vez los japoneses merecían morir. Sé que más de uno me tildará de yanqui, pero aquí entre nos, aun cuando el ataque a Pearl Harbor no fuese más que un antecedente del september ileven, los japoneses merecían morir. Tal vez no exactamante esos japoneses, sino otros, los que masacraron chinos en nombre de quién sabe qué, por ejemplo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero vuelvo a Kawabata. Hoy desperté temprano porque la bomba no me dejaba dormir. Modorro y todo me levanté a fregar los platos del día anterior. Tomé un reconfortante baño en la mohosa regadera de mi aún casa y salí dispuesto a comprar un libro de Kawabata.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recalé en la mona librería del fondo frente a plaza universidad. Por qué demonios dicen que Anagrama es una editorial marginal. Maravilla lo dijo una vez. No hay más que libros de Anagrama en todas partes. Sólo falta que las librerías de viejo se llenen de anagramas: un vistazo al futuro: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;no he podido abandonar mi aún casa (año 2053) ¡no mames! qué injusta es la vida mis azonadas independentistas se frustran por alguna imbecilidad temporal (43 años) recalo en plaza donceles las librerías de viejo en 2053 son más parecidas a un mix up que al actual hijo del ahuizote ¡hijos de su chingada madre! como dice charlton heston en el planeta de los changos ¡por fin lo lograron! bestias saco un cigarro fumo el humo del tabaco contrarresta los efectos de la contaminación es menos doloroso morir por enfisema los cigarros de 2053 corre el rumor contienen morfina nadie como ahora como siempre puede comprobarlo aunque en el 2031 se hubiere estrenado una película de Michael Moore muy viejito sobre el tema Oh, Kawabata, por fin, nuestra cita ha llegado, unas delicadas manos femeninas, arrugaditas, me disputan el único ejemplar disponible...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8053673347853354483?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8053673347853354483/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/los-japoneses-merecian-morir.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8053673347853354483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8053673347853354483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/08/los-japoneses-merecian-morir.html' title='Los japoneses merecían morir'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-7186392567008760825</id><published>2010-05-21T23:05:00.000-07:00</published><updated>2010-05-22T19:44:31.208-07:00</updated><title type='text'>"Distinto amanecer"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Aldo Pereira solía recorrer el camino de Tlalpan al Centro en el metro. Se sentía más cómodo entre la muchedumbre y el anonimato abúlico que entre las protestas y desmanes de la prepa. El viaje le amansaba el espíritu. Se sentía libre, en paz. Cuando llegó el último año del milenio, ya tenía por costumbre salir a recorrer la ciudad con el pretexto de la escuela. No se pararía por la prepa hasta un año después. La huelga lo salvó de ofrecer muchas explicaciones a su madre.&lt;br /&gt;En sus correrías, Aldo se quedaba mirando durante horas una antigua casa junto a la estación de la Villa de Cortés. La suponía más longeva de lo que era y, antes de que fuera demolida para construir un infecto estacionamiento, la eligió como el escenario de sus delirios. Se imaginó una historia donde madre e hija, embrutecidas por la pasión, se disputaban el amor de un prófugo. En cada señora que salía de los vagones, adivinaba a las protagonistas no sólo de sus culebrones, sino de su propia vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El ocio lo convirtió paulatinamente en un cinéfilo empedernido. Con la preparatoria cerrada por tiempo indefinido, ya no era necesario matar todas las tardes en la calle. A veces se pasaba toda una jornada frente al canal de películas mexicanas. Una de ellas, su favorita, le reveló en unas cuantas frases, el destino al que estaba condenado: “Los hombres no hacemos sino buscar en todas las mujeres aquélla a la que amamos por primera vez y que no tuvimos.”&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Canal de Garay, mayo de 2010.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-7186392567008760825?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/7186392567008760825/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/05/epilogo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7186392567008760825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7186392567008760825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/05/epilogo.html' title='&quot;Distinto amanecer&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8092452183360130635</id><published>2010-05-21T22:27:00.000-07:00</published><updated>2010-05-22T19:32:42.398-07:00</updated><title type='text'>"Amor, orden y progreso"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Aldo Pereira se quedó en la Escuela Nacional Preparatoria de Coapa. A simple vista, el busto tutelar de José Vasconcelos no parecía coincidir para nada con las cuitas de un asiduo lector del Tele Guía.&lt;br /&gt;Aldo quería ser feliz, pero nunca sabía cómo. Pisó la Prepa de Coapa en espera de un milagro que se lo arrebatara al destino. Nunca ocurrió. Nunca la palabra adecuada. Su madre quedó encantada con las instalaciones y la ubicación de la Preparatoria. ¡Pobre, todavía aspiraba a una vida mejor y cifraba sus esperanzas en la posible carrera universitaria de su hijo! ¡Coapa implicaba una mejoría para ella!&lt;br /&gt;Nadie lo peló desde el primer día. Era un extranjero nuevamente. Si no pertenecía a los llanos y las bombas orientales, menos aún encajaba en las hortalizas de fresas cultivadas en Villa Coapa. Apestado, desilusionado, permaneció en silencio, leyendo el Tele Guía en las tumbas, durante el tiempo muerto a la espera de la clase de dibujo: el relax de las nueve de la noche. Sí, se había quedado en la tarde, como en la Técnica; sin embargo, en aquella ocasión, una permuta fatal había desviado el curso natural de su destino. En la prepa también se manejaban las permutas, pero esta vez renunció a modificar el flujo de sus aguas: “…porque cada vez que te alejas, me dejas desangrar,… me desarmas, no, ya no hay más, ya no hay más… has cortado mis brazos, mis piernas y ya no doy más, ya no hay más, ya mi alma se encuentra contigo en otro lugar.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La prepa era un templo pagano. El centro ceremonial diseñado por el liberalismo mexicano para instruir a los hombres en la fe del progreso y la ciencia. Aldo nunca creyó en el progreso. Seguía secuestrado por el fanatismo religioso y todavía le rendía un culto rayano en la idolatría a su maestra del Pilar. La adoraba por teléfono.&lt;br /&gt;El doce de octubre le llamó desde la Preparatoria. Había intentado en varias casetas que parecían conspirar contra su devoción, pero finalmente, afuera de las oficinas administrativas, el cielo le dio línea. “Felicidades, maestra.” “Gracias por acordarte.”&lt;br /&gt;No se puede saber si la maestra Pilar llegó a extrañarlo. Aldo Pereira representaba un pasaje oscuro en su experiencia magisterial. Ser acosada por un adolescente no podía halagar absolutamente a nadie en sus cabales, pero la maestra había llegado a estimarlo. Se preocupaba por él. El telefonazo en su cumpleaños la conmovió inesperadamente. Nunca un alumno suyo había tenido esa atención. Hacía mucho tiempo que nadie tenía atenciones para con ella. Aldo lastimó su monotonía de una manera leve, pero definitiva: era una cicatriz delicada, pero profunda, apenas un ligero roce volvía a hacerla sangrar. No le cabía en la cabeza que una mujer tan fea, como ella se consideraba, pudiera despertar una pasión de semejantes proporciones. Aldo la veneraba de una manera inadmisible que, sin embargo, la intrigaba. A razón de qué se había enamorado de ella. Si el niño buscaba una madre, como cualquiera colegiría, no le hubiera resultado tan extraño. Después de todo, muchos de sus alumnos la veían como una segunda madre y sabía de buena fuente que la recordaban con cariño; pero Aldo estaba enamorado de ella. Sí, de eso no tenía la menor duda. Aunque nunca entendería el por qué, la maestra sabía que su discípulo se había enamorado de ella perdidamente. Las cartas que le escribió, una de ellas un poema, acusaban un severo enamoramiento infeccioso. Quizá, nadie nunca ha amado con esa intensidad. Aldo Pereira se entregó a cambio de nada porque todavía era una bestia con fe en el amor. La maestra Pilar nunca alcanzaría a comprender cuánto daño le había hecho con su sola presencia en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Afortunadamente para él, los paristas lo dispensaban con frecuencia de asistir a lo que ya le representaba una monserga. Desde su ingreso a la prepa, Aldo comenzó a familiarizarse con un hogar menos hostil. El metro de la ciudad de México era un infierno subterráneo repleto de salidas al que la gente descendía, a veces, por su propia voluntad. Aldo se volvió rápidamente uno de sus huéspedes consentidos. Después de dos o tres visitas a los museos universitarios regados por la capital de la República, ya era capaz de atravesar el inframundo sin perderse. Infelizmente, en el metro casi todos los caminos llevan a Pantitlán.&lt;br /&gt;Lo pensó mucho antes de atreverse a emprender ese regreso. La Basílica del Pilar le estaba vedada por herejía. Amaba como hombre a la patrona del santuario; pero un impulso repentino, casi providencial, le sobrevino en la encrucijada de Chabacano. Constitución o Pantitlán. Tomó el camino equivocado.&lt;br /&gt;Con la tarde repleta de nubes rojas llegó a la terminal de Pantitlán. Desdeñó a los microbuseros que prometían acelerar su destino porque quería peregrinar. La senda gris e intimidante le provocaría una leve taquicardia. El cielo una vez más, la gloria de volver a verla. ¡Maestra! Habían pasado apenas unos meses y ya sentía el peso de la eternidad sobre la memoria.&lt;br /&gt;Caminó despacio. Se atragantó de poesía mirando el reflejo del cielo sobre uno de los proverbiales charcos de la colonia Pantitlán. Nitrato de lluvia. Aldo se acercó al templo con esperanzas renovadas cuando la luz del cielo comenzaba a extinguirs. La noche se postró definitivamente sobre sus ojos: una mirada artera hacia el altar le bastó para nublarse la existencia eternamente. La maestra Pilar, piadosa, acariciaba con ternura la calvicie de su marido, quien, de hinojos, como Santiago reencarnado, le besaba las manos y las rodillas con un fervor infinito.&lt;br /&gt;Al día siguiente, Aldo se apersonó en la Técnica. La mañana estaba despejada. Soplaba un viento casi primaveral, pero el invierno estaba a punto de regresar. Aldo esperó a la maestra en la pequeña escalinata de la escuela. Conocía sus costumbres. Sabía perfectamente que, a esas horas, almorzaba, acompañada de otras compañeras, en una inmunda fonda improvisada frente a la escuela.&lt;br /&gt;La maestra no se sorprendió. En la víspera habían pactado el encuentro por teléfono. Aprovecharían la hora libre de la maestra para platicar sobre un asunto que, según Aldo Pereira, no lo dejaba en paz con su conciencia. No se esperaba que otras maestras estuvieran presentes durante la cita. Pronto, la maestra comprendió que su discípulo se encontraba incómodo entre la cháchara de sus compañeras. Seguramente quería decirle algo importante.&lt;br /&gt;-Voy a encaminar a este niño, muchachas.&lt;br /&gt;-¡Hasta luego, maestras!&lt;br /&gt;-¡¡Hasta luego!!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-A ver, ahora sí. Qué te pasa. Qué es lo que me quieres decir.&lt;br /&gt;Aldo estaba muy triste. Ni siquiera la sonrisa de la maestra podía romper el bacará de su tristeza. La maestra Pilar se notaba realmente contenta de volver a verlo.  A pesar de todo lo que había ocurrido, en el fondo seguían siendo un par de amigos cordiales. Eso era suficiente para complacerla.&lt;br /&gt;-¿Qué te pasa, Aldo? ¡Mira qué cara tienes! Te pareces a Taz. ¿Ya viste?- la maestra señaló, divertida, la caricatura en la sudadera de Pereira.&lt;br /&gt;-¿Se acuerda de todo lo que le dije?... Pues era mentira.&lt;br /&gt;La maestra se desconcertó. No era furia lo que salió primero de sus ojos, sino incertidumbre, zozobra, confusión. ¿A qué se refería con eso? Inmediatamente después de esa duda, una iluminación le descompuso el semblante.&lt;br /&gt;-¡Ay, niño! ¿Y tú piensas que yo te creí?- le reviró, antes de regresar a la sala de maestros sin despedirse de él.&lt;br /&gt;Aldo caminó solo hacia la salida. Estaba apenado, arrepentido, avergonzado. Y triste. Ya lo habitaba una tristeza que no lo abandonaría nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;No me imaginé que reaccionaría de esa manera. Ni yo mismo me di cuenta de lo que estaba diciendo. Ahora comprendo que fue una tontería, un berrinche, un capricho más. Me costó muy caro. He querido desesperadamente disculparme con usted y aclarar esta situación, pero usted se ha negado con la misma intensidad. Entiendo que se haya cansado de colgarme el teléfono. Lo que no puedo creer es que haya cambiado su número por mi culpa. Le juro que ni yo mismo sé en qué me he convertido. Han pasado muchos años desde entonces y no me resigno a que usted piense lo peor de mí. Me gustaría que nos sentáramos a platicar un momento, pero tal vez sea demasiado pedirle que me conceda los minutos desperdiciados aquella mañana. Creo que ya no importa si la quiero o si la quise alguna vez. Sólo quisiera despedirme de usted como se lo merece nuestra historia. Aunque pensándolo bien, quizá la escena en el patio de la escuela sea la rúbrica perfecta para esa carta de amor que comenzó cuando leí por primera vez su nombre en el pizarrón. Si me atrevo a enviarle esta posdata es por pura necesidad. Se me sale de las manos. Ya sé, tendría que estar comiéndome el mundo y olvidar mis fantasías adolescentes, pero no puedo. No me veo en el porvenir. No me veo. ¿Sabe por qué? Porque la extraño. Extraño lo que fuimos ayer. Cuando terminé la secundaria, se acabó el mundo. La biología supone que soy muy joven todavía, pero se equivoca. Sí, maestra, la única verdad, a diez años de todo aquello, radica simplemente en que ahora usted y yo somos más viejos, tan viejos como el amor.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8092452183360130635?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8092452183360130635/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/05/amor-orden-y-progreso.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8092452183360130635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8092452183360130635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/05/amor-orden-y-progreso.html' title='&quot;Amor, orden y progreso&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-6531419549358610059</id><published>2010-05-18T20:21:00.000-07:00</published><updated>2010-05-21T22:26:44.733-07:00</updated><title type='text'>"Me enamoré de la persona ideal..."</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Sólo en las grandes ocasiones, las autoridades de la Técnica regaban con refresco las semillas del porvenir. Las fiestas técnicas despedían un tufillo a toquín de barrio que Aldo Pereira juzgaba normal. Después de todo, aunque quisiera darse baños de nobleza, la Técnica no era más que una vil secundaria de gobierno.&lt;br /&gt;Durante las pachangas, trataba de unirse al jolgorio popular, pero su naturaleza rancia y apática lo convertía en un extranjero en medio del vigor gregario de sus compañeros: “¡Puto!, el que no brinque, el que no salte es… ¡Puto!... Amo a matón, matarile al maricón…&lt;br /&gt;Aldo no estaba dispuesto a compartir el júbilo tribal de los vulgares hijos del mecánico. Vigilando a la maestra Pilar desde su ostracismo, se notaba enojado, realmente lleno de frustración. “No querrás que me ponga a bailar contigo”, lo regañó la maestra. Aldo, avergonzado, se fue a sentar en el pasillo de los talleres, bañado por un sol indecente. “Yo quiero besar tu boca, lo anhelo con ansias locas…” Aldo miraba hacia la hornacina donde se refugiaba la virgen, envalentonado por la letra de la canción. La maestra ni lo pelaba. Estaba harta de sus berrinches.&lt;br /&gt;“Por qué Dios te hizo tan bella. Eres pura, eres una estrella. Te amo demasiado, te quiero a mi lado, púrpura de mi alma, agua de mi vida.”&lt;br /&gt;Un par de canciones que sonaron ese día perseguirían la memoria de Aldo Pereira durante años con el único propósito de hacerlo reventar de llanto. Los microbuseros nunca dejarían de ponerlas. Cada vez que las escuchaba, Aldo se sentía ultrajado por la sucia melancolía. Abril era el mes más cruel, sin duda. Además, era un mes fatal en su vida. Ardía en el calendario como una pira de recuerdos con sabor a nitroglicerina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acababan de dar las nueve y media. Aldo sabía que la maestra estaba sola. Se salió del salón con las advertencias de Isidro a cuestas: si cometía otra indisciplina, lo echarían de la Técnica. A esas alturas, Aldo ya no se preocupaba por su futuro académico. El amor siempre será más importante que las calificaciones.&lt;br /&gt;La puerta del salón de maestros estaba abierta, esperándolo. Una resolana tibia y silenciosa acompañaba a la maestra Pilar. Mira, se dijo Aldo, hasta horno de microondas tienen. Después de todo no los tratan tan mal. Al fondo, un par de sillones forrados en cuero esperaban su diaria sesión de flatulencias docentes. Aldo se sentó a la mesa donde la maestra Pilar estaba haciendo su tarea. Acto seguido, comenzó a contarle los pormenores de una telenovela que, según él, estaba escribiendo por aquellos días. Se llamaba El Testamento, un nombre lúgubre, según la maestra, ideal para ilustrar los vericuetos de su desquiciada mente.&lt;br /&gt;El título no era todo ni era lo peor. Ella había inspirado uno de los personajes. “¿Ah, sí?” Sí, era una enfermera maligna que asesinaba mediante una inyección de cianuro al hombre que la había amado toda la vida. Ante las truculencias, la maestra solía volverse autista y sólo alcanzó a despedir un ligero aire de desprecio por la anécdota. Aldo Pereira, un melodrama en la edad de la punzada, no dejaba de mirarle las manos, el cuello, los aretes; un beso, si tan siquiera fuera capaz de robarle un solo beso…; pero era un cobarde, lo sería toda su vida, hasta que se le acabara el mundo, hasta que de sus más dulces recuerdos no quedará nada, ni el polvo de sus más siniestras pesadillas, ni una sombra, pálida, sincera, de que alguna vez fue capaz de sentir el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Pereira tallaba, furioso, en el lavadero. Alguien había pegado un chicle en su banca. El trasero de su único pantalón escolar yacía embarrado de goma de mascar. No se le quitaría. Acudió a su abuela para que lo salvara. La vieja máquina de coser volvió a funcionar. Los robustos dedos de su abuela recortaron el pedazo afectado y le cosieron un parche de la misma tela. Le indigna recordar con tanta claridad ese día y, al mismo tiempo, no albergar ni la más remota imagen de su última clase de inglés. Seguramente, coincidió con algún partido de la selección en el mundial de Francia.&lt;br /&gt;Era la víspera del fin de cursos cuando Aldo salió nuevamente a la caseta telefónica. La pantalla le solicitó una cifra que, por un momento, temió haber olvidado. Se engañaba, trataba de convencerse a sí mismo de que la maestra Pilar quedaría en el archivo muerto de su agenda sentimental. Sus dedos apretaron los botones con ansiedad. Ella contestaría.&lt;br /&gt;-¿Qué pasó?&lt;br /&gt;-¿Puedo hablar con usted?&lt;br /&gt;-Sí, estoy sola.&lt;br /&gt;-Sólo llamé para despedirme…&lt;br /&gt;Aldo terminó la llamada simple y abruptamente. Se moría de ganas de echarse a correr. Logró contener el llanto hasta la escalera que subía a su departamento en el Canal de Garay. Cuando traspuso la puerta, se estrelló contra los confortables cojines de la sala para berrear como si Dios lo hubiera castigado.&lt;br /&gt;El drama había sido, por lo menos, innecesario. Después de repetirse, una y otra vez, para que sangrara más la herida, que nunca volvería a ver a la maestra, al día siguiente, la virgen que lo había forjado posaba para su memoria con un vestido azul de falda larga. Había llovido.&lt;br /&gt;Luego, tuvo lugar la aparición postrera, inesperada. Aldo Pereira se había sentado sobre el escritorio donde tantas veces la amó. Ya no esperaba nada de la vida cuando ocurrió el milagro: la maestra salió de la biblioteca en el edificio de enfrente y se despidió de Aldo como de un barco que zarpa hacia un destino mejor. Aldo Pereira volvió a creer en la poesía. Quiso ver en la espontánea despedida de la maestra uno de los momentos más importantes de su vida, pero él mismo volvió a prenderle fuego a ese amor calcinado. Siguió la ruta de la maestra con la mirada. Estaba seguro de que, ahora sí, no la vería nunca más. Quiso retenerla unos segundos. No lo hubiera hecho. Pudo haberse quedado a vivir en un sueño, triste, pero sueño al fin, y, sin embargo, decidió mudarse a su peor pesadilla: la maestra lo miraría, ya desde el patio, y le haría una seña; el signo redundó en desastre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al mediodía, mientras se dirigían a la iglesia, Aldo y su abuela no hablaron mucho. Íbamos a misa para dar gracias por haber salido con bien de la Técnica. Aldo, a diferencia del resto, no tenía nada que agradecer. Cuando agarró a puntapiés una piedra de regreso a la casa ya sentía que se había perdido a sí mismo. La piedra era el espejo donde se había extraviado para siempre.&lt;br /&gt;            Por eso, ante el discurso sentimental declamado por la maestra en el teléfono, “Somos aves de paso”, Aldo Pereira ya no fue capaz de llorar. Consideró muy poca cosa la retórica del olvido con la que la maestra pretendió rubricar su despedida. Unas semanas antes, la solicitud de una llamada por parte de la maestra le hubiera resultado un remanso, pero después de la tormenta, ante la inminencia del adiós definitivo, su oratoria ya no era capaz de conmover a un alma en pena. Aldo necesitaba algo más que unas golondrinas. Todavía se creía digno de ser amado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-6531419549358610059?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/6531419549358610059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/05/me-enamore-de-la-persona-ideal.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6531419549358610059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6531419549358610059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/05/me-enamore-de-la-persona-ideal.html' title='&quot;Me enamoré de la persona ideal...&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-6751644805114013552</id><published>2010-05-17T19:38:00.000-07:00</published><updated>2010-05-17T19:41:13.369-07:00</updated><title type='text'>"El fantasma"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Aldo Pereira no podía creerlo. La maestra Pilar había sobrevivido a la jauría de lobos que le salió por la boca a su marido. No era un asesino, ni un loco sediento de sangre.&lt;br /&gt;            -Te llamé, pero nadie contestaba.&lt;br /&gt;            -¿No le dije que me iban a celebrar mi cumpleaños en Cuernavaca?&lt;br /&gt;            -Pues yo no sé si fuiste o no a Cuernavaca. Pero no te preocupes. No pasó nada.&lt;br /&gt;            -¿De dónde salió el chisme?&lt;br /&gt;            -Quién sabe. Ya ves cómo es la gente. Por ahí, hay una vecina que me quiere mucho.&lt;br /&gt;            -Oiga, maestra. ¿No será cierto?&lt;br /&gt;            -Claro que no, Aldo. Y eso que dices que me estimas&lt;br /&gt;            -¿Entonces?&lt;br /&gt;            -No esperaba esto de ti. Pensé que eras diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Pereira se asoleaba todas las tardes. Rondaba la basílica del Pilar como un apóstata arrepentido. No se atrevía ni a pisar el atrio; simplemente rodeaba la manzana y se regresaba al Arenal sin transición. Para salir de Pantitlán tenía que detenerse un momento en las riberas del Río Churubusco.&lt;br /&gt;Guillermo de la Rosa se estaba cagando de la risa al otro lado del río. Por lo visto, en donde quiera encontraría súbditos dispuestos a rendirle pleitesía.&lt;br /&gt;            El semáforo detuvo milagrosamente a los asesinos a bordo de un chimeco. Aldo cruzó el río. Quiso pasar desapercibido para los ojos de Guillermo de la Rosa, pero no pudo escaparse de la mirada del basilisco. “Quihúbole. ¿Ya no te acuerdas de los cuates?, atinó a vociferar de la Rosa, cuando Aldo Pereira se echó a correr como alma que lleva un chimeco. “Antes me hablabas.”&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Aldo nunca había corrido tan rápido. Al pasar por el parque de las palomas, las piernas comenzaron a cosquillearle. Se sintió deshidratado, seco, vacío, pero volvió a apretar el paso. Consiguió aguantarse hasta la esquina de la parroquia, pero ya no podía más.&lt;br /&gt;            Aldo Pereira llegó sigiloso a la casa de su abuela. Nadie debía enterarse de que se había orinado en los pantalones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La maestra Pilar se moría de calor, pero la costumbre había silenciado cualquier queja. Tenía que permanecer de pie bajo los rayos ultravioleta con el mismo estoicismo de toda la vida. Desde que la escolapia era ella, su destino consistía en saludar a la bandera y cantar el himno nacional sin el menor asomo de fatiga. Aldo Pereira compartía su destino de lagartija. El sol acompañaría siempre el recuerdo del uno en el otro.&lt;br /&gt;            -No estábamos haciendo nada, Roberto.&lt;br /&gt;            -Ya saben que no se puede hablar durante la ceremonia.&lt;br /&gt;            -Pero…&lt;br /&gt;            -¡Cállense o les va a ir peor!&lt;br /&gt;Isidro nos condenó a broncearnos en el patio como si perteneciéramos a su estirpe de próceres insobornables. Inconforme con insolarnos, mandó llamar a nuestros padres para regañarlos en nuestras narices. Cómo era posible que sus hijos no respetaran a la enseña nacional. “No volverá a suceder, maestro.” Permanecimos un par de horas más en las jurásicas oficinas de la Técnica.&lt;br /&gt;            La maestra Pilar se nos apareció como a la media hora, haciendo antesala en la oficina del director.&lt;br /&gt;            -¿Qué hacen aquí?&lt;br /&gt;            -Creo que nos van a expulsar, o algo así.&lt;br /&gt;            -¿Cómo crees? ¿Qué hicieron?&lt;br /&gt;            -Nada…&lt;br /&gt;            -“Nada” Algo han de haber hecho. Sobre todo tú, Aldo. Has cambiado mucho.&lt;br /&gt;            -Nos cacharon cuchicheando en la ceremonia.&lt;br /&gt;            -Así me gusta. Que se diga la verdad. Deberías de aprender a tu primo, Aldo. Él no sabe mentir.&lt;br /&gt;            -Maestra Pili, pase por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-6751644805114013552?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/6751644805114013552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/05/el-fantasma.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6751644805114013552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6751644805114013552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/05/el-fantasma.html' title='&quot;El fantasma&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-5557456749907712261</id><published>2010-05-14T19:05:00.001-07:00</published><updated>2010-05-14T19:09:09.351-07:00</updated><title type='text'>"Teléfono descompuesto"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La maestra te ofreció la mano y te tomaste atribuciones de marido golpeador. Desde que comenzaste a checarla por teléfono, el acoso desalojó la casa de lo admisible. En la escuela, contabas los minutos para verla llegar y te alterabas hasta el pánico cuando se retrasaba. Ella trataba de dorarte la píldora, como a Martín Peregrino. En su curso anual de pedagogía desaconsejaban con vehemencia mandarlos a ambos por un tubo, como era su deseo. Su relación contigo, sin embargo, adolecía de una agravante: se sentía culpable de que te hubieras enamorado de ella. Tú diaria imprudencia telefónica sólo contribuyó a reforzar viles rumores. La maestra anda con alguien, decían las maliciosas vecinas, los amigos maloras. Nunca supiste a qué santo le colgaban el milagrito, ni cómo nació el chisme de que la maestra Pilar tenía un amante. Hubiera sido gracioso pensar que tus frecuentes visitas levantaran las sospechas. Tienes razón. No venían por ese camino. Era un misterio, un enigma sobado en toda vida matrimonial. Por alguna razón, la gente decente siempre duda de la fidelidad de las mujeres que trabajan. Debiste suponerlo. Algo andaba mal desde entonces.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Martín? Ay, por favor, pero si es como un niño de biberón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-No importa. Yo sé que lo quiere más a él&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-…&lt;br /&gt;-¿Maestra? Quiero que me diga la verdad.&lt;br /&gt;-Oye, ahorita no puedo hablar de eso.&lt;br /&gt;-¿Por qué? ¿Qué pasa?&lt;br /&gt;-Mí… mí…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Quién?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Mimí…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Durante las semanas del mentado curso, te volviste loco. Llamabas todas las noches para asegurarte de que había llegado con bien, pero el primer viernes de abril, a las ocho y media de la noche, te salieron con que todavía no llegaba. Angustia, mucha angustia. Dos días antes habías vuelto a montar una de tus escenas. Era tu cumpleaños y, oh crimen contra el amor, la maestra no se acordó. No sabías que el vecindario entero la traía en salsa, cuchicheando por todos los rincones que le había puesto los cuernos a su viejo. Estabas muy ofendido como para dirigirle la palabra. Por eso, el viernes a las diez, en cuanto terminó La usurpadora, consideraste prudente volver a llamar para tranquilizar tu conciencia. Dios no lo quisiera y hubiera sufrido algún accidente.&lt;br /&gt;            -¿Dónde anda? Me ha tenido todo el día con el pendiente.&lt;br /&gt;            -Estoy bien. Gracias. Acabo de llegar.&lt;br /&gt;            -Y yo aquí, sufriendo por usted….&lt;br /&gt;            -No sufras. Ya llegué…&lt;br /&gt;            -¡Hija de tu puta madre, cuélgale…&lt;br /&gt;            -¡Cuelga, Aldo, cuelga…&lt;br /&gt;            -…a ese pendejo!&lt;br /&gt;            -… por favor!&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-5557456749907712261?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/5557456749907712261/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/05/telefono-descompuesto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5557456749907712261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5557456749907712261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/05/telefono-descompuesto.html' title='&quot;Teléfono descompuesto&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8822267559358585034</id><published>2010-05-11T19:54:00.001-07:00</published><updated>2010-05-14T19:05:11.329-07:00</updated><title type='text'>"El chismógrafo"</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Diciembre y sus posadas llegaron puntuales, pero en la casa de la maestra Pilar intercambiaron la posada por una boda. El dieciocho de diciembre, Verónica y su novio se contagiaron de infelicidad para toda la vida. Contra algunos pronósticos, el padre de la novia la entregó en el paredón: unos días antes de la ceremonia había contraído una gripa furibunda que lo tumbó en la cama sin compasión. Las viejas amigas de la maestra vinculaban los estornudos y el escurrimiento nasal con el correr de las amonestaciones: el cuerpo del padre resentía la sensible pérdida.&lt;br /&gt;La maestra Pilar nunca se había tomado nada tan a pecho y desconfiaba de la alquimia emocional. Educada en los principios de la técnica y el progreso, no veía en la gripa de su marido más que la consecuencia lógica de su negligencia; eso era todo, el viejo necio siempre andaba sin suéter. Ella misma le había tejido bufandas y guantes que el desdichado nunca se iba a poner. Ojalá todos los hombres fueran como Aldo Pereira, quien la visitó en un par de ocasiones durante el asueto navideño. Pulcro, perfumado y muy bien abrigado se presentó en la basílica después de la última lluvia del año. Tuvo que brincar los charcos lacustres de la colonia Pantitlán para llegar a su destino, pero así hubieran sido ríos, no podía dejar de visitar su templo. La maestra del Pilar tejía carpetas junto a su hermana.&lt;br /&gt;Aldo llegó distraído; la canción emanada del sonido en la última posada de la cuadra se le adhirió al inconsciente como una sabandija: la cumbia callejera lo mataba de nostalgia. Estuvo serio y hasta enigmático. Volvió a rechazar cada una de las golosinas que le ofreció la maestra. Sin embargo, hubo un obsequio que no pudo despreciar. La maestra subió rápidamente a los altos de la casa para bajar una bufanda tejida especialmente para él. Aldo Pereira hizo un esfuerzo sobrehumano para contener las lágrimas.&lt;br /&gt;En la esquina de la avenida Pantitlán con la calle Siete, tomó el camión que lo llevaría de regreso a su nuevo hogar. Los departamentos del Canal de Garay eran sencillos, pero su madre ya se había pasado más de una tarde imaginando todos los arreglos que le haría; para su desgracia, tendría que arriesgarse a contratar hombres que pusieran manos a la obra porque carecía de un marido que respondiera por ella, y su pobre hijo era un bueno para nada sin oficio ni beneficio. Sus mediocres calificaciones en la secundaria la hacían temer las peores tribulaciones en el futuro del muchacho. Aldo Pereira había resultado un fraude. No se había convertido todavía en la mente brillante que respondería la quinta pregunta de sus vidas. Un adolescente adicto a la televisión no era capaz de ilusionar a nadie. Más de tres personas se lo imaginaban perfectamente cotorrón viviendo con su madre a los cuarenta y tantos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El penúltimo año de la década comenzaría sin aspavientos. Aldo Pereira y la maestra Pilar seguían compartiendo los crepúsculos, pero ella ya estaba cansada de que su enamorado fuera una especie de tótem al que tenía que sacarle monosílabos con tirabuzón. “Parece que estoy sola.” Aldo se presentaba en la basílica con la simple encomienda de guardar silencio en protesta contra la indiferencia y el desamor de la maestra. La bufanda no había sido más que una cortesía. Merecía haber sido consumida por las llamas de su decepción. Aldo Pereira la hizo arder una noche de luna en la azotea de su abuelita.&lt;br /&gt;El colmo fueron los días en que la maestra ya no pudo atenderlo porque andaba muy entretenida con los señores que iban a remodelar la casa: le llamaba remodelar a echar unos cuartos y abrir un balcón. Verónica y su peoresnada ya vivían en la basílica: mientras se consideraba un delito de lesa humanidad permanecer soltero hasta los treinta en la casa materna, la flor de la normalidad seguía viviendo en las mismas después del matrimonio. El matrimonio justifica cualquier aberración.&lt;br /&gt;Como la maestra Pilar no le seguía la corriente amorosa, el cervatillo del progreso tuvo que ingeniárselas para, según sus intenciones, ablandar la coraza corporativista de la maestra. “Ya no nos vamos a ver”, lo había amenazado una y otra vez. Aldo terminaría la secundaria; la maestra probablemente cerraría el changarro porque ya no era negocio para nadie. Ante ese par de buitres que amenazaban con despedazar el cadáver de su amor, Aldo Pereira se creyó en la obligación de cambiar la estrategia.&lt;br /&gt;-¿Qué te pasa, Aldo?&lt;br /&gt;-Nada.&lt;br /&gt;-¿Por qué lloras?&lt;br /&gt;-No se lo puedo decir.&lt;br /&gt;La maestra y su hermana se miraban mutuamente tratando de indagar el origen de aquel drama. Aldo buscaba dar lástima, pero sólo conseguía la pena ajena. La maestra Pilar ya no sabía que pensar. Demasiados problemas se le habían juntado como para que todavía ese niño loco le agregara más leña a su hogar. No se sentía capaz de pedirle que ya no la visitara: lo consideraba una grosería de su parte; pero, al mismo tiempo, ya no soportaba sus escenas y berrinches cotidianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche, Aldo no parecía albergar ninguna intención de largarse. Al filo de las nueve, el devoto amante seguía instalado en la tienda como si lo hubieran sembrado ahí. Seguramente, presentía que aquella sería su última noche con la maestra. El local estaba lleno de gente. Había todo menos intimidad, pero un magnetismo siniestro lo aferraba al mostrador. Aldo sabía que tenía que retirarse, pero no quería salir con las manos vacías.&lt;br /&gt;-Es que ya es muy tarde.&lt;br /&gt;-No se preocupe, no me va a pasar nada.&lt;br /&gt;-Voy a encaminar a este niño y regreso.&lt;br /&gt;Aparentemente, las noches de la colonia Pantitlán eran más peligrosas de lo que Aldo se imaginaba.&lt;br /&gt;Mientras caminaban sobre la banqueta oscura, Aldo Pereira sintió un remordimiento. Algo en sus entrañas no encajaba con aquella oscuridad primaveral. Sí, la maestra Pilar iba a su lado, estaban solos al fin, pero no sentía que lo acompañara el amor de su vida. Más bien, aquella sensación le recordaba las concesiones de su abuela y su madre, el cráter intestinal que brotaba después de un capricho cumplido. Llegaron a la esquina y la maestra tenía que despedirse. Aldo, como de costumbre, no había abierto la boca. “Vete con cuidado”, le recomendó. Aldo se echó a correr sin despedirse. El momento hubiera sido plácido para robarle un beso o repetirle, a la luz de los faroles que medio alumbraban la esquina, que la amaba, que necesitaba mucho estar junto a ella. No ocurrió nada de eso. Aldo corrió hasta topar con pared en una calle cerrada y la maestra se regresó a su casa, quién sabe si preocupada o molesta. Quizá, ya no tenía cabeza para las tonterías de Pereira.&lt;br /&gt;Aldo Pereira llegó al Arenal al cinco para las diez. La abuela estaba preocupadísima. Ya lo había acusado con su madre. En medio del regaño, Aldo se apresuró hacia el teléfono.&lt;br /&gt;-¿Maestra?... sí, estoy bien. ¿Puedo pedirle un favor? Márqueme en cinco minutos, ¿sí?&lt;br /&gt;Nada de lo que le dijeran su abuela y su madre empañaría su satisfacción si lograba comprobar el afecto de la maestra.&lt;br /&gt;-¿Bueno? Sí, ahorita te lo paso. Ten, creí que era tu mamá.&lt;br /&gt;-¿Maestra? Gracias. Sí, le agradezco mucho la llamada.&lt;br /&gt;-¿Querías decirme algo?&lt;br /&gt;-Sí,… la quiero mucho.&lt;br /&gt;-Yo también.&lt;br /&gt;Aldo Pereira fue sentenciado a pasar la noche en la Arenal. Era viernes. Al día siguiente, se regresó al Canal de Garay, presa de una emoción insólita. Con rumbo al paradero del Bordo respiró el aroma fresco del césped recién cortado en la Alameda. Las mangueras de riego salpicaban a los transeúntes distraídos. Aldo iba lo suficientemente anclado en su realidad como para mojarse, pero, la noche anterior, después de hablar por teléfono con la maestra, sin rubor se hubiera empapado con aguas tratadas como quien se moja de felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si ya no quieres vivir conmigo, dímelo para hablar con tu papá. O quédate a vivir con tu abuela. Al fin que vives con ella, ¿no? ¿No le dijiste a la maestra que no tienes madre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8822267559358585034?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8822267559358585034/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/05/el-chismografo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8822267559358585034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8822267559358585034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/05/el-chismografo.html' title='&quot;El chismógrafo&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-356079024036301735</id><published>2010-05-03T19:49:00.000-07:00</published><updated>2010-05-03T19:59:49.402-07:00</updated><title type='text'>"Telarañas"</title><content type='html'>&lt;em&gt;“… ¿por qué no has de llevarte, sin piedad, mi corazón?”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ya se le había hecho costumbre. Martín Peregrino les cargaba las bolsas a las maestras para congraciarse con la Técnica. Después de todo, le habían perdonado la vida. De algún modo tenía que mostrar su agradecimiento. Su servilismo le hubiera pasado desapercibido a Aldo Pereira, si no fuera porque el muy lambiscón era especialmente atento con la maestra Pilar.&lt;br /&gt;            Martín Peregrino llegó, un día cualquiera, con la bolsa de cuadros blancos y negros de la maestra. Ella venía detrás de él, con su andar mareado. Aldo Pereira, empalado en la cruz de los celos, lanzó una expresión inaudita contra su compañero: “Barbero”. Peregrino había vuelto al redil pero no dejaba de ser un farol bravucón, quien, a la menor provocación, buscaba imponer su ley. “¡Cállate, p…!”, alcanzó a balbucear en su intento por zapear a Pereira. No pudo hacerlo porque la maestra del Pilar nunca abandona a sus hijos más fieles: “Ni te atrevas, Martín. Primero me pegas a mí.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Entonces vives aquí en la Norte?&lt;br /&gt;-Sí, estamos a unas cuadras. Por eso me gusta darme mis vueltas de vez en cuando.&lt;br /&gt;-Mira…&lt;br /&gt;-Buenas noches, joven. A ver qué tal, Pilo.&lt;br /&gt;-Son los recuerdos para la boda de mi hija.&lt;br /&gt;-¿Se va a casar? ¿Con quién?&lt;br /&gt;-Pues con su novio.&lt;br /&gt;-Ái te los dejó, ¿no? Ya se me hizo bien tarde.&lt;br /&gt;-¡Ándale, pues! Gracias, ¿eh?&lt;br /&gt;-¿A dónde va?&lt;br /&gt;-Al teatro. Es que a mi sobrina le regalan boletos para Bellas Artes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo se me ve, madre? ¿Madre?... Oye, parece que estás enamorada.&lt;br /&gt;-Perdón…&lt;br /&gt;-¡Ya te pareces a tu amiguito ese de la escuela! ¡Si vieras cómo te mira! ¡Pobrecito!&lt;br /&gt;-¿Por qué?&lt;br /&gt;-¡Ay, madre! No me digas que no te has dado cuenta de que está enamorado de ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Pereira también se acostumbró pronto a visitar a la maestra.&lt;br /&gt;-Buenas tardes.-balbuceó en imbécil, una de esas tantas ocasiones.&lt;br /&gt;-¡Hola!- respondió, sonriente, la joven robusta que lo atendiera la primera vez.- ¿Cómo estás? ¿Qué crees? No está mi tía.&lt;br /&gt;-¡Cómo! ¿A dónde fue?&lt;br /&gt;-Pues, salió a un mandado.&lt;br /&gt;-¿Tardará mucho?&lt;br /&gt;-Yo creo que sí, pero no te apures. Yo le digo que viniste&lt;br /&gt;Furioso, Aldo Pereira tomó el camino de regreso. Así que la maestra Pilar se sentía con derecho a dejarlo plantado. No lo podía creer. Pensaba que sus encuentros vespertinos también representaban algo importante para ella, pero, claro, lo más importante siempre sería su familia. ¡Maldita familia! Aldo Pereira se sentía ultrajado. Pateó una pobre botella durante todo el camino. ¿Para qué lo ilusionaba revelándole que había guardado sus cartas, si no significaban nada para ella? ¿Quién se creía? Ni que fuera la única mujer en el mundo, pero él tenía la culpa, por haberse enamorado de ella como un… ¿Qué veía? El viejo sentado en un tronco junto al paradero de microbuses, ¿no era el marido de la maestra? Aldo siguió caminando sin perderlo de vista: traía una gorrita de beisbolista y charlaba alegremente con sus compadres microbuseros. Aldo Pereira lo odio. Odiaba hasta las chelas que se estaban tomando. ¿Cómo era posible que la maestra prefiriera a ese borrachín? Su bigotito le daba náuseas a Pereira. ¿Y la maestra lo besaba? Guácala, se dijo. ¡Qué asco!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aldo visitaba todos los días a la maestra, pero era casi imposible que los dejaran solos. El áurea soledad de sus primeros encuentros se vio paulatinamente distorsionada por infinidad de intrusos. La hermana y la sobrina casi siempre la rodeaban como un par de guaruras. Los clientes asiduos eran viejos conocidos de la maestra que se ponían a platicar con ella durante horas con litros de leche como pretexto. Eran vecinos de toda la vida.&lt;br /&gt;            Ancianas a las que la maestra conocía desde niña, le contaban sus peripecias con cierta discreción ante la presencia de Pereira, pero otras más exhibicionistas veían en el escolapio un acicate para rajar más sabroso y hasta se dirigían a él, en medio de la conversación: “¿Cómo ve, joven?”&lt;br /&gt;            Cuando se trataba de varones, el ambiente interior de Aldo Pereira se ponía mucho más rudo. En la mayoría veía posibles rivales, viejos enamorados, qué sabía él. La maestra tenía más de cuarenta años en la colonia. ¿Cuántas cosas no pasaron antes incluso de que él naciera? Era obvio que la gente entrara y saliera de una tienda de abarrotes, pero para él todo parecía una confabulación. El mundo conspiraba para arrebatarle su amor.&lt;br /&gt;            El colmo lo encarnaban las interrupciones del viejo hojalatero, quien no sólo los interrumpía en momentos culminantes, sino que se ponía a platicar con ellos, muy quitado de la pena. Sin duda, el cervatillo del progreso no le inspiraba ni una pizca de celos. Seguramente, ni se imaginaba que estaba enamorado de su vieja. ¿O marcaba su territorio amigablemente? Aldo no lo sabría nunca, pero en las pocas ocasiones en que pudo intercambiar unas palabras con el señor, hasta bien le cayó. Quizá la maestra no andaba tan perdida. Había preferido casarse con un hombre sencillo, pero simpático, a lidiar con un intelectual mamón o un neurótico como Pereira. Tal vez todavía estaba enamorada de él. Aldo se quedó pensando en ello, mientras escuchaba el rumor de un viejo radio que sonaba escondido por ahí. “Radio A I, 1470 de A M. Desde México, Distrito Federal.”&lt;br /&gt;-A ver padrino.- así se dirigía el viejo hacia Aldo Pereira.- Tú que tienes buenos ojos.&lt;br /&gt;            Aldo le recibió un periódico abierto donde se publicaban los resultados de la lotería. No necesitaba leerlo. Aldo ya sabía el resultado en su fuero interno: “Afortunado en el juego, desafortunado en el amor.” Sí; a los catorce años y después de haber cursado su educación básica frente a la barra de telenovelas, Aldo Pereira no podía salir más que con un lugar común. ¿Qué más quería ese hombre de la fortuna?, se preguntaba. ¿No se daba cuenta de que ya lo había bendecido con esa mujer? Por lo visto, después de tantos años de matrimonio, ese tipo de bendiciones ya no eran suficientes para un hombre.&lt;br /&gt;            -¿Ya, hija?- le preguntó a la maestra.&lt;br /&gt;            -Sí, ya está. Ya súbete. ¡Pero mira cómo andas! Lávate bien las manos. ¡Ay, este señor!&lt;br /&gt;¿Qué quería? Era un hojalatero. Aldo Pereira siempre había menospreciado a los que vivían de las chambitas porque en el fondo quería defenderse de ellos. Regularmente, eran hombres que trabajaban por su cuenta los primeros en burlarse de su torcida afición por cosas de señoras. Aldo Pereira se sentía muy agredido cuando los compadres de mi papá le preguntaban: “¿Qué pasó, mi cuate? ¿Cómo que no te gusta el futbol? No nos vayas a salir marisco” Aldo Pereira quería desaparecer a todo aquel que le salía con esas jaladas, sobre todo porque le irritaba saber que los muy hipócritas tampoco se perdían ni un solo capítulo de &lt;em&gt;Mirada de mujer&lt;/em&gt;. ¿A quién querían engañar con su pose de machos cabríos? Siempre había preferido ignorarlos. Los despreciaba por insensibles y mandilones, pero, al parecer, el marido de la maestra era diferente. Además, a éste le envidiaba una cosa. La maestra Pilar se había casado con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como estaba muy ocupada con lo de la boda, la maestra Pilar lo dejó plantado muchas otras veces. Aldo Pereira comenzaba a cansarse. No era un dechado de estoicismo como él creía. Había llegado a su límite. Por eso, muy decidido, se apersonó un día de tantos para conseguir una recompensa a sus trabajos. Luego de muchas cavilaciones, comprendió que sólo una cosa podía dejarlo dormir tranquilo y, al mismo tiempo, resarcir todos los plantones de que había sido objeto. En la escuela era prácticamente imposible abordar a la maestra sola, y, aunque el numeroso cortejo de sus fieles en la basílica tampoco le dejaba mucho campo de acción, el recinto porfiaba en convertirse en el lugar de la profanación: “¿Me deja darle un beso?” La maestra se negó rotundamente. “En el cachete”, concedió Pereira todavía. “No, eso no.”&lt;br /&gt;            Muchos de sus alumnos le había besado los cachetes, pero Aldo nunca lo haría. Una de nuestras compañeras le explicaría después a Aldo Pereira que seguramente la maestra se había negado por temor a que Aldo buscara su boca en vez de la mejilla. La tesis logro satisfacerlo hasta que, un maldito día, Martín Peregrino se levantó de su banca para hacerle la barba acostumbrada a la maestra Pilar y, sin el menor empacho, la saludó con un tronado beso en la mejilla. Aldo quiso volverse loco de celos. Claro, hijo de puta, así se hacía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-356079024036301735?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/356079024036301735/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/05/telaranas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/356079024036301735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/356079024036301735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/05/telaranas.html' title='&quot;Telarañas&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8022343921768393832</id><published>2010-04-28T19:34:00.000-07:00</published><updated>2010-04-28T19:44:03.922-07:00</updated><title type='text'>"Locus amoenus"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Por eso insisto en que era el amor. ¿Por qué otra cosa se deja todo, hasta la reputación? ¿A qué otro dios le sacrifica uno tantas vanidades? Me valía gorro el qué dirán. ¡Qué murmuraran! ¡Qué se burlaran de mí! ¡Qué la escuela se estremeciera de risa hasta sus cimientos! Usted era el amor y hasta su familia me tenía sin cuidado. Ya no digamos la mía.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Al terminar un capítulo más de la tercera retransmisión de &lt;em&gt;María la del Barrio&lt;/em&gt;, Aldo Pereira salía, puntual, a su cita con el amor. Sin decirle nada a nadie, se deslizaba discretamente hasta el zaguán para convertirse en toda una trotacalles.&lt;br /&gt;            Nunca había estado sometido a una vigilancia feroz, pero, en esas fechas, absolutamente nadie se interesaba, o eso creía él, en sus correrías. En enero se cumpliría un año de que la mayoría de sus familiares más cercanos habíamos escapado de la casa de la Arenal. Nos mudamos al Canal de Garay con la esperanza de obtener, al fin, la ansiada intimidad que en el caserón de la abuela era ya impensable. En realidad, la mudanza se había precipitado un poco debido al pitazo que recibieron nuestros padres una oscura noche decembrina; según los informantes, el predio donde recién había concluido la construcción de nuestra unidad habitacional había sido invadido por simpatizantes del Frente Popular Francisco Villa. Nuestros flamantes departamentuchos corrían el riesgo de ser allanados por paracaidistas aún más aguerridos que nosotros mismos, si no los habitábamos de inmediato. A las pocas semanas, circuló el rumor de que la invasión no había sido más que un cuento chino de los líderes para entregarnos las viviendas casi en obra negra. No había más presupuesto.&lt;br /&gt;            La idea del cambio de residencia les repugnaba y, como consecuencia, Aldo y su madre habían retrasado indefinidamente su traslado al Canal de Garay. Seguir viviendo en casa de la abuelita les resultaba mucho más cómodo todavía. Si bien es cierto que la cabo Rosaura Beltrán había soñado durante años con independizarse del yugo materno, también lo era que, a la mera hora, había sentido nostalgia por su terruño; aunque ya nada la anclaba al Arenal, se resistió durante todo un año a salir del agujero. Aldo Pereira, en cambio, no quería vivir en otro lugar. La Arenal era un rancho metropolitano ideal para un charro enamorado como él. Además, la basílica del Pilar estaba a un paso. Todas las tardes caminaba de su casa a la tienda en menos de treinta minutos. La peregrinación al santuario del Pilar lo reconcilió con las calles de su barrio. Si en algún momento pensó que la Arenal era un pueblo rascuache, el amor por la maestra bilingüe desalojó su cabeza de todo malinchismo. La colonia parecía haber sido trazada pensando en ese amor: todos los caminos conducían a la maestra.&lt;br /&gt;            Aldo era un amante de las telenovelas. Se sentía especialmente identificado con las vespertinas (&lt;em&gt;Confidente de secundaria&lt;/em&gt;, por ejemplo), pero las que más lo apasionaban eran las nocturnas. Había visto &lt;em&gt;Alondra,&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Corazón Salvaje&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;La dueña&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Nada Personal&lt;/em&gt; con una fascinación ultraterrena. La placidez de su vida exterior era sólo una fachada para disimular los aquelarres internos a los que se entregaba. Veía telenovelas desde la infancia. Sus largas sesiones con el psicoanalista de las estrellas lo habían adiestrado a conciencia en las pasiones como para emprender su propia aventura amorosa.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que ya no vivía en la Arenal, visitaba con mucha frecuencia la casa de la abuela porque extrañaba las cáscaras con los viejos amigos de la cuadra. La abuela me contaba sus preocupaciones, extrañamente le gustaba desahogarse conmigo. En una ocasión me contó de las salidas caballerescas de Aldo Pereira y me pidió que lo siguiera. Obedecí sin remilgos.&lt;br /&gt;            El camino de Aldo me pareció inofensivo hasta que me di cuenta de que iba más allá de la parroquia. Por lo visto, yo estaba más enterado que él de los horrores que se decían de esas calles y admiré la audacia de mi primo. Cualquiera que, después de las seis de la tarde, se atreviera a meterse en los breñales de la Pantitlán, como si fuera por el pan, merecía todo mi respeto de entonces. Nadie se había muerto por cruzar la avenida Circunvalación a las siete de la noche, pero nuestra cosmovisión provinciana nos hacía especular notas rojas de primera plana. Aldo Pereira caminaba como si nada, olvidado del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La maestra Pilar era generosa; le ofrecía paletas de hielo, chicles, y todo género de golosinas que Aldo rechazaba en automático. Desconfiaba por sistema de los regalos y, aunque la maestra no era una bruja narcomenudista, el orgullo de mi primo se sentía más a gusto sin probar nada. Su tirada era muy otra. Todavía no se le ocurría nada razonable para lograrlo, pero su único objetivo con esas visitas de doctor era empaparse de la maestra Pilar. Paradójicamente, aunque necesitaba saberlo todo acerca de ella, rara vez se atrevía a preguntarle algo. Se conformaba con respirar su mismo aire. Verla tejer. Conocerla sin el disfraz de profesora.&lt;br /&gt;            La maestra atendía el changarro por las tardes. Aldo Pereira se pasaba algo menos de una hora en conferencia con ella. Hasta la telenovela de las siete podía esperar. Sin duda, la suya le resultaba más emocionante. Comenzó a parecerle anómalo anochecer sin ella. Aldo era un feligrés anónimo que tarde o temprano provocaría varias preguntas en el seno familiar de su amor.&lt;br /&gt;- ¿Cuántos años tiene maestra?&lt;br /&gt;- ¿Qué te importa?&lt;br /&gt;- Por favor…&lt;br /&gt;- ¿Para qué quieres saberlo? Es de mala educación hacer esa pregunta.&lt;br /&gt;- ¿Treinta?&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;- ¿Cuarenta?&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;- ¡Cincuenta!&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;- Cincuenta y uno, cincuenta y dos.- al decir esta cifra, Aldo Pereira le sostuvo la mirada. Unos meses atrás, en un tiempo muerto durante la clase de inglés, Aldo había se había entrometido a distancia en una conversación entre la maestra y una de sus compañeras. La audición era difícil, pero leyéndoles los labios alcanzó a enterarse de algo: la maestra Pilar confesaba cincuenta y dos años.&lt;br /&gt;- ¡Cien! - reviró la maestra, tratando de hacerse la chistosa.&lt;br /&gt;- No, teacher, en serio.&lt;br /&gt;- ¡Cien!&lt;br /&gt;- ¡Ay, sí! Entonces, por qué está tan bonita.&lt;br /&gt;- No, no. Yo no soy bonita. Soy fea.&lt;br /&gt;- ¡Claro que no! Es usted muy bonita. Es más, si no me cree, en este momento le pregunto a la primera persona que entre, si es o no cierto.&lt;br /&gt;            Fernando se metió en la tienda montado en su motocicleta roja. Quizá era un año mayor que Aldo, pero ya estaba en Bachilleres. La maestra Pilar hizo las presentaciones pertinentes. Por supuesto, Aldo no fue capaz de cumplir su amenaza. Fernando lo había dejado mudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quién era ese chavo, madre?&lt;br /&gt;- Es Aldo, ya te lo dije, un alumno de tercero.&lt;br /&gt;- ¿Por qué viene tan seguido? Es muy raro.&lt;br /&gt;- ¿Te parece? Sí, un poco.&lt;br /&gt;- ¿No lo quieren en su casa o qué onda?&lt;br /&gt;- Es huérfano. Vive con su abuelita.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8022343921768393832?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8022343921768393832/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/locus-amoenus.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8022343921768393832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8022343921768393832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/locus-amoenus.html' title='&quot;Locus amoenus&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-7047546363005930218</id><published>2010-04-27T19:53:00.000-07:00</published><updated>2010-04-27T19:56:51.958-07:00</updated><title type='text'>"Billetes de a diez pesos"</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;I&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Todavía existían los billetes de a diez pesos y yo me había robado unos cuantos de algún monedero familiar. El tránsito era normal, insoportablemente normal, mientras en el interior de un taxi ecológico esperaba el momento en el que usted saldría, como cada tarde, a tomar el suyo para regresar a su casa. Ya me habían salido muchos callos tratando de seguirla. Recuerdo bien que en una de las tantas ocasiones en que lo intenté llegué hasta el metro Pantitlán sin haber obtenido la recompensa esperada. Enojado con mi falta de astucia, decidí flagelarme y regresar a mi casa caminando. Todas las calles me eran desconocidas, pero nunca estuve cerca de sentir miedo; al contrario, descubrí la paz del caminante. Ésa fue la primera de las muchas tardes que le he dedicado a la vida peatonal.&lt;br /&gt;La colonia Pantitlán era polvo de viejos lodos, un remolino de piedras donde se me ocultaba el destino. La peregrinación me llevó hasta las puertas de su casa, pero lo ignoré hasta ese día en el que, apostado en la cobardía ecológica que se me alquilaba, emprendí la persecución que me llevó nuevamente a la calle donde vive. La aridez del paisaje se me hizo conocida. Muchas veces había pasado bajo la sombra de aquellos árboles serpentinos.&lt;br /&gt;El chofer me advirtió que no quería problemas. Seguramente le parecía sospechoso que un imberbe como yo anduviera ya metido en rutinas persecutorias. En cuanto el vehículo que la transportaba se detuvo, me apresuré a pagarle al zacatón quien, de seguro y a pesar de mi impecable uniforme escolar, me había creído una especie de secuestrador, con un billete de a diez pesos. No tenía de qué preocuparse, los problemas serían sólo para mí y, sin que yo lo quisiera (aunque admito que tampoco hice nada para evitarlo), la alcanzarían a usted tarde o temprano. La escena tenía todos los tintes de una premonición: un ave de mal agüero, con el bigote en ruinas, se dirigió a usted muy confianzudamente. En el momento no me cayó el veinte. No podían ser más que marido y mujer, pero yo no me di cuenta de ello. Vivía en otro mundo donde usted era libre o, más bien, era mía. Un viejito talachero no tenía cabida en mi reparto. ¿De dónde había salido ese señor pelón y esmirriado? ¿Con qué derecho se decía marido del amor de mi vida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No ha llegado mi Vero?- preguntó usted, detenida en el umbral de una pequeña puerta interior que permitía el tránsito de la tienda a la casa. Las vitrinas y los anaqueles impedían que usted se diera cuenta de mi presencia. O, tal vez, yo seguía siendo una sombra en el mundo para usted.&lt;br /&gt;-Todavía no, tía Pilo, pero ya no ha de tardar. Cuando anda una de novia, no se da cuenta de que pasa el tiempo.&lt;br /&gt;-Oye, Mary.- le preguntó a su hermana.- ¿Fernando se llevó el pantalón café?&lt;br /&gt;-Sí, le dije que se lo planchaba, pero no quiso. Ya se le estaba haciendo tarde.&lt;br /&gt;-Ay, ay, ay, se fue a la escuela con la ropa arrugada…&lt;br /&gt;-Son cuatro pesos. Ay, tía, ni te apures. Así se andan usando.&lt;br /&gt;-¿Qué le damos?&lt;br /&gt;-Unos Freshen up, por favor… ¿cuánto es?- pregunté casi a señas. Había logrado colarme hasta el mostrador sin que usted me viera, camuflajeado entre otros uniformados de mi misma ralea.&lt;br /&gt;-Cuatro cincuenta.&lt;br /&gt;-Gracias.- pagué con otro de los billetes de a diez pesos.&lt;br /&gt;-El huevo, el knorr suiza,… serían veinte pesos.&lt;br /&gt;-Gracias, chiquita. Hasta luego, maestra.&lt;br /&gt;-Hasta luego, doña Luz.&lt;br /&gt;-¡Qué tengan buena tarde!&lt;br /&gt;-¡Ándele! Igualmente&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;II&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“Saliste de ahí, un poco antes que la viejita de los huevos. La mujer que dejaste en la tienda ya no era sólo una maestra. Pilar era una madre. El personaje que estaba afuera, sacándole un golpe a un carro, era el padre de Verónica y Fernando. No faltaba nada. Sobraba alguien. Sobrabas tú. Porque a pesar de la rutina, de lo fastidiosas que son las obligaciones, de lo engorrosos que son los compromisos, esas dos personas, por alguna razón desconocida, habían elegido envejecer juntos.&lt;br /&gt;Nunca tuviste derecho a entrometerte en sus vidas, pero, como todas las rompehogares, tampoco tenías corazón para dejar ilesa tanta estabilidad. Un magnetismo extraño te impelía a escabullirte en esa monotonía por cualquiera de sus frágiles rincones. Aunque no lo aceptes, una migaja de ti quería sangre, una borona de tu ser se moría de ganas de convertir a la maestra en una adúltera pedófila. Sería tu venganza, pero no sería sencilla: el resto de tu piel quería seguir siendo la de un niño bueno. Además, obraba en tu contra justamente eso, que eras un niño, un niño enfermo para ser más precisos, pero lo suficientemente aventado como para elucubrar, desde entonces, la manera más práctica de convertirse en humedad para invadir esa casa. Lo que más deseabas era estar junto a ella. Feliz, hubieras transigido con la idea de ser su esclavo, su sombra, el pañuelo que desechaba todos los días. Tan bajo habías caído. Tan bajo caíste que todavía no te has levantado. Depositaste tu juventud en las aras de un amor platónico. Creíste entender que el martirologio amoroso era lo tuyo, o de eso te convenciste. Olías a resignación. Supurabas conformismo. Te encadenaste al recuerdo de esa mujer sólo porque sentiste que ella era el amor. Con el tiempo, la crueldad del destino se encargaría de instruirte en la lógica del cariño, muy distinta a la de un niño ahogado en la humedad de un sueño.”&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verónica y su novio dejaron en la calle la frescura de noviembre. Faltaban pocas semanas para su boda y, sin embargo, seguían siendo un par de adolescentes. Necesitaron al menos un lustro de vida conyugal para empezar a envejecer de verdad. Los preparativos de la fiesta, por el contrario, los rejuvenecieron hasta la inocencia. Sólo una fe insobornable en la felicidad podía confiar a esas alturas en los votos nupciales. Verónica y su novio eran un par de ciegos tratando de escalar una montaña nevada.&lt;br /&gt;            Sentados sobre una pila de cajas de refresco, le contaban a la maestra Pilar el via crucis que había representado para ellos encontrar un salón disponible para la fecha de su unión. Según ellos, parecía que todo México se casaría en diciembre. Sonriente, la maestra los escuchaba desde el mostrador en su advocación de tendera y madre. De pronto, volvieron a sentir un desasosiego: una sombra indecisa se había estado paseando una y otra vez por la entrada de la tienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Pereira, en mangas de chazarilla, le había dado la vuelta a la manzana por séptima ocasión. María del Pilar le pareció bellísima en su altar de abarrotera. Además, la imagen coincidía al dedillo con el oficio que el lugar común relacionaba con su nombre. Hacia la mitad de la novena vuelta, Aldo volvió sobre sus pasos y se metió en la tienda.&lt;br /&gt;-Buenas noches, me da unos twinky de fresa.- Aldo Pereira reprodujo la oración como si su presencia en el lugar fuera inocua, casi cotidiana. Sin duda, sufría de uno sus ataques de seguridad temeraria.&lt;br /&gt;La maestra Pilar lo había visto acercarse con el Jesús en los ojos. En otro esfuerzo, esta vez por parte de ella, de dotar a la escena de una naturalidad que le era ajena, presentó a su alumno con la pareja, al mismo tiempo que surtía el pedido de las lombrices de Pereira. Trató de hacerle conversación, pero Aldo Pereira, quintaesencia del adolescente taciturno, sólo atinó a pagar con un billete de a diez pesos, emitiendo a la par monosílabos entrecortados. Cuando les dio la espalda, Aldo Pereira se dio cuenta de que había luna llena y se sintió extrañamente satisfecho.&lt;br /&gt;El novio de Verónica ayudó a su futura suegra a bajar la cortina metálica. La maestra Pilar despidió a su yerno y regresó al lado de su hermana para hacer el corte de caja. Se le habían erizado los vellos de los brazos. Hacía mucho tiempo que no sentía tanto frío. “No te vayas a resfriar”, le advirtió su hermana, mientras la maestra Pilar tomaba un montoncito de billetes de a diez pesos.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-7047546363005930218?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/7047546363005930218/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/billetes-de-diez-pesos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7047546363005930218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7047546363005930218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/billetes-de-diez-pesos.html' title='&quot;Billetes de a diez pesos&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-955751482076165982</id><published>2010-04-21T19:56:00.000-07:00</published><updated>2010-04-21T20:09:40.905-07:00</updated><title type='text'>"El mar y el cielo"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“Habría pasado inadvertido ante la inquisición escolar, si no me hubiera decidido a escribir una desaforada y melodramática carta de amor. Una súplica imborrable: recuérdeme, firmaba la misiva. Acaso fuera mi único deseo. No pasar de noche por sus ojos de arándano. ¡Qué se fijara tan siquiera un poquito en mí! Recuerdo haberme atrevido a describirla como la mujer más hermosa del mundo; para mi vieja pluma, lo era sin reservas. No cabían en aquella carta ni la objetividad ni el realismo. Era una carta de amor, una confesión inesperada y desastrosa.”&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Necesitaba decírselo. Las entrañas de Aldo Pereira, anegadas por la incontinencia amorosa, no podían ser más que una zona de desastre. El plan le había pasado por la mente en un sinfín de ocasiones: al final de la jornada, algunas de las maestras se reunían en la biblioteca, una covacha junto al salón del 2º B; Aldo Pereira dirigiría sus pasos hasta el sitio; el tiempo se detendría una vez más, como aquella tarde en la parada del ruta cien; Aldo abriría la puerta de la habitación que resguardaba, en un par de libreros, el acervo bibliográfico de la Técnica; la ilustre bibliotecaria desaparecería, fiel a su costumbre, para dejarlos solos; las cortinas brindarían a los amantes la sombra deseada por Pereira; loco, desenfrenado, confesaría su amor: “Sí, maestra. Estoy enamorado de usted.” Silencio matinal, el silencio de lo improbable. Otra confesión nonata.&lt;br /&gt;            Enamorado hasta las agujetas, Aldo Pereira exploró, desesperado, los silencios de un blanco desierto amoroso. En esa región lunar, famosa por callada, se limitó a sonreír estúpidamente ante expresiones como: “Aldo, mi amor…”, emitidas por la profesora del Pilar. “Sí, mi cielo”, quería responder Pereira. “¿Cómo aguantas a este par de groseros?” De la Rosa y Peregrino eran lo de menos. ¿Podía repetir lo que había dicho al principio? No, mi amor, no podía. “¿Ya se va?” El amor cruza el umbral de nuestro salón. “¿No se va a despedir de mí?” El amor sonríe desde el pasillo. Dice adiós con un precipitado movimiento de falanges borrachas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bullicio adolescente. La maestra Pilar está sentada al escritorio. Aldo Pereira anda especialmente alborotado. La virgen española se le apareció en su advocación con sastre rojo, el mismo de aquella mañana fresca del primer año. Aldo Pereira se acerca al escritorio donde Martín Peregrino platica con la maestra. Una vez ahí, finge que se le cayó el bolígrafo para agacharse a recogerlo y, de paso, mirar de cerca la rodilla de sus sueños. “Oiga, &lt;em&gt;teacher&lt;/em&gt;, ¿ya sabía que Aldo es maricón?” Martín Peregrino presume su sonrisa de Jim Carrey. La maestra Pilar, disgustada, sale en defensa de Pereira y amonesta al hocicón. “Déjalo en paz. No le hagas caso, Aldito”&lt;br /&gt;Aldo Pereira había sido un buen alumno. La maestra se había aprendido su nombre; inclusive, utilizaba un diminutivo cariñoso. No era suficiente. Aldo Pereira la seguía adorando. El amor había hecho costra en su alma. Por eso, aquella tarde en el salón del 2º F volvió a sentir que el tiempo se detenía. El conjunto que lucía la maestra tenía poderes hipnóticos sobre él. No paraba el tráfico, pero sí el tiempo. Por primera vez, le pareció cansada. La silla no era muy cómoda. El calor la sofocaba. Ella no lo miraba. Como casi siempre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El horario de verano convirtió nuestras clases de siete en sucursales de la Nocturna. La obertura del tercer año, “Nocturno”, fue interpretada por la maestra Pilar. La iluminación artificial enrarecía la atmósfera y resaltaba los colores nuevos. La pintura recién embarrada en las paredes brillaba de un modo admonitorio.&lt;br /&gt;            No importaba que fuera el primer día del regreso a clases. La maestra Pilar tenía órdenes de aplicarnos un examen. Parca, casi enfurecida, recorría los corredores entre las bancas como una celadora con ganas de castigar. Todas las felonías de Guillermo de la Rosa habían provocado un supuesto endurecimiento de la disciplina. Aldo Pereira la vio acercarse a su pupitre, esperando el trato amable del año anterior. La indiferencia de la maestra lo dejó postrado en la desdicha durante varias semanas. Las palabras bonitas, las sonrisas cómplices, todo ese caudal de bisutería emocional se había ido con las vacaciones. La maestra Pilar de ese amanecer albino no se acordaba de él. “Soy yo, maestra. El mismo a quien le dijo: mi amor. ¿Ya no se acuerda?”, parecía decirle con los ojos. Olvido. Nada.&lt;br /&gt;Aldo ya no podía correr ese riesgo. Si un insípido verano era capaz de borrar meses de camaradería, se hacía urgente tomar una decisión: se confesaría ante su pastora para distinguirse del rebaño. “No soy uno más, maestra. Yo la amo.”&lt;br /&gt;Recostado sobre la enorme cama de nuestra abuela, se puso a redactar su confesión. Según sus propias palabras, tenía que ser sincero y audaz, pero respetuoso. No pudo evitar ser hiperbólico, pero tampoco olvido lo que constituía, quizá, su verdadero objetivo: iría escrito en la posdata, debajo de su firma: “Recuérdeme” Sí, como los gansitos. Si la maestra ya se había olvidado hasta de su nombre, Aldo se encargaría de que eso no volviera a ocurrir. La tarde anaranjada en que conoció el valor, Aldo Pereira se juró a sí mismo que la maestra Pilar ya nunca más lo olvidaría. Nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó un taxi: para su sorpresa, el chofer venía escuchando su estación de radio predilecta. Aún más: después de un breve exordio, el locutor presentó su canción favorita. Insólito: la canción duró exactamente el mismo tiempo de su trayecto. Iba de azul: una falda blanca y un suéter azul cielo. No sabría decirnos por qué había elegido esa combinación, inusual en ella, precisamente para darle la bienvenida al mes de octubre. Probablemente, la cercanía de su onomástico atenuaba la oscuridad habitual de su guardarropa.&lt;br /&gt;            Checó tarjeta con la inconsciencia propia de una rutina que ya rebasaba los veinticinco años; sin embargo, al trasponer la puerta de la dirección, percibió un aroma que la puso extrañamente melancólica. Una maestra de inglés no se pone melancólica antes de entrar a su clase de siete. ¡Aleluya! La bendita melancolía le había quitado su constante mareo matutino. Por primera vez en mucho tiempo, entraba sin náuseas a un salón de clases.&lt;br /&gt;Aldo Pereira no le quitó los ojos de encima durante los cuarenta y cinco minutos que permaneció en el aula. Eso no era raro en él; lo raro era que se tocara el pecho con insistencia. Cuando terminó la clase, el amor se encaminó del escritorio al pasillo sin advertir la virulenta batalla interna que se libraba en su discípulo. Estuvo a punto de arrepentirse, pero cuando la maestra pasó por su ventana, Aldo sacó la carta del bolsillo de su chazarilla y se la entregó en las manos.&lt;br /&gt;            “Buenos días”, la saludó la prefecta. Casi ni respondió. Traía la hoja de papel doblada en la mano. Aldo Pereira, ahora recordaba su nombre, le había dado una carta. Sabía que algunos alumnos les escriben cartas a las maestras, pero, al menos a ella, nunca le había pasado. Bajó la escalinata sin cuidado. Uno de los tacones estuvo a punto de atorársele. No se cayó, tal vez porque ya iba suspendida, suspendida por la curiosidad y el miedo. Qué diría esa carta.&lt;br /&gt;            Una fila de cervatillos con bata de laboratorio se le apersonó en el espacio sin que ella se diera cuenta. “Tomar distancia por tiempos: uno… dos…” En su estupor se tropezó con una mirada impertinente. El profesor de biología se le quedó viendo directamente a los ojos. Con la velocidad de un carterista, se guardó en la bolsa la misiva y sonrió distraídamente, dando media vuelta hacia los baños. El mareo había regresado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No puede ser… Eres un niño, y yo soy una señora… Si fuera una jovencita… así los quiero a todos ustedes, como a hijos míos.- En las afueras de la biblioteca, la maestra Pilar le arrancaba el corazón a Pereira quien, recargado en el balcón, se tragaba sus propias lágrimas. Nunca había visto una tarde tan triste como ésa. -No quiero hacerte daño, pero entiéndeme. Lo que tú pretendes, nunca podrá ser.- Aldo Pereira trató de contener un nuevo aluvión de llanto. Era ridículo ponerse a llorar enfrente de todas las maestras como si nadie lo viera.&lt;br /&gt;            Mientras sus compañeros se formaban para salir, eran casi las dos de la tarde, él hubiera querido derretirse para siempre en las narices de su verdugo. Tenía que despedirse de ella, su conversación no podía durar un minuto más; pero dejar de mirarla, se veía tan bella, le costaba más trabajo que entender sus razones para despreciarlo. Él se las había repetido a sí mismo hasta el hartazgo mucho antes de que ella se las dijera.&lt;br /&gt;            Ya todos los alumnos del turno matutino se habían ido. Rezagado, Aldo cruzó la puerta de salida con una imagen pertinaz en la mente. Se vio a sí mismo, a media calle, rodeado por la planta docente de la Técnica. La maestra Pilar, angustiada, trataba de reanimarlo, arrepentida de haber atropellado su amor. Un desconcierto de pitidos y los cuatro semáforos del cruce entre Circunvalación y la Calle Seis se habían confabulado para montar el trágico final de su venganza poética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-955751482076165982?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/955751482076165982/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/el-mar-y-el-cielo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/955751482076165982'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/955751482076165982'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/el-mar-y-el-cielo.html' title='&quot;El mar y el cielo&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-4090175258730608413</id><published>2010-04-15T19:30:00.000-07:00</published><updated>2010-04-15T19:31:34.965-07:00</updated><title type='text'>"El imperio de la Rosa"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Martín Peregrino era un mártir del sistema educativo nacional. Antes de enrolarse en la Técnica había militado en muchos otros escuadrones del saber; por lo menos, en más de los habituales en un adolescente de su edad. Tenía el cabello relamido y los ojos negros. Vivía cerca de ahí, en la Cuchilla. Su padre era hojalatero y pintor de brocha gorda. Su madre vendía colchas, perfumes, y tenía un puesto de ropa en un tianguis dominical.&lt;br /&gt;            Martín Peregrino ya lo sabía. Estaba fichado. La Técnica era su última oportunidad para reivindicarse con la patria y el progreso. No había más. No obstante, quizá en su calidad de amante del riesgo, Peregrino emparentó de inmediato con Guillermo de la Rosa. Entre ellos no había miradas. Guillermo y Peregrino se comunicaban con el oído. Crearon un código de murmullos, susurros y exclamaciones de mal gusto que Aldo Pereira pronto llegó a identificar. De dónde provenía esa confianza animal, la amalgama invisible que unía a ese par de sinforosos. No lo sabría nunca.&lt;br /&gt;Martín Peregrino se alojó como una bala en el hígado de muchos. Su proverbial lambisconería lo convirtió rápidamente en una entidad popular. Su nombre resonaba tanto como el de Guillermo en los corrillos de la Técnica. La experiencia le había enseñado que tenía que granjearse a los maestros barco para hacerse fuerte frente a los dobermann que se lo quisieran devorar. La maestra Pilar era una de las abuelitas alivianadas que tiraba buena onda en los pasillos y la rata perezosa no tardó en aplicar su estrategia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomy y Daly cometieron toda clase de fechorías en el período fugaz de su unión. Un matrimonio tan calamitoso, forzosamente aniquilaría a alguno de los dos, pero, para sorpresa del mundo, y de la Técnica, Martín Peregrino no sería el sacrificado.&lt;br /&gt;            No es así, pero todo comenzó la mañana en que se les ocurrió besar a la maestra. Incapaces de controlar sus lombrices, Guillermo y Peregrino se pasaban la jornada del tingo al tango. No era que el efebo hubiera contagiado a Martín con el virus de la omnipresencia, sino que la cepa ya existente en el recién llegado mutó al contacto con el germen de la Rosa. Afectos a tomar la clase de inglés de manera itinerante, un día lo hacían desde el mismo escritorio del salón, otros, desde el pasillo o entre las bancas, casi siempre de pie. Aquella mañana, fieles a su costumbre, tomaban apuntes (mentalmente, por supuesto) a espaldas de su profesora.&lt;br /&gt;            La maestra del Pilar, ataviada con uno de sus suéteres afelpados, se encontraba frente al grupo. Aldo Pereira la veneraba casi arrodillado cuando, sin previo aviso, fue testigo de la profanación. Guillermo y Peregrino tenían rodeada a la imagen y, sincronizados, la besaron cada uno en la mejilla respectiva. Los cachetes sagrados de la aparición se llenaron de baba de caracol panteonero. Pereira no lo podía creer. No sintió rabia. Ni siquiera envidia. Su médula espinal no experimentó ningún estremecimiento. Simplemente, cuando miró su bolígrafo, se dio cuenta de que la tinta había salido de su cauce normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guillermo – Peregrino era un centauro que no dejaba maestro con cabeza. Practicar la docencia en nuestro grupo requirió de algo más severo que la paciencia hasta la mañana absurda en que una riña patibularia rompió con la rutina de una clase de matemáticas. Martín y Guillermo se estaban dando en la madre. Nada raro aparentemente hasta que una de las compañeras notó la presencia escandalosa de líquido sanguíneo. La armada invencible tuvo que acudir a separarlos.&lt;br /&gt;            En la comandancia, Isidro se encargaría de sacarles más sopa de la necesaria. Secreto de Estado. Ambos fueron suspendidos. Sin embargo, una vez cumplida la sentencia, Guillermo ya no regresó. O, más bien, regresó en dos calidades: como rumor y como fantasma.&lt;br /&gt;            El rumor: el pleito con su compadre había sido la gota que derramara el vaso. Guillermo debía muchas. Entre sus delitos se contó un ultraje contra una de las sobrinas del director, por lo demás con fama de ligera. Guillermo se había reencontrado con ella en una kermesse luego de algunos años de no verse. Se juraba que nuestro íncubo había tomado por asalto a la frágil doncella en la sacrosanta recámara de sus padres. Nadie se hubiera enterado de no ser por la floja lengua de Martín Peregrino, quien, al verse condenado, decidió traicionar a su amigo antes que salir expulsado para siempre del sistema educativo nacional.&lt;br /&gt;            La madre de Guillermo, en su papel de suplicante, acudió a las aulas de la Técnica para remover el corazón de los profesores. La decisión se había tomado en consejo. Guillermo de la Rosa tenía que irse. Se dice que la maestra Pilar acusó a los inculpados de “tener relaciones” en clase. Eso le parecían sus revolcones en el piso del salón.&lt;br /&gt;            Martín Peregrino volvió en calidad de víctima. Una más en las garras del imperio de la Rosa. La trabajadora social le aseguró a medio mundo que, en realidad, Martín era un buen muchacho que se había dejado influenciar por la mala entraña de Guillermo. El efebo era un monstruo nunca antes visto por aquellos lares, una lacra irredenta que ni la mejor pedagogía hubiera podido salvar; pero Guillermo no se iría del todo: su fantasma había recorrido el mundo y no había sido en vano. El imperio de la Rosa había conquistado un alma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-4090175258730608413?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/4090175258730608413/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/el-imperio-de-la-rosa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4090175258730608413'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/4090175258730608413'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/el-imperio-de-la-rosa.html' title='&quot;El imperio de la Rosa&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-682633731209476749</id><published>2010-04-13T19:43:00.000-07:00</published><updated>2010-04-13T19:55:01.100-07:00</updated><title type='text'>"El amor en fuga"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;“A tus doce años era imposible confesar ese amor hinchado y llorón que creció como los insectos y se convirtió en una plaga que te echó a perder la vida. Un día te viste sólo pensando en ella, sin otra maldita cosa en la cabeza, repitiendo su nombre como un autómata, creyendo fielmente en que, al invocarla, aparecería religiosamente y te haría el milagro de amarte.”&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;I&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Septiembre de 1995. A diez años del terremoto que se había carcajeado de la ciudad de México, el Valle volvió a temblar. Nos tocaba español. Desde que estábamos en el jardín de niños, Aldo Pereira lloraba en clase por cualquier cosa. La maestra Porcino le suplicó elegantemente que renunciara a su naturaleza: “No chille”, pero Aldo estaba demasiado triste para obedecer a sus profesores. En eso, las piedras comenzaron a desperezarse y los mastines de Isidro nos pidieron que bajáramos con paso yogui. Creo que Aldo se había olvidado de las lágrimas aunque nunca estaré realmente seguro. Sólo un recuerdo me viene nítidamente a la memoria: mientras la Técnica se movía como nunca en su historia, la enfermera de la escuela se esforzaba por infundir valor en los alumnos: “¡Dios mío! ¡Se nos va a caer esto!”. Traumas que cumplían una década.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La Técnica no se cayó, pero, por si las dudas, nos dejaron salir temprano. La maestra Pilar apareció después del sismo. Es muy posible que Aldo Pereira atribuyera a esa imagen milagrosa el cese de las hostilidades subterráneas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al tiempo que los alumnos abandonábamos el plantel, algunos maestros se reunieron en las inmediaciones de la dirección para desahogar el susto. El piojo, uno de los profesores de biología más chaparros que he visto en mi vida, se le acercó a la maestra Pilar en un acto de evidente valentía. Todo parecía indicar que el biólogo había esperado una oportunidad como ésa durante mucho tiempo. Pobre, apenas estaba logrando hilvanar un remedo de conversación, cuando la maestra Porcino acudió al rescate de su amiga. “Ya nos podemos ir. A ver si podemos agarrar un carro.” &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;II&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana fresca del primer año en la Técnica. La maestra Pilar ya había dejado el grupo en manos de otra profesora. Aldo Pereira, como siempre, mira a través de la ventana. Murmullos. Tacones cercanos. Una rodilla inolvidable. La maestra Pilar, en un sastre rojo, camina por el pasillo junto con la maestra Concha. Conversaban en voz baja, visiblemente serias. La noticia sería como un regaño inmerecido, una broma cruel de la técnica y el progreso. Ángela Peralta había muerto el día anterior. Sus restos ya estaban siendo velados en la calle de Moctezuma. La maestra Concha&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;nos pidió una oración por nuestra compañera.&lt;br /&gt;A partir de ese día, Amílcar comenzó a faltar más de lo habitual. Guillermo de la Rosa, en cambio, no se mostraba muy afectado.&lt;br /&gt;Aldo Pereira asistió al funeral. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;III&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El tiempo se detuvo, se lo juro. Usted estaba ahí, frente a mis ojos, esperando el taxi que la llevaría hasta su casa; sin embargo ni un alma automotriz se apareció por allí durante algunos minutos. Quizá fueron segundos. El silencio reinaba majestuosamente sobre la imagen. El mundo dejó de respirar por un momento para permitirme contemplar la fuga del amor, la prisa del amor que tiene obligaciones, que lava trastes, que va al mercado, que plancha, que cocina, que despacha una tienda al atardecer, que me esperó, sin saberlo, durante dos años hasta que una noche, después de muchos extravíos, luego de unos cuantos kilómetros a la deriva, conseguí invadir su intimidad con mis pies cansados de noviembres enteros imaginando ese momento…&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Al arrancar el segundo acto de su tragicomedia amorosa, Aldo Pereira tuvo que compartir el vecindario con el demonio. Amílcar había desertado definitivamente de nuestro ejército de ciervos progresistas. Aldo, sin embargo, estaba contento. La maestra Pilar volvería a serlo para él. Tras un año de mirarla a través de las ventanas, el amor le daría clase una vez más. Tanta dicha no se suministra impunemente en las venas de un adolescente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Guillermo de la Rosa nunca superó la huída de su escudero, pero como el efebo era incapaz de admitir una desventura se dedicó a buscar rápidamente un sustituto. Obligados por razones alfabéticas a vivir juntos por las mañanas, Aldo y Guillermo se soportaron bien durante los primeros días. Aldo estuvo dispuesto a colaborar con el demonio hasta que las malignas entrañas del basilisco intentaron meterse con su alma. Si algo cuidaba entonces era su buena reputación. Convencido por su melodramática familia de que era una víctima inocente de las pasiones adúlteras de sus padres, a partir del divorcio, Aldo creía haber tomado un camino hacia la santidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Apenas unos años antes, durante la confesión previa a su primera comunión, Aldo Pereira se había acusado de albergar malos pensamientos protagonizados por mujeres. Para su sorpresa, el comprensivo sacerdote de su parroquia desestimó sus faltas: pensar en mujeres, de ninguna manera resultaba pecaminoso. Absuelto por un alcohólico, Aldo siguió masturbándose sin culpa durante mucho tiempo. Inclusive, la pasión que en fechas recientes había despertado en él jamás le provocó ni por asomo algo parecido a un conflicto religioso.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sólo Guillermo de la Rosa sería capaz de poner a prueba el calibre de su pureza. Aldo se preciaba, en su interior, de ser casi un ángel. El amor hacia la maestra Pilar no era más que otra expresión de una nobleza de espíritu digna de exportación. Sin embargo, cuando Guillermo dejaba escapar las obscenidades que sobrepoblaban su mente, Aldo Pereira se tuvo miedo a sí mismo. Si su imaginación podía concebir las orgías de sangre que le describía Guillermo de la Rosa, entonces aquel ángel orgulloso de su candidez se había condenado para siempre. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aldo encajaba perfectamente en los cuentos libertinos de Guillermo de la Rosa. Por años, sus fantasías eróticas habían constituido un fundamento de su existencia. Su miedo a confesarlo, el pudor y el temor de ser considerado un sátiro habían propiciado que lo reservara para sí. De pronto, al oír las procacidades que salían de la torva boca de Guillermo, Aldo Pereira se vio a sí mismo como un pervertido. Revestido todavía de un manto provinciano de pureza, se negaba a creer que sus instintos eran tan bajos como los de su compañero. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Víctima de una feroz represión, el deseo de Aldo Pereira no había podido ver la luz del día. Guillermo, asqueado por esa máscara monacal, encontró en Aldo al fariseo más grande sobre la tierra. Pereira nunca sería el acompañante ideal para sus bacanales teóricas y eso lo fastidiaba. Aldo Pereira no era un cobarde, pero ciertamente sí era un chillón. Antes de abrir la prisión de la bestia, su cerebro prefería invocar a Magdalena. Con Guillermo, su incontinencia lacrimal no funcionaba. Dotado de mil epítetos para humillarlo, Guillermo de la Rosa sembró el terror en la mente de Aldo Pereira sin esforzarse demasiado. Finalmente, el vil cervatillo del progreso sólo era uno más de sus súbditos y Guillermo necesitaba un cómplice, la pica que le diera esplendor a su imperio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-682633731209476749?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/682633731209476749/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/el-amor-en-fuga.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/682633731209476749'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/682633731209476749'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/el-amor-en-fuga.html' title='&quot;El amor en fuga&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-6832741906031007575</id><published>2010-04-12T19:26:00.000-07:00</published><updated>2010-04-12T19:43:50.563-07:00</updated><title type='text'>"Cisma"</title><content type='html'>&lt;em&gt;“Al contemplarte, postrado de hinojos, me miré en tus ojos de color café.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;La maestra Pilar solía levantarse a las cinco de la mañana. Con la madrugada como única compañera, encendía el calentador empotrado en un muro de la azotea. Los aullidos del fuego despertaban a su perro quien, todavía modorro, andaba a saludarla con una lamida en la mano.&lt;br /&gt;Hora y media después, mientras su hijo picaba el desayuno, la maestra, con una taza de café entre las manos, repasaba mentalmente la disposición de su horario. Concha, la nueva maestra de inglés, le había parecido simpática; sin embargo, las razones que le dieron las autoridades de la Técnica para quitarle uno de sus grupos no se lo parecieron tanto. La incursión de otra profesora para la materia no parecía necesaria por lo que el decreto de Lucio fue tomado como un capricho más del omnipresente director de la escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las rodillas de la maestra Pilar ya habían producido un primer estallido sensual en la cabeza de Aldo Pereira.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;-What´s your name?&lt;br /&gt;-I´am Aldo. Excuse me, teacher, but I cann´t live without say you it: I´m falling in love with you. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su completa ignorancia del idioma lo convertía directamente en un alma inhóspita. Aldo Pereira trataba de entender a la maestra y, tal vez, ése primer contacto que se perdió en la traducción terminó de involucrarlo definitivamente con ella. No se trataba ya de una simple calentura, la voz de la aparición le estaba abriendo las puertas de una mansión foránea. La maestra, muy en su papel, se comportaba como una emisaria de tierras lejanas o, al menos, así la veía él. Ambos eran realmente extraños el uno para el otro. A pesar de que habían vivido en una misma región durante doce años, jamás sus destinos se habían cruzado antes. Su encuentro estaba reservado para esos momentos en los que Aldo Pereira no podía darse cuenta por sí mismo de que necesitaba un salvoconducto inconseguible para emigrar a las estepas rojas donde vivía el amor.&lt;br /&gt;La maestra Pilar habitaba una realidad ajena, aparentemente franqueable con la sola y definitiva pérdida de la inocencia. Sin embargo, Aldo Pereira ignoraba que entregarle su inocencia al aduanero no correspondería a la obtención de ese amor. Los pedazos de inocencia encuadernados en plástico corriente únicamente le permitirían conocer las razones científicas, sociales y morales por las que nunca lo poseería.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No obstantes sus escasas semanas en la Técnica, Aldo Pereira se recuerda perfectamente asimilado al escenario de aquella mañana. El mecanismo no había delatado ninguna falla: Los ciervos de la nación, como siempre, se dirigen a sus respectivos salones después de tomar un recreo. Algunos de ellos platican entre sí, se dicen procacidades los unos a los otros o especulan sobre temas que no habitan la memoria. Guillermo y Amílcar escoltan al gorrión como un par de mastines recién desenjaulados. Ángela se había cortado el cabello como si fuera un niño. Incapaces de rendirse ante su hermosura, los íncubos no hacen más que ocultarlas bajo el disfraz de la injuria. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;-¡Pinche Ángela, te ves bien chunda!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La maquinaría siguió funcionando a la perfección hasta que uno de los engranes ocasionó un súbito colapso en el dispositivo. La maestra Pilar no estaba en el escritorio. Una mujer más joven, cacariza, ocupaba su lugar. Las palabras de la intrusa representaban algo más que una tragedia. También eran las encargadas de llevar una revelación: Aldo Pereira estaba enamorado. La intromisión de la nueva instructora le resultaba detestable desde todos los puntos de vista. Los técnicos le habían presentado al amor para luego arrebatárselo de los labios. La maestra Concha se acercó a su pupitre. Quizá, olió su odio. En el edificio de enfrente, a unos cuantos pasos de donde se escenificaba el drama, la maestra Pilar se puso a pintar garabatos en un cuaderno, o algo así. Después de todo, la noticia significaba poco para ella: simplemente, los martes y los jueves le habían regalado una hora libre inesperada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aldo Pereira durmió varios días alrededor de la misma idea. Bastaron tres semanas para que la maestra Pilar se convirtiera en su razón inconsciente de vivir: su partida, su renuncia involuntaria a seguirlo seduciendo con la voz y las rodillas, la desaparición, la extinción de su imagen en los altares, provocarían un cisma bíblico.&lt;br /&gt;El día en que la maestra Pilar ya no se le apareció en el salón, Aldo Pereira le entregó su inocencia a un dios desconocido. El burócrata encargado de sustituir a una virgen por otra, inconsciente, engendró a un apóstata. Desde entonces, el amor sería para él una ausencia: el hueco inabarcable que dejan los dioses cuando mueren.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-6832741906031007575?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/6832741906031007575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/cisma.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6832741906031007575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/6832741906031007575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/cisma.html' title='&quot;Cisma&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-2324829298557087960</id><published>2010-04-09T19:39:00.000-07:00</published><updated>2010-04-09T19:55:56.677-07:00</updated><title type='text'>"Semillero del porvenir"</title><content type='html'>&lt;em&gt;“Nació libre como el viento, no tiene amo ni patrón.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;El “teniente” Roberto, uno de los perros más fieles a Isidro, lo escoltó hasta nuestro salón. A simple vista, Guillermo de la Rosa parecía incluso tímido. Carente todavía del uniforme reglamentario, la Técnica había sido clemente con él sólo porque se trataba de una adquisición especial, muy recomendada por el director de la escuela. Guillermo se sentó en un pupitre solitario, próximo al de Aldo Pereira.&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Nadie podía imaginárselo entonces, pero en Guillermo de la Rosa había encarnado el demonio mismo. Cuando nació, en medio de una humareda de tabaco, su abuela y su madre adivinaron en él un cáncer aún más lacerante que el causado por el enfisema pulmonar. Guillermo era una metástasis salida de madre, pero su belleza no tenía rivales entre aquella manada de cervatillos del progreso. Todos lo sabían inconscientemente; en medio de esa corte de acomplejados, sus cabellos rubios habían llegado para gobernar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En la pieza trunca que representó durante su estancia en la Técnica, Guillermo de la Rosa tuvo un corifeo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Amílcar era un púber hermoso y moreno. Las cicatrices en su rostro resaltaban su donaire. Era un desarrapado. Guillermo se aprovecharía de esa situación para esclavizarlo emocionalmente. En el principio, sus ojos se cruzaron como queriendo pelear. Amílcar era un bravucón de cantina en ciernes, pero Guillermo sabía sonreír en el momento y a las personas precisas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Guillermo y Amílcar se amaron furtivamente. Su pasión recíproca no era de las que se demuestran con caricias. Sólo la brutalidad más descarnada podía manifestar vagamente el tamaño de su amor. Se rompieron el hocico varias veces a manera de sucedáneo para los besos que jamás se darían.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nunca pareja tan viril había pisado la Técnica. Guillermo y Amílcar se creían mecanismos celestiales con derechos irrevocables sobre los destinos de sus compañeros. Guillermo era malicioso y procaz, coqueteaba con el delito. Amílcar, en cambio, podía ser, si se lo proponía, tan tierno y silencioso como un arrullo. No hubo hormona que se les resistiera. Eran implacables.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Su primera víctima compartida tuvo un nombre y un ilustre apellido.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ángela Peralta no era un ruiseñor, sino un gorrión. Vivía en la calle de Moctezuma a unas cuadras de la Técnica. No era huérfana pero sus padres parecían haberse olvidado de ella y de su hermana. Murió joven. Murió siendo una niña todavía.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aldo Pereira la conocía desde la primaria. Nunca habían sido amigos porque Pereira nunca se había caracterizado por su don de gentes. Siempre fue huraño con sus compañeros. Ángela era su reverso. Sonreía con facilidad a pesar de ser muy peleonera. Sus combates cuerpo a cuerpo con varones le hicieron fama de machorra en las estrechas mentes de sus coterráneos. Se veía obligada a defenderse con sus propias manos para que sus gritos y arañazos fungieran como humildes solicitudes de atención y amparo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ángela se rindió pronto ante el imperio de la Rosa. Guillermo la sometía con violentos jalones de greñas. Amílcar festejaba la vesania de su camarada con carcajadas descomunales.&lt;br /&gt;-¡Rómpele la madre! ¡Pinche vieja chillona! &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Guillermo se salía del salón cuando le daba la gana y, como de costumbre, se le podía encontrar chacoteando en los pasillos muchos minutos antes de que sonara la chicharra. Su interlocutor en aquella ocasión, no era, sin embargo, ninguno de sus conocidos lacayos. Tampoco le doraba la píldora a ninguna de nuestras compañeritas. Guillermo tenía materialmente secuestrada a la maestra Pilar en un rincón del corredor. Estaban solos detrás del creciente hormiguero emanado de los salones.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No era la primera vez que la maestra Pilar se le aparecía en esa advocación. En días anteriores, Aldo Pereira la había visto platicar con nutridos grupos de alumnos en los balcones, en las escaleras, en el patio. Recordó el transcurso de la ceremonia de inauguración del año escolar. Lucio, el director de la Técnica, había presentado a la planta docente como si se tratara de un concurso de popularidad. A la mención de un nombre procedía su correspondiente aplauso; a veces sincero, la mayoría resultaba más bien hipócrita; cualquier amago de silbidos era rápidamente silenciado por la canalla de prefectos. Aldo Pereira creía recordar que la mañana soleada en que conoció el amor el aplauso más franco y atronador fue para la maestra Pilar. Sin duda, era la especie más apreciada por los cervatillos del progreso. Su carne era dulce y amable, casi hierba. En medio de la selva, su voz evocaba una estepa relajante, extranjera.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La memoria, pues, justificaba todas las apariciones anteriores donde la virgen se mostraba rodeada de sus fieles. Sin embargo, esa mañana, Guillermo de la Rosa era un intruso en la memoria. La maestra comenzó a caminar serenamente hacia la escalera. Guillermo avanzó a su lado como una garrapata insaciable. Aldo Pereira bajo por la escalera de emergencia. Al mismo tiempo, Guillermo y la maestra hicieron lo propio por la escalera de piedra en el interior del edificio. Cuando Aldo traspuso el último escalón, Guillermo y Amílcar se dirigían hacia el patio principal. La maestra Pilar se había esfumado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-2324829298557087960?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/2324829298557087960/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/semillero-del-porvenir.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2324829298557087960'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2324829298557087960'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/semillero-del-porvenir.html' title='&quot;Semillero del porvenir&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8041501745047751189</id><published>2010-04-07T19:30:00.000-07:00</published><updated>2010-04-07T19:33:27.959-07:00</updated><title type='text'>"Epifanía"</title><content type='html'>&lt;em&gt;… con luz que de tus ojos me robé.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Decir que la Escuela Secundaria Técnica bautizada con el nombre del General Francisco J. Múgica presumía de su disciplina militar equivaldría a despreciar la memoria. La Técnica, como cariñosamente le llamo ahora, no era de este mundo. Fundada sobre los lodos del lago de Texcoco y cimentada en los rancios principios del socialismo mexicano, la escuela, a pesar de su gran muro troyano, era más bien pequeña, un microorganismo ideal para el cultivo de un amor infame. Aldo Pereira la visitaría tan sólo unos meses antes de unirse a sus filas y mientras se asoleaba con sus compañeros de sexto de primaria ni se imaginaba el desastre amoroso que ocurriría en su interior en cuanto pisara como alumno de nuevo ingreso la cárcel de la técnica y el progreso.&lt;br /&gt;Isidro, el coordinador con ínfulas de sargento, siempre le pareció un traidor a la revolución. En un acto merecedor de una purga stalinista, los cachetes más temidos del Oriente adoptaron el lema de don Porfirio (Orden y progreso) para saldar una deuda pendiente con su árbol genealógico. Sólo los dictadores resucitan.&lt;br /&gt;Isidro era un tirano monolítico y demencial. Cuando arrojaba espuma por la boca, sus achichincles (mejor conocidos como prefectos) traducían sus ladridos al idioma de la masa estudiantil. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Isidro era uno más de entre el bestiario que frecuentaba la Técnica. Recuerdo patos (la maestra de Español), jabalíes (el profesor de Historia), serpientes (Física), piojos (Biología), cerdos (Química) y pavorreales (Inglés)&lt;br /&gt;El pavorreal nació en Pachuca, pero llegó muy pequeña a la ciudad de México. Desde entonces vivía en Pantitlan, cuna de los remolinos amorosos, los límites del viejo lago, la frontera del Distrito Federal. Apostada en la ventanilla de un autobús, avistó por primera vez el polvo de los arenales en el horizonte.&lt;br /&gt;Un amor polvoroso, semejante al principio de los tiempos, nació, muerto, quizá la misma mañana soleada en que Aldo Pereira leyó su nombre en el pizarrón: una virgen española reencarnada en preceptora de otra lengua imperial. La maestra Pilar era una gota de lluvia roja, rocío sangriento. Aldo la miraba desde la ventana como si se le hubiera aparecido. La distancia entre ambos era ridícula pero el abismo que los separaba no era mensurable. Era una distancia mítica, anterior a las distancias por tiempos. Aldo la amaba definitiva e irremisiblemente. Ella no. Un logaritmo simple y cruel.&lt;br /&gt;Esa mañana, malvada en su memoria, Aldo Pereira asistió sin defensores a su juicio final. El amor, también verdugo, lo condenó a consumirse lentamente en su hoguera. La maestra Pilar se había vestido de luto para la ocasión.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8041501745047751189?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8041501745047751189/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/epifania.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8041501745047751189'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8041501745047751189'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/epifania.html' title='&quot;Epifanía&quot;'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-2672269504298111040</id><published>2010-04-07T19:27:00.000-07:00</published><updated>2010-04-21T20:13:34.771-07:00</updated><title type='text'>La extinción de los dinosaurios</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Yo conocí el amor.&lt;br /&gt;Es muy hermoso,&lt;br /&gt;pero en mí, fue fugaz y traicionero.&lt;br /&gt;Volvió canalla lo que fue glorioso,&lt;br /&gt;pero fue un gran amor y fue el primero.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;Agustín Lara&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Durante una insoportable mañana soleada, conocí el amor. Sólo mi estoicismo de entonces justifica que haya soportado el tormento de honrar una bandera bajo los rayos ultravioleta. El amor fue esa mañana del mes de agosto. El amor era usted. Lo peor de todo es que lo supo y lo despreció. Dejó que se lo llevara la basura, la basura del tiempo, la hedionda basura que es el olvido. No tuvo piedad para un pobre ciego indefenso, para un paria de la felicidad. No le bastó que yo fuera consciente de ello, tenía que embarrármelo en la cara con su indiferencia, con su torpeza sentimental. Si yo la amaba, nada tan fácil como dejar que se pudriera ese amor. ¡Qué levantara ámpula! Al cabo a nadie le importaría. Yo era un sucio puberto condenado a la pornografía, un desterrado de la pasión. Al fin que en el pecho de un escuincle no corren los suspiros, en sus labios no florecen los besos que matan a las mujeres. Y usted ya era más que una mujer. La madre de todos sus alumnos, la amiga cordial, la claridad de la mañana. Han pasado tantos años desde entonces que todavía no me explico cómo demonios no la he olvidado. La recuerdo tan bien que a veces me pregunto si no la habré inventado yo mismo en un esfuerzo desesperado por conservar las boronas de una época acribillada por la fatalidad La he amado tanto tiempo, querida maestra, que tengo miedo de que el amor se haya convertido en nostalgia, en recuerdos, en nada. La extraño como extraño cada lágrima de aquellos días, pero sé que nunca la volveré a ver. Pura rabia me impulsa a escribirle esta carta. Rabia de que se haya ido, de que nunca sabré siquiera la fecha de su muerte. Rabia de que haya muerto y aún no lo sepa yo. Rabia de amarla todavía después de tantos años. Rabia de ser quien soy.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-2672269504298111040?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/2672269504298111040/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/la-extincion-de-los-dinosaurios.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2672269504298111040'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2672269504298111040'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/04/la-extincion-de-los-dinosaurios.html' title='La extinción de los dinosaurios'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-5597513819061545555</id><published>2010-01-02T16:48:00.000-08:00</published><updated>2010-01-02T17:01:08.111-08:00</updated><title type='text'>En tu trágico sino, cuál será mi destino</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya comenzó la Liga. El Atlante empata a uno con los estudiantes de la autónoma de Guadalajara. Sigo siendo feliz, gracias a una especie de compulsión editorial, pero el no break no deja de gemir como una rata ponzoñosa en espera de la muerte. Sin asomo de rubores, puedo presumir que he estado conversando alegremente con Villoro. El año nuevo nos encontró descifrando el paisaje de algunos ilustrados.&lt;br /&gt;El 31 de diciembre volví a sentirme humillado. Todavía no me hacía digestión el guajolote cuando la sonrisa sardónica de un par de marranos me derramó la bilis para siempre. Luisito se estaba comiendo el mantel de Nochebuenas. Debo admitir que la voz que dio la noticia no corresponde a un catedrático de la universidad. El maldito cobre. Petunia, incrédula, se llevó la diestra a la frente.&lt;br /&gt;No sé qué me depara el destino. El 10 es un número emblemático. Lo espero desde hace dos años sumido en una especie de letargo, muy parecido a uno que sufrí cuando dejaba la adolescencia biológica. La redacción de una tesis de licenciatura implica un recogimiento aparentemente acorde con mis humores. Celibato, soledad, desempleo. Sin embargo, las musas ignoraban que los eremitas de mi rango se encierran a escuchar la radio. Con el mundo dando voces en mi cabeza, no es posible concentración alguna. La radio se inventó para sustituir a las personas. La radio reduce a los seres humanos a una dimensión casi soportable: la voz. Sigo esperando que las ménades me transporten al paraíso de la titulación. Sólo ellas pueden hacer callar a las Sirenas radiofónicas.&lt;br /&gt;Otra enemiga constante de la escritura es la red. Más allá de la pornografía que asesina neuronas y voluntades, el siglo desangrándose en pantalla provoca tentadoras curiosidades. No, no me he convertido en un internauta de la mesa redonda. Más bien, estoy cerca de un infarto al miocardio. O eso cree el médico hipocondriaco que no vive en mi cabeza. En todo caso, alcanzo a percibir que sólo mi regreso a una rutina escolar (al menos en apariencia) podrá liberarme del banquete de las hienas. Espero.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-5597513819061545555?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/5597513819061545555/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/01/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5597513819061545555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5597513819061545555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2010/01/blog-post.html' title='En tu trágico sino, cuál será mi destino'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-2597452736605595781</id><published>2009-12-15T11:57:00.000-08:00</published><updated>2009-12-15T12:23:26.889-08:00</updated><title type='text'>La batalla de Woodstock</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me imagino que, durante la década de los sesenta, la utopía era un gas de la atmósfera. De lo contrario, no me explico cómo seres tan abominables como los hippies pudieron ponerla en escena. Claro, es posible que, mediante alquimias desconocidas para la ciencia posmoderna, los productores de psicotrópicos la hayan convertido en ácido, pero, hasta ahora, la conjetura más convincente sobre el origen de la utopía moderna proviene de la genética: los choznos de Mendel confirman las noticias sobre una revolución de cromosomas que hubiera derrocado al tiránico gen del odio luego de un par de sangrientas guerras mundiales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cualquier caso, después de una borrachera sicodélica, la utopía había desaparecido de la faz de la tierra y sólo era posible invocarla mediante ritos cinematográficos. Sin embargo, con &lt;em&gt;Taking Woodstock&lt;/em&gt;, Ang Lee resucita la utopía para someterla a un severo juicio cuando, inclemente, el fotógrafo de la película siembra un cataclismo óptico en la conciencia de los espectadores: el terreno devastado de la granja que congregó a miles de personas para escuchar un concierto memorable, en nombre del amor y la paz, se parece &lt;em&gt;demasiado&lt;/em&gt; al escenario posterior a una batalla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de ver esa imagen, el parecido entre la fraternidad y el genocidio me resulta tan natural como un terremoto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En agosto de 1969 se libraron muchas batallas en el mundo. El festival de Woodtock fue sólo una de ellas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-2597452736605595781?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/2597452736605595781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2009/12/la-batalla-de-woodstock.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2597452736605595781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2597452736605595781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2009/12/la-batalla-de-woodstock.html' title='La batalla de Woodstock'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-7882846974809884661</id><published>2009-11-15T17:16:00.000-08:00</published><updated>2009-11-15T17:22:04.153-08:00</updated><title type='text'>Nuestro poeta más laureado</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SwCpExYxUZI/AAAAAAAAABw/vfvCBHCgqHM/s1600-h/up.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 103px; FLOAT: left; HEIGHT: 150px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5404505452286398866" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SwCpExYxUZI/AAAAAAAAABw/vfvCBHCgqHM/s320/up.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SwCoUs6aBKI/AAAAAAAAABo/ObTK4iA0Bzo/s1600-h/mex-laberinto-07.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; FLOAT: left; HEIGHT: 150px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5404504626451580066" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SwCoUs6aBKI/AAAAAAAAABo/ObTK4iA0Bzo/s320/mex-laberinto-07.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El próximo 17 de noviembre, José Emilio Pacheco recibirá en Madrid el Premio Reina Sofía por su destacada labor poética.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Sin embargo, no será sino hasta el próximo año cuando todos los reflectores volteen hacia el poeta. ¿La razón? Su casi segura nominación al Oscar como mejor actor por su actuación en la película &lt;em&gt;Up&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-7882846974809884661?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/7882846974809884661/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2009/11/nuestro-poeta-mas-laureado.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7882846974809884661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7882846974809884661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2009/11/nuestro-poeta-mas-laureado.html' title='Nuestro poeta más laureado'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SwCpExYxUZI/AAAAAAAAABw/vfvCBHCgqHM/s72-c/up.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-2507274735141400518</id><published>2009-11-13T15:35:00.000-08:00</published><updated>2009-11-13T18:46:09.911-08:00</updated><title type='text'>Nazionalsocialismo</title><content type='html'>Sobre la caída del muro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un viejillo de la Alemania Oriental que vio caer el muro de Berlín hace 20 años fue consumido por la tristeza. ¿La razón? Muy simple: cuando sus nietos, eufóricos por su recién adquirida "libertad", comenzaron a tildarlo de stalinista, recordó, no sin lágrimas en los ojos, una escena similar, ocurrida años atrás, en la que sus hijos lo acusaban de nazi.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-2507274735141400518?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/2507274735141400518/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2009/11/nazionalsocialismo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2507274735141400518'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/2507274735141400518'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2009/11/nazionalsocialismo.html' title='Nazionalsocialismo'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-8558352228328851099</id><published>2009-11-13T15:27:00.000-08:00</published><updated>2009-11-13T18:47:53.775-08:00</updated><title type='text'>¿Quién mató a los héroes?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Quizá, todo comenzó cuando a algún cretino, o genio, según se vea, se le ocurrió asesinar a Superman, pero lo cierto es que las últimas dos décadas han cometido un crimen contra la humanidad: nos han dejado sin héroes. Si la extinción del heroísmo en el mundo fuera signo de que los seres humanos ya no requerimos de dioses para sobrevivir, ¡que no quede uno solo sobre la faz de la tierra!; sin embargo, al son de “el héroe ha muerto, viva el antihéroe” el cine y la literatura contemporánea rechazan sistemáticamente revestir con atavíos heroicos a sus personajes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los últimos héroes masivos que Hollywood fue capaz de ofrecer, por ejemplo, fueron los pusilánimes encarnados por Leonardo Di Caprio y Kate Winslet en &lt;em&gt;Titanic,&lt;/em&gt; pero incluso, el heroísmo postrero de la historia del cine ya ha sido desmitificado en un filme reciente (&lt;em&gt;Revolucionary Road&lt;/em&gt;). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La primera década de nuestro siglo ha dejado una herida profunda en el espíritu de sus habitantes. Desde el 11 de septiembre de 2001 la heroicidad se convirtió en un chiste de gallegos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El cine ha contribuido a sepultar para siempre a los héroes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuatro películas atraviesan está década como un rayón en el espíritu. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Dogville &lt;/em&gt;terminó por desfigurar el maltratado rostro del estoicismo: la venganza de su protagonista alimentó la sed de justicia terrenal que reprimen los diarios émulos de Cristo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La nueva saga de Batman, realizada por Christopher Nolan en un principio parecía revivir el heroísmo en la figura misteriosa y darketona del hombre murciélago. Cuando leí (hay cine que es literatura) &lt;em&gt;Batman beguins&lt;/em&gt; creí que el mundo había encontrado a su defensor. Ja ja. Ni tardo ni perezoso, el cineasta derribó todas mis ilusiones con la secuela (&lt;em&gt;The dark night&lt;/em&gt; ) erigiendo como mi nuevo ídolo a Joker Ledger. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La oda al anarquismo que ha venido tejiendo nuestro siglo continuó gracias al estambre azul cobalto de los hermanos Cohen. &lt;em&gt;No country for old man&lt;/em&gt;, elegía para el heroísmo, catapultó a un siniestro asesino serial a la cumbre del estrellato. Toni no es un héroe, tampoco un antihéroe. El personaje interpretado por Javier Bardem es simplemente una maligna entelequia de la que nadie puede escapar. Como si Dios se hubiera convertido en un psicópata. (Admito que hay razones para creer que siempre lo ha sido)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El silencio de Lorna&lt;/em&gt;, la más reciente película de otra pareja fraternal (los belgas Dardenne) cierra el siglo con una desalentadora premisa: el heroísmo ha sido desterrado para siempre. La historia de una mujer albanesa que se casa con un adicto para conseguir la nacionalidad belga, y los acontecimientos que se desatan a raíz de su compromiso de “deshacerse” de su marido para contraer nupcias con un ruso urgido de la misma medicina que ella (la nacionalidad), no dejan lugar a dudas. La nobleza de los héroes cinematográficos ha encontrado su sepulcro en las videotecas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Epílogo&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La próxima semana, dentro de la 51 Muestra Internacional de Cine, la Cineteca Nacional exhibirá lo último de los Cohen (&lt;em&gt;Un hombre serio&lt;/em&gt;). Cabe esperar que estos muchachos, profetas como son, vaticinen a través de su película el rumbo que seguirá el heroísmo perdido, aunque, pensándolo mejor, seguramente ese pronóstico tendremos que buscarlo en otro lado (quizá Winterbottom).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Insisto: si el descuartizamiento del cadáver heroico significara que los hombres ya somos capaces de vivir sin ídolos, la ofensiva anarquista me complacería más de lo que ya lo ha hecho. Sin embargo, me temo que el nuevo siglo solamente nos confirmará la inscripción en la entrada del infierno de Dante. Dios no existe, la tierra es el infierno de todos tan temido y no hay esperanza. &lt;em&gt;Carpe noctem&lt;/em&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-8558352228328851099?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/8558352228328851099/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2009/11/quien-mato-los-heroes.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8558352228328851099'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/8558352228328851099'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2009/11/quien-mato-los-heroes.html' title='¿Quién mató a los héroes?'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-7441796870628236480</id><published>2009-11-11T18:14:00.000-08:00</published><updated>2009-11-11T18:22:00.354-08:00</updated><title type='text'>Todos somos hijos de Pedro Páramo</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvtwijMB-nI/AAAAAAAAABg/iMjPZoJh0Mo/s1600-h/periodico_mini.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 148px; FLOAT: left; HEIGHT: 98px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5403035916824607346" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvtwijMB-nI/AAAAAAAAABg/iMjPZoJh0Mo/s320/periodico_mini.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ayer, mientras veía la nueva película de Pedro Almodóvar (&lt;em&gt;Los abrazos rotos&lt;/em&gt;), descubrí que todos somos lectores de &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hoy, mientras lavaba los trastes en la mañana, descubrí, por culpa de los nuevos&lt;em&gt; spots&lt;/em&gt; de la Lotería Nacional, que todos somos Huicho Domínguez.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al parecer los responsables de esos mensajes están seguros de que, si un mexicano se saca la lotería, lo primero que hará será contratar unas "muchachonas" o, lo que es lo mismo, prostitutas para que lo agarren a almohadazos en alguna &lt;em&gt;suite&lt;/em&gt; presidencial.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;S. O. S.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-7441796870628236480?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/7441796870628236480/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2009/11/todos-somos-hijos-de-pedro-paramo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7441796870628236480'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/7441796870628236480'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2009/11/todos-somos-hijos-de-pedro-paramo.html' title='Todos somos hijos de Pedro Páramo'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvtwijMB-nI/AAAAAAAAABg/iMjPZoJh0Mo/s72-c/periodico_mini.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-5153055816498630024</id><published>2009-11-11T12:44:00.000-08:00</published><updated>2009-11-11T12:53:10.911-08:00</updated><title type='text'>Púberes romanos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No en pocas ocasiones he querido imaginarme cómo habrá transcurrido la infancia de mis ancestros, desde mis padres hasta mis abuelos. La narrativa en general parece el vehículo ideal para meterse en esos berenjenales, pero estoy absolutamente seguro de que los novelistas mexicanos contemporáneos nunca se interesarán en esas vidas grises y sin chiste. Más allá de que yo lo haga alguna vez (tampoco me dan muchas ganas) lo cierto es que la infancia es despreciada por la narrativa mexicana, que he leído, casi de manera sistemática. La excepción es obvia (&lt;em&gt;Las batallas en el desierto&lt;/em&gt; de José Emilio Pacheco) pero no hay mucho más. Seguramente Guillermo Prieto en &lt;em&gt;Memorias de mis tiempos&lt;/em&gt; le dedica tiempo a su infancia mercedaria, pero como no he llegado a ese libro (o él no ha llegado a mí) todavía no puedo saberlo. Lo que sí sé es que la pubertad es todavía menos frecuente en literatura que no sea &lt;em&gt;Harry Potter&lt;/em&gt;. Sin embargo, Héctor Manjarrez (México, 1945) por alguna razón desconocida e inquietante decidió novelar la edad de la punzada en las figuras de un par de púberes que habitaron la colonia Roma a finales de la década de los cincuenta. No tengo la menor idea de si alguno de ellos representa al propio Manjarrez y no importa saberlo, el punto es que los protagonistas de su más reciente novela &lt;em&gt;Yo te conozco&lt;/em&gt; permiten explicar la mentalidad de los integrantes de llamado círculo rojo de Copilco (expresión que le escuché a Tere Vale en Mujeres en el risco, México: Televisión Mexiquense, 2009) “Los romanitos” son niños solitarios pero extrovertidos; por supuesto, asisten a una escuela privada (seguramente el Colegio México), han leído a Kafka y les chifla el asunto espacial. El Sputnik y Laika son parte de su órbita de intereses. Mientras uno de ellos quiere ser un hombre de ciencia cuando sea grande, el otro parece que se va a dedicar a la literatura y está enamorado de su ex chacha. Son hijos de clasemedieros divorciados que trabajan para el servicio exterior mexicano. Ya saben, súper cultos y cosmopolitas.&lt;br /&gt;Manjarrez se inmiscuye en la realidad de los niños sin relacionarla con una supuesta realidad objetiva donde los extraterrestres no existan (claro, tomemos en cuenta que existe Jaime Maussan). Julio, el hermano mayor cree que un marciano vive en la cocina de su casa y Manjarrez nunca comete el error de recordarnos que no es posible. Es posible y hasta cierto. La novela es a ratos conmovedora, aunque dispareja. Yo nunca logré identificarme con esos escuincles insoportablemente &lt;em&gt;snobs&lt;/em&gt;, pero Manjarrez tiene el tino de ser fiel al mundo que los rodea. Eso es un mérito. Lo demás, cuando Julio va, en su bici súper cool, a visitar a su primo en la peligrosísima colonia Doctores, es simplemente un momento digno de la mejor literatura sentimental que se haya escrito.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-5153055816498630024?l=pornografodemexico.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/feeds/5153055816498630024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2009/11/puberes-romanos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5153055816498630024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6249827976885079878/posts/default/5153055816498630024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pornografodemexico.blogspot.com/2009/11/puberes-romanos.html' title='Púberes romanos'/><author><name>Aldo Pereira</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07697959719037478741</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_OOuhOTalpp8/SvMh3Ml8KSI/AAAAAAAAAAs/AlJq8XbQgkk/S220/thumbnailCAOYODV2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6249827976885079878.post-7088830107905764037</id><published>2009-11-09T12:17:00.000-08:00</published><updated>2009-11-09T12:18:52.995-08:00</updated><title type='text'>Congestión moral</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Anoche, mientras me deleitaba viendo Bruno en el Cinepolis Diana, me preguntaba seriamente si era correcto que me carcajeara como lo hice ante la escena en la que Paula Abdul se sienta sobre un mexicano bigotón y gordo. Concluí, para tranquilizar mi conciencia, que sí, que era legítimo porque inmediatamente después de que la señora Abdul se posa en lomo de un tío Chuy cualquiera, el protagonista de la cinta le pide a su invitada que hable de su labor humanitaria. Todo lo que ocurre en Bruno es ficción y, sin embargo, los creadores lo disfrazan como si fuera un falso documental. En realidad se trata de un híbrido fabuloso que no deja lugar a la indolencia. Baron Cohen se arriesga sin concesiones. Los excesos de la película son necesarios. De otra manera, el contenido sería equivalente a un chistoretazo de ocasión. Al manosear sin haberse lavado las manos LOS GRANDES TEMAS (racismo, homofobia, etc.) Bruno trasciende la superficie del sketch televisivo convencional donde todo es “puro vacilón”. Bruno se ríe en serio de la sociedad contemporánea pero nunca se excluye de ella. La película es parte del horror cotidiano que nos ha engendrado a todos. Bruno es fiel a su tiempo y no pretende mejorarlo.  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6249827976885079878-7088830107905764037?l=pornografodemexico.bl
